Dos relatos conmovedores en Encuentro Regional

Un desmovilizado y un ex secuestrado coincidieron en uno de los paneles del segundo Encuentro Regional de Reconciliación Colombia. Sus dos testimonios muestran dos caras de la reconciliación.
 
Manuel Ballestas – Ganchos y amarras
 
Manuel fue miembro de las AUC. Su desmovilización no fue sencilla porque la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) no lo incluyó inicialmente en el programa porque había estado preso por un delito anterior. Él, sin embargo, continuó yendo a los cursos hasta que, finalmente, pudo hacer el proceso y montar su empresa, Ganchos y Amarras.

"Yo fui uno de los involucrados en hacerle daño a este país", admitió Ballestas, quien intervino en el segundo panel del Encuentro, orientado a los empresarios. Ballestas pudo impulsar su empresa 
gracias a la Fundación Carvajal y hoy en día esta es exitosa y da trabajo a otras personas, entre ellos desmovilizados de diferentes bandos.

"Ni siquiera tenemos claro por qué lo hicimos, se me eriza la piel de pensarlo, pero gracias a la bondad de todas las personas que nos han apoyado hoy llevamos otra vida", afirmó Ballestas.

"Aceptamos la culpa, pero somos seres humanos y podemos cambiar las cosas. Ahora tengo familia, dos hijos y una personas, que son el motor para seguir adelante", agregó.

Maurice Ermitage – Siderurgica de occidente
 
En el mismo panel de Ballestas y sentado a su lado, estaba Maurice Ermitage, Presidente de la Siderúrgica de Occidente. Comenzó su intervención contando que su nieta le preguntó esa mañana si ese día lo habían invitado a un foro "a llorar".

En efecto, Maurice no pudo contener las lágrimas cuando empezó a hablar sobre el papel de los empresarios en la reconciliación. Él fue secuestrado dos veces, pero en vez de irse del país se quedó a seguir trabajando e inició con sus hijas un programa en la zona de Siloé, al oeste de Cali en el que llevan oportunidades lúdicas y recreativas a los habitantes más vulnerables de esta zona.
 Reconoció que al principio no fue fácil, por el temor de la familia de que les pudiera pasar algo, pero ahora no podría entender su vida sin esa actividad.

Explicó que es un tema de confianza. Sin confianza, dijo, no se puede ser buen esposo, ni buen padre, ni hacer la labor que su familia hace en Siloé. Dijo que los que tienen más recursos, son quienes tienen una mayor obligación de contribuir con la paz.


“Tengo 70 años y en Colombia nunca hemos tenido los astros tan alineados como hoy para construir la paz”, dijo Armitage.