La música como alternativa frente al conflicto

En Quibdó, la Corporación Talento Chocoano apoya a los jóvenes con habilidades musicales. El objetivo: mostrarles las oportunidades y alejarlos del camino de la delincuencia.

Publicado en la revista Reconciliación Colombia, número 1

Foto: León Darío Peláez, Archivo Semana

En la noche del 30 de enero de 2014, 40 casas del barrio Niño Jesús, en Quibdó, Chocó, fueron devoradas por un incendio y unas 60 familias lo perdieron todo. De inmediato, la Corporación Talento Chocoano se puso en la tarea de recolectar donaciones por toda la ciudad y en menos de cinco horas logró más de una tonelada de ayudas entre alimentos, artículos de uso diario y de aseo personal, paquetes escolares y colchones. “Estamos aquí para ayudar”, dice Alexis Ríos Valencia, uno de los cooperantes de la Corporación, conocido en la ciudad como exmiembro de la agrupación Choc Quib Town.

Con tres años de vida, Talento Chocoano es una organización dedicada, principalmente, a promover jóvenes con capacidades naturales para la música, pero también apoya a la comunidad con la realización de colectas y brigadas de salud. Su líder es Jeison Riascos, técnico en redes y mánager; el resto de los miembros son comunicadores sociales y artistas.

La Corporación les ayuda a los jóvenes músicos a producir y promocionar sus composiciones. Los cooperantes como Alexis Ríos se encargan, entre otras cosas, de formar sobre todo a quienes no pueden acceder a la educación superior. Desde 2009 hasta hoy, entre Talento Chocoano y los cooperantes al menos 350 jóvenes han sido beneficiados con talleres y cursos. “En los barrios vulnerables los jóvenes con sensibilidad musical quieren aprender a rapear –explica Ríos–. Y si les enseñamos a componer y a cantar, por esta vía ganarán mucho más dinero que por la de la delincuencia. No son pocos los que están esperando una oportunidad”.

En Quibdó son tangibles las carencias en salud, en educación y en cultura. Si por un lado faltan medicamentos esenciales para atender a los pacientes en centros de salud, por el otro, añade Ríos, “vivimos en una ciudad en la que no hay cine ni teatro ni locaciones básicas deportivas ni de cultura ni espacios de recreación suficientes”. Pero es en medio de esas dificultades donde las organizaciones comunitarias encuentran su lugar de trabajo y donde los jóvenes se abren puertas entre sí.