Campesinos del Putumayo decidieron cambiar la coca por pimienta

“Mi vida ha mejorado mucho. Ahora puedo salir con más tranquilidad y no tengo que estar escondiéndome de nadie”. Segundo Gudiño, un campesino de la vereda de Alto Mecaya, ubicada en Villagarzón (Putumayo), pronuncia esta frase mientras toma con sus manos un racimo de pepas verdes que acaba de bajar de un árbol de dos metros de alto. Es pimienta, un producto que les cambió la vida a campesinos de Villagarzón, Mocoa, Puerto Garzón, Puerto Asís y La Hormiga, que la empezaron a sembrar, dejando atrás los cultivos de coca.

Hasta hace una década, estos agricultores huían de las autoridades y estaban a merced de los grupos irregulares que compraban la coca. Pero hoy, luego de un proceso que no ha estado exento de dificultades, la pepa verde se convirtió en la oportunidad que esperaban para salir de la ilegalidad y vivir tranquilos.

El resultado ha sido positivo y hoy tienen una empresa llamada Condimentos Putumayo, que le vende la pimienta a varios restaurantes de Bogotá como Wok, Harry Sasson y están en negociaciones con Crepes & Wafles y Archie’s.
“Yo llevo tres años cultivando pimienta y estoy muy contento. Tengo 1.200 matas en una hectárea y quiero sembrar otras dos hectáreas”, cuenta Segundo, mientras deja caer el racimo en un balde. 

 
Una buena decisión

Cuando el narcotráfico se alió con los grupos alzados en armas, a principios de la década de los 90, muchos campesinos de lugares como el Putumayo vieron en el cultivo de la coca una mejor opción de vida. Sin embargo, con el pasar del tiempo, esta decisión les empezó a pasar factura.
 

Rodrigo Trujillo, el campesino que hoy es gerente de Condimentos Putumayo, recuerda que “vivía en medio de la montaña. Había abundancia, pero también derroche, egoísmo, violencia en la zona e intranquilidad”.

En 1998, cansados de la situación de ocultarse, un grupo de agricultores decidió buscar productos para sustituir sus cultivos ilícitos. Viajaron al Caquetá para aprender sobre el caucho y allí un ingeniero ecuatoriano les habló del cultivo de la pimienta. Los convenció de ir a Ecuador. Del vecino país trajeron las primeras plántulas para sembrar.

“Las plántulas comenzaron a crecer muy rápido – cuenta Rodrigo - Eso hizo que otros nos motiváramos y en el 2002, con el apoyo del Plan Colombia, logramos la aprobación de un proyecto para la siembra de caucho, pimienta y maderables”.

Unas 250 familias campesinas ensayaron con los cultivos de pimienta. Las plántulas se adaptaron bien a las tierras del Putumayo y producían cada 15 días. Como el mayor problema era la comercialización, en 2003 recibieron recursos del Plan Colombia y conformaron Condimentos Putumayo, una empresa con su propia planta de producción en Villagarzón.

Un camino espinoso 

El camino no ha sido fácil. Muchos campesinos, precavidos ante el cambio, mantuvieron matas de coca en sus tierras, pero cuando los aviones pasaban fumigando los cultivos ilícitos, dañaban también la pimienta. Nelly Edith Tapia, otra de las agricultoras, recuerda que muchos campesinos quebraron ahogados por las deudas con los bancos y desistieron de la siembra de pimienta. De esa manera, las 250 familias se redujeron a 60que aún permanecen en la iniciativa.

En el 2009Condimentos Putumayo dio su mayor salto. En una feria de productos organizada en Bogotá por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), los representantes del restaurante Wok, especializado en comida oriental, se interesaron en la pimienta de la artesanal empresa.

María Teresa Reyes, directora de logística de Wok, cuenta que les llamó la atención la organización de la comunidad y la calidad del producto. “Antesimportábamos esta especia, pero ahora se las compramos a ellos y nos llega más fresca y en menos tiempo”, señala.

Hoy, Condimentos Putumayo produce pimienta verde, negra, blanca, gourmet en pepa o molida, y evalúa la producción de cúrcuma y otras especias exóticas.


Empresarios por la paz

Los campesinos se han beneficiado con el presente de la empresa. Segundo Gudiño explica que en este momento le pagan a 11.000 pesos el kilo de pimienta, aunque algunas veces el precio ha bajado hasta los 3.000 pesos. (el de la papa, para comparar con otro producto, costaba 450 el año pasado).


“Lo bueno es que este cultivo produce de forma permanente y nos da ingresos para el hogar. En un mes alcancé a recoger 600 kilos”, dice. 

Ese buen momento de la pimienta llevó a Condimentos Putumayo y otros campesinos a formar una iniciativa llamada Empresarios Agrícolas por la Paz, que incentiva a los campesinos a trabajar por la paz buscando un campo productivo


La iniciativa recibe el apoyo económico y logístico de la empresa de petróleos Gran Tierra Energy, el Gobierno de Canadá (a través de la embajada) y la ONG MercyCorps. 
Por otro lado, la Gobernación del Putumayo y la Alcaldía de Villagarzón se comprometieron a apoyar el proyecto a través del sistema de regalías. 

“La idea, con Gran Tierra, es que se siembren otras 180 hectáreas, para beneficiar a las 60 familias existentes y a 120 nuevas. También, mejorar la comercialización y la producción”, cuenta Rodrigo. 
“Además, MercyCorps y la embajada de Canadá complementarán esa ayuda con un trabajo para mejorar el tejido social en la región”.

Por ahora, los campesinos están convencidos de que el caucho, los maderables, la piña y otros productos agrícolas del Putumayo pueden ser tan exitosos como la pimienta, siempre y cuando cuenten con una buena organización. 

Para ellos, lo andado hasta ahora demuestra que sí es posible y que, a pesar de las dificultades, la persistencia rinde frutos. Además, como dice Rodrigo, un cultivo legal que da sustento, se traduce en “campesinos tranquilos que no tienen necesidad de hacerle daño a otra persona. El camino para la paz pasa por un campo productivo que dé oportunidades".


Fotos: Juan Carlos Sierra / Reconciliación Colombia