La reconciliación debe ser entre toda la sociedad.


Autoridades locales, empresarios, miembros de la sociedad civil, cooperantes internacionales y medios de comunicación nacional y regionales de Antioquia, Chocó, Tolima, Huila, Caquetá y Putumayo se reunieron para compartir experiencias y reflexiones de reconciliación en sus territorios.

En el evento, se escucharon historias como las de César Montealegre, que fue secuestrado por las Farc, que lo obligaron incluso a cabar su tumba porque lo iban a matar. Pese a la amarga experiencia que vivió en cautiverio, Montealegre perdonó a sus captores y contrató a Lucho, miembro del frente guerrillero que lo secuestró.

Yolanda Perea, víctima de abuso sexual, contó también cómo supo que estaba lista para perdonar cuando tuvo que encontrarse cara a cara con uno de sus victimarios.

Al evento asistieron Anibal Gaviria, Alcalde de Medellín; Santiago Londoño, Secretario de Gobierno de Medellín, Luis Fernando Rico, Presidente de Isagen; David Bojanini, Presidente del Grupo Sura, y Lucia Gonzalez, Directora del Museo Casa de la Memoria de Medellín, entre otros.

María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), estuvo a cargo de las conclusiones de esta jornada de un día intenso y productivo en la que quedó claro que la reconciliación tiene "multiplicidad de interpretaciones y no es una sola”

En este espacio plural y que buscó darles voz a los gestores de reconciliación en sus territorios  las víctimas hablaron de la reivindicación de sus derechos y del acceso a la verdad. “Sin verdad, no hay reconciliación. Yo no puedo perdonar si no sé quién y por qué me hizo daño”, dijo Ángela Salazar, directora de la Iniciativa de Mujeres por la Paz en Antioquia. 

Participantes en el debate creen que la reconciliación también implica recuperar la confianza en la instituciones. Para Rosa Betssie Mosquera, directora de Maporipaz, una organización chocoana, “el Estado debe hacer presencia y defender los derechos básicos de la población. ¿Cómo vamos a hablar de reconciliación si aún nos sentimos solos?”, se preguntó.

Las organizaciones comunitarias y los grupos étnicos –como afrodescendientes e indígenas–, por su parte, señalan la importancia de respeto a su autoridad local, su cultura y tradición.  

Todos, sin embargo, están de acuerdo en que la reconciliación debe impulsarse de forma independiente a los procesos de paz, por más deseables que estos sean, y que se construye respetando la visión de los diferentes sectores de la sociedad. 

Santiago Londoño, secretario de Gobierno de Antioquia, propuso generar un proceso con estrategia, indicadores, liderazgo y seguimiento. “Esa es la característica de los procesos de reconciliación que han sido exitosos a nivel internacional”, explicó.

Los diferentes portavoces que asistieron a este primer diálogo entre las regiones de Antioquia y Gran Tolima (Antioquia - Chocó y Huila, Tolima, Caquetá y Putumayo) dieron fe de que en sus territorios ya se está trabajando por la construcción de paz. Y aunque los retos son enormes, ese camino se debe apoyar y respetar. 

Como dijo Deicy Elena Bermúdez, coordinadora operativa de Conciudadanía, las organizaciones que trabajan por el tema, lo hacen muchas veces sin recursos y bajo la presión de las amenazas. “Lo que tenemos que hacer es unir esfuerzos. Articulados podemos avanzar hacia la reconciliación. No sólo las organizaciones sociales, sino también la empresa privada y el Estado. Tenemos que trabajar unidos”.

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El próximo encuentro de reconciliación será en Cali el próximo 26 de febrero, con las regiones de Pacífico y Centro, que agrupan a los departamentos de Nariño, Cauca, Valle y Boyacá y Bogotá.

Estas fueron las principales conclusiones del evento, presentadas por la Directora de Ideas Para la Paz, María Victoria Llorente.


· Se evidencia un interés claro por parte de los representantes de los diferentes sectores y se hace evidente la multiplicidad de interpretaciones que hay en el auditorio de lo que implica la reconciliación: para unos se trata de la reivindicación de los derechos de las víctimas, otros consideran que es un proceso local, comunitario, que no puede ser impuesto. Debe ser independiente de cualquier coyuntura política o proceso de negociación e implica la recuperación de la confianza por parte de los ciudadanos en las instituciones del estado.

· En materia de autoridades y reconciliación, algunas administraciones departamentales han hecho de la preparación para la paz el eje y pilar de su programa de gobierno. Se ha visto cómo otros gobiernos departamentales trabajan en pro de reconstruir confianza entre la población y las instituciones del estado. Igualmente, se realizó una invitación a que el reconocimiento de las autoridades de las diferentes etnias sea real y no simplemente un postulado de la constitución sin aplicación material. Se destaca la necesidad crítica de una eficiente organización de la comunidad para incidir en políticas públicas y construirlas articuladamente.

· En términos de empresas y reconciliación, algunos empresarios recordaron la importancia de generar riqueza, pero bajo principios éticos y aportando al desarrollo social y sostenible de las regiones en las que trabajan. Por otra parte, los Programas de Desarrollo y Paz, PDP, fueron expuestos como ejemplo de desarrollos productivos organizados y bien estructurados que vale la pena examinar, fortalecer y replicar. Igualmente, algunos representantes de la empresa privada manifestaron que sin la presencia y apoyo del estado, los esfuerzos que ese sector puede adelantar, son mínimos.

· Frente al tema de organizaciones sociales y reconciliación, se hace énfasis en la necesidad de entablar procesos de reconciliación basados en el reconocimiento del territorio y sus actores, lo que implica reconocer las particularidades de las regiones, junto con sus actores y los procesos que viene adelantando por parte de estas organizaciones. Se evidenció igualmente la necesidad por parte de las organizaciones de definir su propia agenda, lo que se enmarca en la definición propia de los procesos de reconciliación y de construcción de paz en los territorios.