Acciones Reconciliadoras

“El papel del arte va a ser el de reconstruir la memoria”: César López

En su casa en Bogotá, ubicada a pocas cuadras del Park Way, el músico César López prepara algunos de sus próximos conciertos. 

En el pequeño estudio que tiene adaptado en el jardín cuelgan carteles de iniciativas como 24/0 –una jornada en la que se busca que haya cero muertes violentas en un día–  o la escopetarra,  una escopeta convertida en guitarra que se convirtió en su creación más popular.

Este tipo de proyectos no son raros en él, que desde hace más de diez años trabaja para expandir un mensaje en torno a la paz. “A uno lo motiva ver que tanta gente hace cosas, sobre todo en lo rural. Lo mínimo que uno puede hacer es aportar con lo que pueda”, dice mientras toca algunas notas con el instrumento.
 
Allí accedió a responder algunas preguntas sobre el papel de la música y el arte en la reconciliación. Una tarea que, según dice, aún está en construcción. Sin embargo, él ha trabajado el tema y tiene mucho por decir.  

César, ¿en qué momento de su carrera musical hubo ese clic que lo llevó a trabajar por la paz?

Yo venía intuyendo que a mí me faltaban cosas por hacer. Estábamos en el escenario tradicional de la música; haciendo discos, videos, conciertos… pero faltaba algo. Entonces, me di cuenta de que la música tenía el poder de ayudar a sanar, a unir, a tender puentes para que la gente se comunicara. Así que decidí seguir por ese camino, que hoy es lo que le da sentido a mi trabajo. 

¿Cuál debe ser el papel del arte y de los artistas en la construcción de paz y reconciliación?

En muchas partes del mundo todavía se hacen esa misma pregunta, por lo que pretender tener la respuesta en Colombia es prematuro. Pero yo creo el arte tiene tres papeles principales. El primero es el de contar la historia y reconstruir la memoria de lo qué pasó. El segundo, es el de tender puentes de entendimiento, para que las personas de un bando y del otro se den cuenta de que están hechas del mismo material.

¿Y el tercero?

El arte tiene una oportunidad muy valiosa en este momento histórico: nunca antes a un ciudadano se le había pedido una tarea tan difícil. Habíamos visto pasar la guerra por los noticieros y era algo que no tenía que ver directamente con nosotros. Ahora nos van a pedir que decidamos si somos capaces de perdonar y reconciliarnos. Eso pasa más por la emoción que por la razón, y ahí el arte va a jugar un papel muy claro. La música, por ejemplo, es una herramienta poderosa, urgente y necesaria en el proceso que vive Colombia

¿Cómo lo pueden hacer los músicos?

Tenemos que darle voz a los que quieren contar sus historias y hacernos oír de la manera correcta. Hay un trabajo que se está haciendo, sobre todo en áreas rurales, donde el folclore está cundido de letras que hablan del perdón, la reconciliación y que cuentan lo qué pasó y cómo pasó. En el caso de las Pavas, en Bolívar, la comunidad ha compuesto canciones con letras muy claras sobre cómo reconciliarse y otras en donde narran lo que les pasó y cómo les pasó.

¿La música y el arte mueven o conmueven?

Muchos artistas se han dedicado simplemente a conmover, y muchos de los que asisten a obras de teatro o exposiciones de pintura salen llorando, pero reflexionar por unos minutos y al día siguiente lo olvidan. El reto es diseñar en nuestra obra artística algo que además de conmover, obligue a moverse… que la persona pase a la acción.

¿Conoce casos en los que la música haya ayudado a mover a las personas?

Hay un montón de casos. En la cárcel la 40 de Pereira conocí a unos muchachos que propusieron un ejercicio para que los internos rapearan sus diferencias desde el hip hop, y así lograron que descendieran las agresiones en ese lugar. No es el único, en este momento hay cientos de personas en distintos barrios del país hablando con los líderes de grupos violentos para buscar salidas, hay víctimas que siguen componiendo, cantando y grabando discos así estén amenazadas. Yo estoy más convencido que nunca que el país está lleno de experiencias de reconciliación y de ganas de reconciliarse.
 
¿Y qué hace falta para que los artistas se comprometan más con el tema?

Yo creo que ese trabajo se ha ido incrementando de manera exponencial. Muchos artistas están trabajando, pero nos falta construir conocimiento, estrategias claras, metodologías mejor diseñadas y empezar a guiarnos más por un método que busque resultados claros y sostenibles. Además, hay que tener en cuenta que vulnerable no es solo el chico del barrio pobre, no nos pueden vender la idea de que los únicos que tienen que reconciliarse son los que tienen armas… hay mucha gente con poder que odia y tiene resentimiento, y lo ejercen desde el poder. Ellos también necesitan transformar su práctica. 

Ya para terminar, ¿para usted qué es la reconciliación?

Me viene a la mente la frase de un indígena que dijo “el día que el dolor del norte se encuentre con el dolor del sur y puedan conversar, habremos dado un paso para la reconciliación”. Yo creo que es la posibilidad de que unos y otros puedan  extender su sensibilidad para sentir al otro. El día en que un empresario sienta el dolor de una familia de un barrio o el día que un pandillero sienta el dolor que haría sentir cuando mate…es decir, el día en que los dolores se comuniquen la reconciliación va a ser inminente.

Foto: Archivo Semana