"​Quien sueñe con la paz para sus hijos, tiene que trabajarla ya"

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, impulsa en el departamento el programa ‘Preparémonos para la paz’, en el que pretende incluir a toda la ciudadanía en el tema de la reconciliación.

¿Por qué los entes territoriales son clave en la construcción de paz y reconciliación? 

Es sencillo: nosotros estamos en contacto permanente con las comunidades, tenemos funcionarios regados por todo el territorio, yo mismo viajo sin parar, hablamos a diario con los alcaldes, conocemos lo que pasa en cada lugar, cómo vive nuestra gente, qué quiere, qué le duele, qué necesita. La paz es allá, no es en Bogotá ni en La Habana. Cuando acuerden parar la guerra en la mesa de La Habana, viene lo más difícil: construir la paz entre los que estamos aquí y eso se hace en los territorios, en las comunidades, en los corazones de las personas que han padecido y protagonizado la violencia y esas están con nosotros, a nuestro cargo.

¿De qué trata el programa ‘Preparémonos para la paz’?

Es un programa para concientizar a instituciones y comunidades en su responsabilidad de impulsar la consolidación de la paz y comenzar a estructurar una pedagogía de la paz, la reconciliación y la convivencia en todas las regiones de Antioquia. Esta iniciativa ha contado con el apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín y el Área Metropolitana (ACI) y otros actores que se han ido sumando al proceso. 

Un caso de éxito es el oriente antioqueño, que llegó a tener una marcada presencia de grupos armados ilegales. ¿Cuál ha sido el secreto?

El secreto en la construcción de paz del oriente antioqueño está en los liderazgos locales y la movilización de las comunidades. Las mujeres han sido fundamentales. El programa ‘Preparémonos para la paz’ de Antioquia, la más educada, lo estructuramos desde esta experiencia. Son las comunidades con sus líderes a la cabeza con quienes construimos la paz. Y por delante van las mujeres.

Pero Antioquia tiene zonas donde la reconciliación es todo un reto, como en Urabá y el Bajo Cauca antioqueño. ¿En qué tendría que avanzar cada región? 

Estamos listos para actuar en todo el territorio a partir de los acuerdos de cese del fuego del gobierno con las guerrillas. Ese será el banderazo. Si no funcionan los diálogos, esto será imposible de manejar porque arreglamos las cosas por un lado y se nos dañan por otro. Hoy son esas regiones, mañana otras. Es la triste historia. Mientras no pactemos las paces en todos los espacios y nos pongamos por tarea relacionarnos sin que la violencia esté de por medio, no hay paz. Los diálogos de La Habana deben ser definitivos para llegar a la construcción de paz en la integridad del departamento y del país.

¿Cómo le ha ido al departamento implementando la Ley de Víctimas?

Combinamos esfuerzos con la Unidad Nacional de Víctimas. Hay avances importantes. El programa de atención ya se estableció en todos los municipios. Tratamos de organizar las intervenciones que vienen de distintos lados para que esto no sea caótico: vemos quién llega, con qué oferta y cómo juega para que la reparación sea integral. Nos empeñamos en que haya rigor y luego seguimiento.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de atender a víctimas y a desmovilizados?

No se tiene buena información sobre cómo atender a las víctimas. Ese es un problema. La oferta de servicios es desorganizada. Trabajamos en poner orden y en que la atención sea integral, y en el seguimiento. Ahora, la restitución de tierras no avanza. Mientras la institucionalidad judicial no se implemente no habrá progresos. Hemos adelantado en la parte local, faltan los jueces y algo fundamental, garantizar la seguridad de los campesinos que reclaman sus propiedades. La falla en esto es dolorosa. Es urgente reforzar la institucionalidad para que se cumpla la ley y proteger con todo los derechos y la vida de los campesinos.

¿Cómo califica la articulación de estos temas con el gobierno nacional?

Ha sido buena. Hacemos esfuerzos para llegar al tiempo a los territorios con la Unidad de Víctimas y para coordinar e integrar las ayudas. Lo mismo, la coordinación con la Agencia Colombiana para la Reintegración. Los avances son considerables.

¿Cómo articula el plan de desarrollo de su administración ‘Antioquia la más educada’, con el tema de la reconciliación?

Antioquia la más educada’ entiende la construcción de paz como un proceso integral, por eso creamos el programa ‘Preparémonos para la paz’. La reconciliación viene con las siete líneas de intervención del programa. Si falla alguno de esos pasos, no hay reconciliación. El público debe entender que la cosa ni es fácil, ni es para ya. Hay que decirlo con claridad: devolvernos de 65 años de violencia no es fácil, pero con seguridad es más interesante que seguir matándonos. Vamos a necesitar varias generaciones, si hacemos las cosas bien hechas. Si las hacemos mal, no llegamos… seguimos en el infierno. Para nosotros lo importante es empezar con pie derecho y rumbo claro. 

¿Qué les dice a quienes consideran apresurado trabajar en la reconciliación cuando no es seguro que el proceso de paz funcione?

Quien sueñe con la paz para sus hijos y sus nietos, tiene que empezar a trabajarla ya. A mi generación ya no le tocó la paz, pero tenemos que dejársela a los que vienen detrás. Le dije al presidente Santos y a mis colegas los gobernadores tan pronto supimos de los diálogos de La Habana: es urgente preparar desde ahora los programas de construcción de paz para llegar a las comunidades tan pronto se firmen los acuerdos. Si entre la firma de los acuerdos y las intervenciones en las comunidades hay un vacío de tiempo, se vuelve a dañar esto y ahí sí será para toda la vida. Esa negligencia sería fatal. Por eso empezamos la tarea de inmediato en Antioquia. Ahora, que firman que no firman: a mí no me cabe en la cabeza que esos señores vayan a levantarse de esa mesa en Cuba fracasados para devolverse a decirnos que tenemos que seguir echándonos bala. Que faltan muertos ¡Imposible!