Acciones Reconciliadoras

Hoy hace 25 años fue asesinado José Antequera

El 3 de marzo de 1989 el dirigente de la Unión Patriótica fue acribillado en pleno aeropuerto El Dorado por un sicario que no tenía más de 18 años.  En el momento Antequera estaba saludando al entonces senador Ernesto Samper, quien recibió 11 disparos indirectos de los 33 que el adolescente descargó contra el líder de izquierda. Antequera murió en el lugar del atentado. Dejó dos hijos pequeños y una viuda que hoy luchan por mantener viva su memoria.

Foto: Archivo Semana.

Antequera nació en Barranquilla en 1954 y estudió derecho en esa misma ciudad. Desde muy pequeño sintió una gran afinidad por el comunismo; cuando tenía tan solo 14 años se unió a las Juventudes Comunistas (JUCO), de las que luego fue Secretario General. Fue también presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Colombia donde se destacó por su lucha por la autonomía universitaria, el derecho a la educación y el cambio político en Colombia.

 Al graduarse como abogado se trasladó a Bogotá donde siguió participando activamente en la política desde la dirección del Partido Comunista. Tras la creación de la Unión Patriótica se convirtió en uno de los dirigentes del movimiento, destacándose por su búsqueda del fin del conflicto armado a través del diálogo y la solución política. Si bien era un comunista convencido, rechazó de forma vehemente la combinación de todas las formas de lucha y buscó siempre un cambio a través del discurso y la legalidad. Hizo fuertes denuncias contra el Estado, destapando y cuestionando la relación con grupos paramilitares, la corrupción y el clientelismo. Quizás fue por esas denuncias que Antequera se convirtió en la víctima número 721 de la serie de asesinatos selectivos de la Unión Patriótica.

Era “un buen danzarín, bohemio, mamador de gallo, cordialidad a flor de piel y de contera bien plantado, lo que unía con su entusiasmo por las tareas políticas, amén de ser magnifico expositor y el mejor orador”, cuenta Roberto Romero, quien lo conoció en la Dirección Nacional del Partido Comunista. Era un gran trabajador, un incansable lector y un apasionado líder que soñaba con ver un país en paz. Pero, al igual que a los demás muertos y desparecidos de la Unión Patriótica, la violencia en el país no se lo permitió.

Hoy, tras veinticinco años de su muerte y sin que haya claridad sobre los autores de su homicidio ni ninguna condena de por medio, su familia busca mantener viva su  memoria.

Para el libro Unión Patriótica: expedientes contra el olvido su viuda afirmó que “con el paso de los años crece el recuerdo y su memoria se dimensiona. El legado es su alegría, su optimismo en la vida, en los cambios, y eso jamás lo pueden destruir ni las balas asesinas ni la distorsión de los hechos”. Su hijo, José Darío, ha dedicado su vida a proyectos de memoria histórica, cuya necesidad es innegable si se quiere hablar de paz y reconciliación. Por eso, en días como hoy, es necesario rescatar esa memoria y apoyar proyectos de memoria que, según José Darío Antequera, “implican convertir la historia personal en un legado general que pueda significar cambios sociales o por lo menos un poquito de conciencia sobre lo que no debe repetirse”.