“El Estado debe lograr que las comunidades recuperen la confianza”

El primer encuentró de Reconciliación Colombia, en Medellín, comenzó con la discusión sobre el papel del Gobierno en la reconciliación. Representantes de Antioquia, Chocó, Putumayo, Caquetá, Huila y Tolima participan en el diálogo.

Foto: Diana Sánchez, Revista Semana
 
En el primer encuentro regional de Reconciliación Colombia participaron representantes de varios sectores sociales que trabajan por la paz en Antioquia, Chocó, Tolima, Huila, Caquetá y Putumayo, quienes compartieron sus experiencias y realidades en la construcción de paz y reconciliación en sus territorios.
 
Los primeros en pasar al tablero fueron los representantes de los gobiernos locales y territoriales. La discusión giró en torno a la confianza de las comunidades en sus gobernantes y en la instituciones.
 
Anibal Gaviria, alcalde de Medellín, uno de los panelistas, dijo que la reconciliación debe ser el final de un largo ciclo de guerra, pero que, al mismo tiempo, los gobiernos locales deben trabajar por atacar las causas de la violencia, y trabajar por acabar la desigualdad y mejorar las tasas de atención social.
 
Con él estuvo de acuerdo Aristarco Mosquera, representante del concejo comunitario ASOCASAM en el Chocó, quién llamó la atención en la importancia de las autoridades comunitarias para la toma de decisiones. “Nosotros no entendemos la reconciliación sólo desde el conflicto armado. Es un proceso que viene desde hace más de 160 años, cuando a los afrodescendientes nos dijeron que eramos libres”, dijo. “Sin embargo, aún seguimos marginados y en pauperrimas condiciones”.
 
El abandono del Estado es una de las causas de la violencia. En ese sentido, Rosa Betssie Romaña, víctima de la violencia en el Chocó y directora de Macoripaz, pidió que la reconciliación dejará de ser sólo una palabra bonita. “¿Cómo hablamos de reconciliación sin oportunidades? ¿Cómo hablamos de reconciliación cuando aún nos sentimos solas?”.
 
En muchos casos, algunas personas que trabajan desde el Estado se sienten solas. Es el caso de Jesús Elías Menéces, personero de Neiva, quien dijo que la ley les impuso responsabilidades para las que no estaban preparados. “En la personería nos tocó crear un laboratorio de atención psicosocial, porque en la ciudad hay casi 60.000 victimas y no damos abasto”