Dejaron las filas de las Farc, el Eln y las AUC y hoy trabajan juntos

Tres excombatientes de diferentes bandos trabajan en Mundo Maderas, empresa que en Yumbo, Valle del Cauca, provee estibas de alta calidad a importantes empresas del sector industrial.

Por Daniel Telléz Vargas
Proyecto Reconciliación Colombia


“Cuando empezamos el proyecto decidimos dejar las diferencias. No mirar hacia atrás. Vivir como seres humanos”. Con está frase Jhon Jairo Burbano, desmovilizado de las FARC y ahora Gerente de Mundo Maderas, explica a qué se dedica esta empresa, ubicada en Yumbo, Valle del Cauca.

Es una fábrica de estibas de madera tipo exportación. Empezó en el 2012 como un proyecto que propone la vinculación y capacitación laboral de reinsertados con una proyección sostenible en el tiempo. Por lo tanto, serán ellos mismos quienes, como propietarios, la administren.

Hoy, gracias a la Fundación Carvajal y a la ACR, entre otras agencias y organizaciones privadas, esta firma empresarial cuenta con las capacidades técnicas y de mercadeo para competir profesionalmente con la demanda de elementos para el transporte de carga.

Mientras Jader Castillo, desmovilizado de ELN, y Ricardo Castillo, reinsertado de las AUC, empujan una carreta cargada de viruta, Jhon Jairo dice: “Nosotros no tenemos diferencias, ni nos recriminamos: ‘usted perteneció a un grupo o el compañero a otro’ –y agrega: En el campo de batalla era muy diferente. Cada uno tenía que correr por su vida”. Por eso, no duda en considerar que esta es una oportunidad única: “la más bonita porque se supone que si se es de las Farc o de las AUC o del ELN, no podemos convivir, pero eso es mentira.” 

En medio de la conversación otro desmovilizado complementa diciendo que no solo están demostrando que pueden compartir en un mismo espacio, sino que, después de adaptarse y entender que es una oportunidad de vida, han aumentado su productividad.

Superando las barreras de la mente

“A cada cual en su grupo le meten una ideología y le dicen que los de tal grupo son enemigos. Pero solo hay algo cierto y es que todos somos colombianos y que  vivimos en Colombia. La guerra la estamos haciendo entre colombianos y eso es lo que más duele”, dice Jhon Jairo haciendo referencia a sus compañeros, quienes se desmovilizaron de otros grupos.

Otro hombre que también se decidió a abandonar las armas, Nelson Sanclemente, joven moreno y de baja estatura, dice en tono recio: “cuando uno está allá, uno tiene una mentalidad muy diferente, uno cree que lo que hace está bien. Pero, en realidad, no. Uno se esta haciendo un mal a uno mismo porque está dañando a muchas personas, a la familia, al país.”

Continúa Nelson: “cuando estaba por allá, prácticamente no tenía  familia. Ya se cuál es el valor de la familia; el valor de las personas; el valor de la vida. Peleábamos por un ideal que no es nuestro, es algo  que uno tiene en la cabeza, es un trabajo psicológico, y así como uno se mete la psicología para la guerra, también puede meterse la psicología para la paz”.

Pidiendo perdón

El grupo de reinsertados coincide en  que estas oportunidades significan volver a nacer, reconocer que cometieron errores en el pasado, pero que están dispuestos a cambiar y vivir el presente y el futuro sin que los estigmaticen. “Cada vez más la personas van abriendo estos espacios porque saben, al igual que nosotros, que es mejor que estemos acá y que no sigamos por allá. Acá le aportamos a la vida, a la comunidad”, dice Nelson.

Entre el olor de la madera y los ruidos de corte, lucen sonrientes en su empresa, manifestando su alegría de poder servir como ejemplo a otras personas que actualmente se están escondiendo.

“Esta oportunidad  es perdón y olvido por las embarradas que uno ha hecho porque uno no pensó mejor las cosas. Pero estamos echando pa’lante demostrándole al país que sí se puede hacer paz”, concluye el gerente de Mundo Maderas.



Fotos: Diana Carolina Sánchez / Proyecto Reconciliación Colombia