Columnas

Sigamos adelante y hagámoslo con más fuerza

Palabras de Ricardo Santamaría en la Asamblea General de Reconciliación Colombia.

 

Hemos recorrido un camino de avances y logros a lo largo del último año y en este momento, quiero conversar con Ustedes y hacerlo con franqueza.

¿Qué nos une? ¿Cuál es el significado de lo que hacemos?

En primer lugar creemos en Colombia, en su gente, en sus posibilidades. Porque vemos una oportunidad en todo lo que está sucediendo hoy, pero sabemos que es una oportunidad solo si hacemos algo, solo si nos comprometemos a dar nuestro aporte solidario y concreto.

Porque de otra forma, como lamentablemente ha ocurrido en otras naciones, el momento de la paz y el posconflicto puede pasar de largo y no solo convertirse en una frustración, sino en el germen de una nueva violencia.

Estamos aquí para ayudar a que ello no ocurra.

Nos une la decisión de contribuir a transformar a Colombia y hacerlo con acciones colectivas, reconciliadoras y concretas.

Ustedes, los fundadores y afiliados de Reconciliación Colombia, hace tres años dijeron y cada día lo ratifican: La reconciliación es con nosotros, es conmigo, no nos vamos a quedar cruzados de brazos a ver si el Gobierno y  la guerrilla se ponen de acuerdo.

Vamos trabajar en los territorios, a liderar e integrar esfuerzos, a construir sobre lo construido, a ser un motor para el progreso, vamos a impulsar proyectos de impacto nacional.

Esa decisión, ese impulso patriótico y visionario, ha hecho eco y se convirtió en iniciativas sostenibles.

El mensaje de Reconciliación Colombia ha llegado a todas las regiones del país y ha transformado la vida de miles de compatriotas a quienes el torbellino de la violencia los golpeó duro en sus familias y en sus propiedades, pero que no les quitó lo principal: el deseo de no rendirse ante la adversidad, la decisión de levantarse a pesar del sufrimiento, el impulso de volver a empezar.

O de otros colombianos, también emprendedores y visionarios, que no se resignaron a vivir en medio de la pobreza, que abrieron oportunidades de trabajo y progreso. Porque para nosotros la reconciliación abarca a toda Colombia y a todos los colombianos. De otra manera, no sería un proceso integral.

A esos visionarios y emprendedores, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, Ustedes, desde Reconciliación Colombia, les han dado una mano, han creído en ellos, les han ofrecido apoyo y alternativas para progresar, para mejorar, para salir adelante. Ese gesto, concreto y activo, no solo ha transformado la realidad de miles de familias, sino que ha inspirado a otro tanto a sumarse a esta cruzada de la reconciliación y el progreso.

Somos portadores de esperanza, solidaridad, trabajo, bienestar.

Lo fuimos para una señora en San Carlos Antioquia que me dijo: En mi familia se pueden contar las 14 causales de la ley de víctimas y me enumeró lo que le había sucedido a su esposo secuestrado, a un hijo que se fue para la guerrilla, a su familia desplazada de su finca.

Pero estaba ahí, enterita, llena de vida, en un hotel en el norte de Bogotá, en un evento de la APC en el cual Reconciliación Colombia era socio y se le estaba dando financiación a varios proyectos productivos. Ella después de vivir el infierno del conflicto había empezado de nuevo y nosotros -Ustedes- estuvimos allí para apoyarla. Era lo que siempre había sido: una líder, una luchadora, una guerrera de la paz. Una persona que no se rinde.

Y como esta señora nos hemos encontrado en nuestro trabajo a cientos de colombianos hechos de la misma fibra, la fibra del ser humano que crece ante la adversidad.

Lo comprobamos con los 320 proyectos que llevamos a Cali en noviembre pasado a la Primera Macrorrueda de la Reconciliación, en donde los pusimos en contacto con fondos de inversión, entidades de cooperación internacional, empresas grandes y pequeñas, fundaciones, ONG internacionales, entidades de gobierno, en un evento sin precedentes en el país en donde dimos un mensaje contundente: el posconflicto y la reconciliación en Colombia ya están en marcha. Cuando nos unimos todo es posible, no hay límites.

Con ese evento, entramos en el radar de las grandes iniciativas de reconciliación en Colombia. En esos dos días en Cali se hicieron 2.700 citas y se crearon expectativas de negocios por 38 mil millones de pesos.

Pero eso no fue lo más importante de la macrorrueda. Lo más significativo es que mostramos que la reconciliación sí es posible, cuando nos juntamos todos, cuando los empresarios deciden que van a hacer negocios y sacar utilidades pero que hay algo más.

Cuando las comunidades no piden regalos sino crean oportunidades de progreso y desarrollo en proyectos donde todos ganan. Cuando se fortalecen emprendimientos innovadores y bien estructurados. Cuando además de hacer lo que cada uno hace bien, existe el deseo de ir más allá, de ser solidarios, de sumarse en serio a la construcción de un nuevo país.

Es cuando se activa el círculo virtuoso de la reconciliación. El del perdón y el progreso, el de unir esfuerzos.

También hemos sido -Ustedes- portadores de la esperanza en El Doncello, Caquetá; Ovejas, Sucre y Caloto, Cauca en donde hemos fortalecido las capacidades de reconciliación en colegios y comunidades escolares y en los proyectos que desde el Fondo de Reconciliación apoyamos en seis departamentos de Colombia.

Después de conocer estas realidades transformadoras tengo una petición que hacerles: sigamos adelante y hagámoslo con más fuerza.

Dicen que el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, sino que es la única. Pues nosotros desde Reconciliación Colombia no solo hacemos proyectos, sino inspiramos, contribuimos humilde pero firmemente para que el ejemplo de la construcción colectiva cunda.

Quiero finalizar esta conversación de socios y amigos, contándoles, brevemente, en palabras sencillas, lo que han sido las principales lecciones aprendidas en este año de trabajo desde que nos reunimos en nuestra Asamblea del año pasado.

Lo primero que repito a menudo es que siento que la sociedad colombiana está lista para el posconflicto y la reconciliación y que tiene todo el potencial para transformarse. Este proceso ocurre desde las comunidades, creyendo en ellas, construyendo desde ellas y con ellas. La primera línea de la reconciliación está en los territorios.

Cuando ocurre ese milagro, la polarización desaparece, solo queda el deseo de progresar, de salir adelante, de buscar alternativas reales y sostenibles. Es una manera distinta de aproximarse a la realidad nacional. La colaboración y la solidaridad se imponen. El perdón fluye. Desaparece todo lo irreal que nos divide.

Segundo, nadie sale adelante solo. La unión es necesaria. Los mejores proyectos son aquellos donde se suma la comunidad, la empresa privada, la cooperación internacional y las entidades de gobierno del ámbito nacional, regional o local.

Esos proyectos son indestructibles, son capaces de resistir mucho más que los otros en donde cada uno trabaja en solitario. Cada sector aporta lo que mejor sabe hacer y todo el proceso se fortalece. Son además el mejor antídoto contra la corrupción porque hay muchos ojos encima y más instrumentos de control.

Tercero, construir sobre lo construido no solo significa trabajar empezando por las comunidades, sino coordinar y unir esfuerzos entre entidades públicas y privadas que hacen lo mismo y muchas veces no se conocen y no se hablan. Construir sobre lo construido tiene una enorme dosis de mirar hacia los lados para coordinar esfuerzos y no dispersar recursos y talentos.

Cuarto, lo que es más relevante para sumar socios y aliados, recursos y apoyos, son los buenos proyectos. Aquellos bien diseñados, con objetivos y metas claras, con indicadores de resultados, con directos impactos en el progreso y la reconciliación, con adecuada y oportuna ejecución. El discurso inspira, pero lo que suma nuevos socios, son los buenos proyectos y los testimonios de quienes los lideran.

Necesitamos su ayuda y aporte para diseñar y ejecutar nuevos proyectos, atractivos para la empresa privada, el gobierno y la cooperación internacional.

Y quinto, es el momento de hacer más. Lo repito: Es el momento de hacer más, de meter el acelerador, de avanzar sin pausa. La ventana de oportunidad que hoy se nos abre, puede cerrarse y si no la aprovechamos para transformar de fondo la realidad nacional se puede convertir en una profunda frustración. Por eso le pusimos este nombre –Llegó el momento de hacer más- a esta reunión: Para salir unidos en este compromiso.

Amigos:

A lo largo del último año se han incorporado a Reconciliación Colombia como Afiliados o Colaboradores, 9 nuevas empresas y organizaciones. Quiero nombrarlas para que todos los reconozcamos. Por favor pónganse de pie:

Pepsico

Gran Tierra

Promigas

Comfandi

Proyemco

Comfenalco Antioquia

RCN Radio

Losung

Cámara de Comercio Colombo Americana, AMCHAM

Y como Aliados Cooperantes, impulsamos proyectos con los Ministerios del Interior, Comercio, Industria y Turismo y con el de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

¡Bienvenidos a todos!

A lo largo del último año hemos crecido aceleradamente en proyectos y nuevas iniciativas. Para cumplir estos desafíos, debemos fortalecernos técnicamente. En lo estratégico, queremos avanzar buscando aliados en el exterior, dado el amplio respaldo que hay alrededor de la paz de Colombia. Queremos buscar socios no solo en la cooperación internacional, sino también dentro de empresarios, Fondos de inversión, ONGs y Universidades.

Internamente, buscaremos liderar o sumarnos a esfuerzos colectivos de reconciliación y progreso en los territorios, integrando en estas iniciativas las capacidades de nuestros afiliados, colaboradores y cooperantes. Queremos trabajar más activamente con todos Ustedes. Estos son dos de los propósitos centrales de este año.

Queridos socios de la Reconciliación:

Estas breves palabras solo tienen un objetivo: reconocer el liderazgo de todas las entidades públicas y privadas, nacionales y extranjeras que hoy están en esta sala: gracias a cada uno de Ustedes, a su compromiso y aportes, la reconciliación se abre paso en Colombia.

Mañana, todos los que nos encontramos en esta cruzada le podremos decir a nuestros hijos y nietos: Yo estuve ahí, yo fui parte de la transformación de Colombia, yo puse mi grano de arena en esos años decisivos de nuestra historia, yo le respondí a Colombia cuando más nos necesitaba. Todos somos parte de la paz y la reconciliación.

¡Gracias a todos! Su compromiso y liderazgo y el testimonio de quienes apoyamos, son el motor que nos mueve a ser mejores en lo que hacemos y a estar a la altura de la confianza que Ustedes han depositado en nosotros.

A todo el equipo de trabajo de la Corporación gracias por su compromiso, dedicación y entrega a la causa.

¡Que siga brillando la antorcha de la reconciliación!