El primer pueblo libre de América, ahora decide por sí mismo

A San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América, le llegó la hora de dejar atrás varias décadas de atraso gracias a un plan creado por la Gobernación de Bolívar, la empresa privada y varias fundaciones, en el que la protagonista es la comunidad.

Dicen que Benkos Bioho era descendiente de alguna familia real de África y que de allí venía su espíritu combativo. Muchos explican que por eso, una vez vendido como esclavo en Cartagena de Indias, inició un movimiento de sublevación contra la corona española en pleno siglo XVII.

Gracias a esa rebelión, logró escapar de Cartagena y se estableció en un terreno desocupado de la región con un grupo de negros cimarrones. Allí organizó una red de espionaje que hizo imposible que las expediciones españolas pudieran encontrarlos, y que llevó a que su asentamiento fuera declarado como el primer pueblo de negros libres de América por las autoridades de la época.

Esa es la historia de San Basilio de Palenque, un corregimiento del municipio de Mahates (Bolívar), con 3.500 habitantes (ninguno blanco) que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, y que, a fuerza de estar aislado del resto del país, ha conservado las tradiciones orales, gastronómicas, culturales y de lenguaje de los africanos que llegaron como esclavos a estas tierras durante la colonia.

La riqueza cultural, sin embargo, no ha sido garantía de desarrollo para este histórico lugar. Hacia 2012 era uno de los pueblos colombianos con más altos niveles de pobreza, la presencia del Estado era débil -casi inexistente-, la infraestructura era paupérrima, el acueducto no llegaba a todas las casas, este servicio tenía interrupciones constantes, y sus habitantes se veían forzados a desplazarse a Cartagena a rebuscarse la vida.

Esa realidad llevó a que la Gobernación de Bolívar escogiera el corregimiento para implementar un plan piloto de lucha contra la pobreza extrema, en el que actualmente se invierten cerca de 10.000 millones de pesos del presupuesto departamental.

La Gobernación abrió la participación de la comunidad y la puso a decidir –con sus propias tradiciones y costumbres- donde quería que la plata fuera utilizada. Así nació un plan integral de obras e inversión que debe ejecutarse en tres años, y que fue llamado Palenque 2015.

La idea es que a finales de ese año este construido todo el sistema de acueducto y alcantarillado en el pueblo, todas las casas tengan servicio de gas domiciliario, la plaza pública esté adoquinada y reparada, la carretera principal esté completamente pavimentada, y existan 120 viviendas nuevas, entre otras obras.

"En lugar de pavimentar 200 metros de calles o de poner un pedazo de tubería en cada lugar, se trata de resolver el problema estructural de una vez por todas", dice Juan Carlos Gossaín, gobernador de Bolívar y líder del proyecto, quien  pretende replicarlo luego en otros corregimientos de este departamento del norte del país.

Pero para llevar a cabo un plan de esas características, la sola presencia de la Gobernación no era suficiente. Así que las autoridades  invitaron a la Fundación Semana y a la Fundación Carvajal, reconocidas por liderar el plan de reconstrucción de El Salado (Carmen de Bolívar), para ejecutar el plan utilizando una red de empresas privadas que entregan recursos para llevar a cabo los proyectos.

Desarrollo comunitario

Pero la idea de la alianza liderada por las fundaciones Semana y Carvajal no es sólo enfocarse en la transformación física y de infraestructura de San Basilio de Palenque. El plan desarrollado por los pobladores también incluye inversiones en áreas como desarrollo económico con enfoque comunitario, salud, educación y cultura.

La idea es armar todo un proyecto de desarrollo, acorde con las ancestrales tradiciones y cultura del corregimiento.

Que además de mejorar los atrasos físicos, también sirva para brindar oportunidades de generación de ingresos y de calidad de vida, algo de lo que los palenqueros carecen hoy.

La alianza público privada y la participación protagónica de la comunidad son una garantía de que, por lo menos, el plan está bien armado. Si las cosas funcionan, en 2015 San Basilio de Palenque será un ejemplo de cómo la zona rural de Colombia puede desarrollarse, con la ayuda de todos los sectores, para vivir un futuro con oportunidades a las nuevas generaciones.