Universidades públicas y privadas se unen para pensar en el posconflicto

De la Red Universitaria por la Paz participan 15 universidades que se han trazado como propósito hacerle frente al reto que planteaba Marx: “(...) los académicos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Desde su origen, la iniciativa Red Universitaria por la Paz, Redunipaz, ha buscado proyectarse como un ‘experimento académico’ que promueva el compromiso “ético político de los universitarios, artistas e intelectuales en los temas del conflicto y la construcción de paz”. Y lo hacen deliberadamente, asegura Redunipaz, para “superar el tradicional aislacionismo académico” en el que suelen enclaustrarse las investigaciones, estudios, mediciones, hipótesis, tesis, debates y demás actividades desarrolladas en y por los centros universitarios.

En últimas, el propósito político de este espacio universitario es posicionar a la red como interlocutora activa con agencias de gobierno, comunidad internacional, universidades nacionales e internacionales, gremios, iglesias y otros espacios de la sociedad civil para plantear transformaciones estructurales en la sociedad colombiana. Transformaciones que necesariamente requiere un país en conflicto de cara a un horizonte de reconciliación. De esta red hoy hacen parte 15 universidades de carácter público y privado en todo el país.

Romper el cascarón de dialogar consigo mismo  

Un diagnóstico frecuente de la relación Estado - academia indica que entre los dos existen muy pocos canales de comunicación, dado que la investigación académica parece apoltronada y enclaustrada en los campus, mientras que el Estado poco recurre a los trabajos de investigación que se producen en las facultades universitarias para nutrir su política pública. No obstante, algunos esfuerzos dan cuenta de un creciente interés por mejorar esta interlocución: la Red Universitaria por la Paz y asociaciones como ASCUN e ICFES.

Redunipaz fue creada en mayo 1997 por iniciativa de las Universidades del Valle, la Nacional, la Javeriana seccional Cali, la de Caldas, la de Cauca y la de Antioquia. Desde entonces se ha extendido por todo el territorio nacional y hoy cuenta con universidades aliadas en Bogotá, Boyacá, Huila, Tolima, Meta, Valle, Bolívar, Sucre y Córdoba.

Su énfasis ha sido la puesta en práctica de una pedagogía en prevención y resolución de conflictos y la generación de espacios de debate para construir una agenda académica en un horizonte de posconflicto y reconciliación. Ya llevan seis encuentros, el último de estos realizados en octubre pasado.

En este último congreso, la Red pidió a Gobierno y a Farc no levantarse de la mesa de La Habana hasta firmar un acuerdo que ponga fin al conflicto armado. La ‘declaración académica y política’ propone una participación más activa de las instituciones de educación superior en “levantar las agendas de paz y trabajar en el posconflicto”.

El acento  del documento se puso en la capacidad de las universidades para participar en la transición a una sociedad sin guerra. El escenario que plantean empodera a las víctimas quienes deben “decidir, ojalá de manera autónoma e independiente, si perdonan o no a sus victimarios. Si tienen esa actitud de desprendimiento y generosidad […] estarán contribuyendo a que tomemos distancia, como sociedad, de quienes creen que esa es la única vía para acabar el conflicto armado, social y político”.     

Por esta razón el congreso de octubre, plantea un escenario extrajudicial, tipo Comisión de la Verdad, donde puedan confluir víctimas y victimarios y se pueda considerar el escenario propicio para el perdón.

Papel de la U en el posconflicto

Una de las instituciones que ha acompañado la experiencia de Redunipaz desde sus orígenes es la Universidad del Cauca, que ha constituido un equipo de trabajo encargado por la rectoría de tratar los temas de la paz y el posconflicto. Para ello presentaron una propuesta a ASCUN sobre papel que deben jugar las universidades en un escenario de posconflicto.
 
Paloma Muñoz, docente y vicerrectora de esta institución, y quien ha participado en la construcción de esta agenda de paz, comenta que el papel de las universidades regionales es claro: “le hemos apostado al tema porque históricamente el Cauca, a pesar de los distintos conflictos sociales y armados, también ha sido cuna de paz y de reconciliación. Ha sido en este departamento donde se han firmado los tratados de paz con el Quintín Lame y el M-19”.

La apuesta de la institución es sacar debates de los auditorios para entablar un diálogo constructivo que permita alcanzar una sociedad reconciliada consigo misma. El esfuerzo de esta universidad y de Redunipaz es superar esa debilidad que Marx veía en los intelectuales de su tiempo. Para el autor del Das Kapital, los académicos “no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.