Acciones Reconciliadoras

El Valle del Cauca construye un campo productivo

Vallenpaz, una corporación creada por varios actores sociales del Valle, lleva catorce años trabajando proyectos con comunidades campesinas para construir la paz en la región. Hoy la corporación trabaja con 2.500 familias campesinas de 30 municipios de los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, pues están convencidos de que la reconciliación pasa por un campo con oportunidades.

Hace quince años Cali vivía una de sus peores rachas de violencia. Las secuelas del narcotráfico aún se sentían con fuerza en la capital vallecaucana, mientras que en el país la guerra contra las guerrillas estaba en su punto más alto, pues los diálogos de paz con las Farc en San Vicente del Caguán no rendían los frutos deseados.

El 30 de mayo de 1999 un comando armado del Ejército de Liberación Nacional (ELN) entró en la Iglesia La María, ubicada en el barrio Ciudad Jardín de la capital de este departamento y secuestró a un grupo de 286 personas que estaba celebrando la eucaristía.

El caso tuvo una gran repercusión incluso en el ámbito mundial y los habitantes de Cali, indignados ante el secuestro masivo, salieron a marchar para exigir el cese de la violencia. Esas manifestaciones dieron pie a espacios de reflexión entre los diferentes actores de la sociedad caleña, que comenzaron a pensar en cómo cambiar la realidad que vivían.

Así nació Vallenpaz, una organización fundada por quien hoy es alcalde de Cali,  Rodrigo Guerrero, y conformada por personas naturales, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas, iglesias, universidades, asociaciones campesinas y organizaciones de base.

Luego de un juicioso análisis, en el que los socios comenzaron a evaluar  las causas de la violencia que se vivía en la ciudad y en el departamento decidieron enfocar su trabajo en las comunidades rurales que viven en medio del conflicto.

“Desde un principio, pensamos en actuar sobre la raíz del conflicto, que pasa por el campo. Entendimos, que teníamos que darles oportunidades productivas a los campesinos de la región”, explica Luis Alberto Villegas, director Ejecutivo de Vallenpaz.

Trabajo en el campo

Hoy la corporación trabaja con 2.500 familias campesinas de 30 municipios de los departamentos de Valle del Cauca y Cauca. La idea es trabajar en conjunto con los habitantes para influir positivamente en la organización social, la seguridad alimentaria, la productividad, la eficiencia comercial, y la cultura de paz en esas comunidades.

El trabajo para conseguir esos objetivos comienza con un acercamiento para conocer las potencialidades y necesidades de cada comunidad. En ese punto, los habitantes juegan un
papel fundamental, pues según Villegas, “ellos ejercen el liderazgo del proceso y deciden cual es su plan de vida”. 

De esas reuniones surge una propuesta de trabajo que se aplica en el campo con apoyos económicos, logísticos y sociales, que la corporación gestiona con entidades públicas y privadas. 

A largo plazo, la idea es que los campesinos mejoren la producción agrícola y puedan vender sus productos en el mercado, con un énfasis comercial. 

Además, realizan un acompañamiento para que los procesos se hagan de manera colectiva y las personas aprendan a gestionar sus propios recursos de manera comunitaria. 
Así, en el proceso, se forman comunidades empoderadas y productivas, que tienen oportunidades que las alejan de la guerra.

Relaciones interinstitucionales

Otra de las claves del éxito de Vallenpaz es el trabajo interinstitucional, pues desde el principio logró que los empresarios trabajaran en llave con las organizaciones sociales y las entidades gubernamentales y eso les ha permitido llegar a los territorios de manera integral.

“El sector privado no sólo se ha vinculado económicamente. Los empresarios han sido un ejemplo para el campesino  porque la experiencia la comparten con los que quieren ser empresarios del campo”, cuenta Villegas.

En este momento, la corporación se encuentra pensando en dos proyectos con los que quiere fortalecer el trabajo con las comunidades. El primero es crear una empresa de la que hagan parte los campesinos, con ánimo de lucro, que recoga el producto en cada finca, le agregue valor y lo comercialice en el mercado.

El segundo es impulsar la firma del Contrato Plan entre el departamento del Valle del Cauca y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), que tiene un componente de desarrollo rural, que destinará recursos que aún se están negociando para ayudar a 10.000 familias campesinas durante cinco años.

Para la corporación así se construye el tejido social y la reconciliación. En la actualidad, muchas zonas rurales del norte del Cauca y del sur del Valle que por años fueron inviables por causa la guerra, hoy son lugares productivos, con campesinos que reciben un buen pago por lo que cultivan, y comunidades empoderadas que, con el apoyo de las empresas y los gobiernos, están construyendo país.