“Nuestro mayor aporte ha sido que las poblaciones más afectadas por el conflicto accedan a los beneficios de la paz”

 Entrevista a Marie Andersson de Frutos a propósito de la finalización de su período como Embajadora de Suecia en Colombia

Después de seis años de intenso trabajo termina la misión en Colombia de la Embajadora de Suecia Marie Andersson de Frutos. Reconciliación Colombia hace un homenaje a  su importante labor y agradece especialmente  la confianza depositada en nuestra organización al hacerla uno de sus principales socios para implementar y construir conjuntamente iniciativas de reconciliación.

 

 

 

 

  • ¿Cómo encontró Colombia cuando llegó y cómo la deja ahora?

Estuve por primera vez en Colombia en el año 2002, como Consejera económica y de administración en la Embajada.  En esa época la situación humanitaria y de conflicto pasaba por su peor momento con altas tasas de homicidios y desplazamientos.  Volví en 2011, esta vez como Embajadora, para encontrarme con un país que reconocía el conflicto armado y se estaba preparando para reparar a sus víctimas. La aprobación ley de víctimas y restitución de tierras marcó el comienzo de este nuevo camino. Desde la Embajada apoyamos no solo la expedición de la ley, sino todo el proceso para su implementación. Pero más allá de apoyar la creación de la Unidad de Restitución de Tierras y la Unidad de Víctimas, nuestro mayor aporte ha sido que las poblaciones más afectadas por el conflicto accedan a los beneficios de la paz.

Hoy, a pocas semanas de terminar mi tiempo como Embajadora en Colombia, puedo decir que han sido años de grandes retos, pero también de grandes satisfacciones al ver cómo el país se transforma y empieza a escribir un nuevo capítulo de su historia. En estos seis años he visto una sociedad civil fortalecida; he visto mujeres participando activamente en la construcción de paz; he visto víctimas empoderadas exigiendo el cumplimiento de sus derechos, he visto también el compromiso del Gobierno por avanzar en la reparación integral a las víctimas, he visto el desarrollo de negocios sostenibles en las regiones más apartadas y afectadas por el conflicto, que he podido visitar y hace unos años era imposible entrar!. Allí, he podido evidenciar el impacto positivo de la ausencia del conflicto. En síntesis he visto el esfuerzo de un país por dejar atrás décadas de guerra y violencia.  Nuestro reto hoy es que este trabajo sea un insumo para la implementación de los acuerdos. Adicionalmente, como acompañante internacional en los puntos de víctimas, enfoque de género y Unidad de búsqueda de personas desaparecidas.

  • Uno de los principales objetivos de Suecia en Colombia es ser un socio para la paz ¿Por qué cree tan importante apostarle a la reconciliación, como herramienta para cumplir con este propósito?

La reconciliación es un proceso amplio que va mucho más allá del perdón personal. La reconciliación implica ponerse en los zapatos del otro, aceptar y respetar las diferencias. En un país tan diverso como Colombia, la reconciliación implica dar cabida a todos los sectores y actores en la sociedad. Implica inclusión, cerrar las brechas entre el campo y la ciudad y entre sectores sociales y económicos. Suecia ha buscado tender puentes entre actores antagónicos y ha facilitado espacios de diálogo y participación.

 

  • De todas las iniciativas que adelantó durante su periodo como Embajadora en Colombia, ¿cuál es el logro del que se siente más orgullosa?

El acuerdo de paz firmado es sin lugar a  dudas uno de los mayores logros de la historia de este país y una señal de esperanza para el mundo. Gracias a la cooperación bilateral y al diálogo estratégico hemos apoyado la construcción de paz en medio del conflicto y ahora esperamos hacerlo en esta nueva etapa.  La implementación del acuerdo traerá consigo nuevos retos. No podemos  olvidar que este es un acuerdo de paz que pone fin a una confrontación armada de más de medio siglo y por tanto las reformas que se requieren para su consolidación han de ser estructurales y estos son procesos que toman 20 o 30 años. Como Embajadora de Suecia no puedo sino sentirme orgullosa de haber sido parte de este proceso.

Una de las grandes apuestas desarrolladas junto con Reconciliación Colombia fue fortalecer proyectos productivos y sociales en los que participan personas afectadas por el conflicto ¿cómo conseguir que más organizaciones apoyen estos emprendimientos para conseguir transformaciones en los territorios?

Estamos muy orgullosos que la Corporación Reconciliación Colombia haya retomado el “Fondo de innovaciones para la paz” que iniciamos en 2014 con la cooperación Alemana y la Fundación Social.  Ahora hace parte del Fondo Reconciliación Colombia que inició la primera convocatoria en 2016. Este fondo busca apoyar el desarrollo de procesos de innovación en empresas de personas y/o en regiones que han sido afectadas por el conflicto armado. Así queremos dar un impulso a negocios para que sean sostenibles desde el punto de vista  económico, social y ambiental.  En estos años hemos identificado y apoyado iniciativas maravillosas que tienen impacto en muchas personas. La mayoría procesos agrícolas a los cuales se les ha dado valor agregado a través de procesos de mercadeo, maquinaria, transformaciones productivas o de comercialización. 

Suecia ha apoyado en el primer escalón, pero hemos visto que la mayoría de las iniciativas han recibido luego fondos de inversión privados.  Es importante mencionar que para Suecia, el sector privado es fundamental para el desarrollo sostenible. Además de generar empleo y contribuir con impuestos, tiene poder de innovación y eficacia que debe ser complementario a los esfuerzos públicos. El fondo  de Reconciliación Colombia tiene el espíritu de apalancar otros recursos privados y de alistar las iniciativas para nuevos inversionistas. La búsqueda de alianzas en esencial para conseguir transformaciones en los territorios y ese ha sido un principio clave de nuestra cooperación.

  • Uno de los principales  hallazgos de la Encuesta de Reconciliación Colombia realizada este año fue la importancia que otorgaban los encuestados al papel de la mujer y de los jóvenes como agentes que influyen en la reconciliación del país ¿Cómo empoderar estas poblaciones para fortalecer el trabajo que vienen adelantando?

No hay paz ni desarrollo sostenibles sin la participación de las mujeres y jóvenes.  Suecia es el primer país en el mundo con una política exterior feminista. Esto significa que partiendo del hecho que existe desigualdad entre hombres y mujeres, el gobierno de Suecia promueve la igualdad de género en los ámbitos político, económico y social.

En Colombia, hemos buscado tanto visibilizar las consecuencias del conflicto en las mujeres, así como empoderar sus organizaciones para que participen activamente en todos los espacios de toma de decisiones. La participación política de las mujeres así como su empoderamiento económico es fundamental.

Durante el proceso de negociación entre el gobierno y las FARC, apoyamos la activa participación de mujeres en diferentes etapas que se vieron reflejados en el acuerdo final.  Ahora el acuerdo que salió de la Habana ha incluido la solicitud para que Suecia acompañe la implementación del enfoque de género.

Los jóvenes también tienen prioridad para Suecia.  La estrategia de cooperación de Suecia con Colombia 2016-2020 hace énfasis en la resolución 2250 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la cual se insta a los Estados miembros a impulsar la participación de los jóvenes en estrategias de construcción de paz; a protegerlos frente a los efectos del conflicto; a promover el desarme y la desmovilización; y a prevenir su vinculación con actores armados, por ejemplo a través de oportunidades de empleo, formación vocacional, educación de calidad y promoción del emprendimiento.

  • ¿Cuál es el mayor reto que enfrenta Colombia después de haberse firmado la paz?

El principal reto es llevar a la práctica lo plasmado en el papel.  Como mencioné, es importante tener en cuenta que esos procesos de transformación son a muy largo plazo y otras experiencias internacionales muestran que pueden tardar más de 30 años. Lo importante es que se han sentado las bases para avanzar en el propósito de dejar atrás décadas de violencia.  El cierre de brechas entre el campo y la ciudad, llevar la institucionalidad y provisión de servicios públicos a zonas remotas, fomentar inversiones para uso sostenible de recursos naturales, ampliar  la participación política son retos gigantes que están en los acuerdos pero que son esenciales para el desarrollo sostenible con o sin acuerdo de paz. 

Adicionalmente, Colombia está comprometida con el cumplimiento de la agenda global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  Las 17 metas son también una hoja de ruta importante hacia el fortalecimiento institucional, la reducción de la pobreza, el manejo sostenible de recursos naturales, la provisión de servicios públicos entre otros, que también son fundamentales para que la paz sea durable en el tiempo.  Finalmente, Colombia está en el camino de entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que también incluye buenas prácticas en administración pública.  Esto significa que implementar tanto el acuerdo de paz, como los compromisos globales de desarrollo sostenible son retos enormes pero que van en la misma dirección.

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