Trabajadores de Coca-Cola FEMSA capacitan a desmovilizados en emprendimiento laboral

Las cifras son elocuentes: Aportando Tiempo se ha llevado a cabo en seis ciudades del país, han participado 291 trabajadores voluntarios y han pasado más de 400 personas en proceso de reintegración. Se han donado más de mil horas y 35 personas se han convertido en proveedores de Coca-Cola FEMSA.

A pesar de que Coca-Cola FEMSA ha sido una empresa afectada por el conflicto armado en Colombia, ha decidido aportar activamente a la reconciliación del país.

Desde el año 2007, Coca-Cola FEMSA ha estado trabajando en pos de facilitar la incorporación a la sociedad de aquellas personas que han decidido abandonar las armas, tras años de militancia en grupos armados ilegales. Lo hizo a raíz de una invitación del entonces presidente Álvaro Uribe para que se vincularan como empresa privada al proceso de reintegración de excombatientes.

El proceso no ha sido fácil. En un principio, los directivos de la empresa se mostraron reticentes a participar porque creían que este trabajo era responsabilidad exclusiva de los gobiernos. A esto, había que sumarle su vulnerabilidad frente a nuevos ataques que podían resultar de su participación en un programa gubernamental.

No obstante, fue gracias al Presidente del Consejo de Administración y Director General Ejecutivo de FEMSA, José Antonio Fernández, que la contribución de esta empresa a ese programa gubernamental es hoy una realidad.

Fernández y su equipo tuvieron que escoger entre varias posibilidades de participación: contratar personas desmovilizadas, invertir un capital semilla para un proyecto productivo, participar en el programa Banco de Tiempo, entre otras. Luego de analizar cada una de las opciones, los directivos de la empresa decidieron que la participación sería en imagen, tiempo y capacidades.

Aunque la opción por un aporte monetario era en principio lo menos riesgoso, la idea era que el nivel de compromiso de la compañía fuera elevado y que permitiera que otras empresas vencieran el miedo y empezaran a vincularse más decididamente en el proyecto.

Fue así como nació el programa Banco de Tiempo (hoy denominado Aportando Tiempo). Esta iniciativa consiste en que los trabajadores de la compañía participan voluntariamente en un programa de formación y capacitación para la población desmovilizada. Allí se dictan talleres de emprendimiento laboral para mantener y fortalecer los proyectos productivos de los desmovilizados.

Las cifras son elocuentes: Aportando Tiempo se ha llevado a cabo en seis ciudades del país, han participado 291 trabajadores voluntarios y han pasado más de 400 personas en proceso de reintegración. Se han donado más de mil horas y 35 personas se han convertido en proveedores de Coca-Cola FEMSA.

Como si fuera poco, la compañía también se halla involucrada en los Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCM). Se trata de espacios físicos dotados por las alcaldías locales, donde los participantes acceden a programas educativos a distancia dictados por el Instituto Tecnológico de Monterrey.

Gracias a este programa, los desmovilizados tienen la oportunidad de aprender inglés, diseño de páginas Web, estadística, finanzas personales e informática básica. Existen Centros Comunitarios de Aprendizaje en 14 municipios de nuestro país por los que han pasado más de 2.200 personas.

Por último, desde 2012 Coca-Cola FEMSA ha decidido contribuir para que los excombatientes presten un servicio social en beneficio de las comunidades que los acogen. A través del trabajo en parques, salones comunales, la recuperación de senderos ecológicos y la siembra de árboles, los desmovilizados entran en contacto con las víctimas y con la sociedad en general facilitando espacios de convivencia y reconciliación entre las personas.