Por qué un Centro de Memoria en Bogotá, cuando el conflicto ha sido en las regiones

La emblemática edificación, en cuyos muros están incrustados más de mil testimonios entregados por organizaciones sociales, de víctimas, de derechos humanos y de paz que buscan mantener viva la memoria, cambió el ambiente de la calle 26, a la altura del cementerio central de Bogotá. Hoy es un centro de actividad intelectual y de trabajo con las víctimas alrededor de sus derechos.

Foto: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá.
 
A pocos metros del cementerio central de la capital de la República, frente al Parque de la Reconciliación, se erige un moderno edificio como Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, una estructura que busca ser instrumento en la construcción de paz del país al reivindicar los derechos de las víctimas y de la sociedad a la verdad, la justicia y la reparación y, como fines superiores, a la paz y la reconciliación.

Hace varios años se venía hablando de construir un centro de memoria en Bogotá que honrara a las víctimas de la violencia política y del conflicto armado tras décadas de violencia. Sin embargo, solo hasta el 2008 (más de 50 años de guerra) esta idea se convirtió en una realidad al incluir el proyecto en el plan de desarrollo de Bogotá, como parte de un proyecto del Bicentenario.

Se decidió que el centro se construiría en el Parque de la Reconciliación ubicado en uno de los antiguos lotes del cementerio central, que se planeó en el 2005 como un espacio de memoria histórica en reconocimiento a las víctimas. Hoy podemos encontrar en el parque una construcción llena de simbolismo donde su memoria juega un papel fundamental que transformó por completo esta cara de la ciudad.

En palabras de Darío Colmenares, uno de los asesores del concurso a través del cual se escogió la propuesta del arquitecto Juan Pablo Ortiz, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación “es una obra que emerge de la tierra y del agua para convocar la memoria del dolor que NO debió ocurrir y que NO debe repetirse; y también para evocar la memoria de causas y búsquedas que no pueden eludirse”. El monolito que se erige a la entrada del monumento fue construido usando la tradicional técnica de la tierra pisada, buscando representar una “tierra sembrada de memoria”.

Los veinte anillos que la conforman representan los doscientos años de construcción de la nación y las cien ventanas simbolizan las lágrimas de una sociedad que ha vivido en la violencia y la esperanza en la búsqueda de la paz. El diseño arquitectónico es impresionante y constituye un verdadero monumento a las víctimas y la esperanza, pero es en el proceso participativo que hubo detrás del proyecto donde se puede encontrar el significado que tiene la memoria para el Centro.

Desde el planteamiento del proyecto se propuso que la ejecución fuera acompañada por una acción colectiva de las víctimas y la ciudadanía. Un ejemplo de participación simbólica fueron los aportes voluntarios de tierra hechos por las familias y agremiaciones de víctimas, encapsulados en recipientes de vidrio junto con un mensaje sobre la paz y la reconciliación. Estos tubos de cristal complementarán el diseño del espacio. Igualmente, durante la construcción se realizaron ceremonias y eventos participativos a partir de los cuales se creó una gran base de datos con información sobre víctimas y eventos de violencia. Incrustados en los muros del Centro de Memoria se encuentran más de mil testimonios entregados por organizaciones sociales, de víctimas, de derechos humanos y de paz que buscan mantener viva la memoria dentro del monumento.

Por otro lado, debe resaltarse que el equipo creado por la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá para acompañar el proyecto también estuvo integrado en gran parte por parientes de víctimas del conflicto y sobrevivientes como la familia Antequera, Gaviria, Pizarro, y Romero, entre otros.

Desde sus inicios todo el proyecto ha girado en torno a la memoria y la participación que las víctimas deben tener en el proceso de paz y reconciliación.

El propósito del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación es convertirse en un espacio “para la promoción de ejercicios de memoria histórica colectiva que permitan el reconocimiento de los derechos de las víctimas y la construcción de paz, impulsando una cultura de democracia y garantía de los derechos humanos”. Para ello, frecuentemente se realizan conferencias, conversatorios y diplomados sobre temas como memoria, reconciliación y construcción de paz. También se han publicado diferentes libros que tratan el tema de la memoria o que buscan mantener vivo el recuerdo de crímenes tan atroces como el exterminio de los militantes de la Unión Patriótica.

Este Centro es una de las iniciativas más simbólicas de lo que la memoria representa para la construcción de la paz y reconciliación. Es un espacio donde se busca construir un diálogo en torno a qué significa el concepto de memoria, para qué sirve y cómo ayuda a que la sociedad pueda llegar a la etapa de la reconciliación.