Educación también es reconciliación

Los participantes en el panel de empresarios del tercer encuentro regional de Reconciliación Colombia coincidieron en que esta es la única vía para generar oportunidades de calidad y superar las inequidades.

Barranquilla, 19 de marzo de 2014. El llamado fue por una educación incluyente, una que acorte la brecha entre la que recibe un niño del campo a la que recibe uno en la ciudad; un niño de un colegio privado a uno de un plantel público; un niño cuya familia “tiene”, a la de uno que “no tiene”. Todo eso es reconciliación.

Así lo dijeron portavoces de los empresarios en el segundo panel de Reconciliación Colombia, este miércoles 19 de marzo en Barranquilla, al hacer un llamado al propio gremio productivo para que la educación permita el desarrollo de competencias que lleven a las personas a insertarse de forma efectiva y exitosa en el sector productivo.

“Leí el libro Vidas desperdiciadas que habla de los ‘seres superfluos’, que son aquellos que podrían estar o no estar y no pasa nada. No podemos seguir permitiendo que muchos colombianos sigan siendo seres superfluos”, dijo Azucena de Benedetti, presidenta del Grupo Caribe, que lidera junto con la Alcaldía de Barranquilla un proyecto de inserción de jóvenes a la vida laboral, luego de brindarles un proceso integral de formación.

A juicio de esta empresaria, el derecho a una educación de calidad permitirá hacerle frente a la alta deserción que se da en la gente de escasos recursos, pues niños y jóvenes de los niveles sociales de mayor vulnerabilidad ingresan de forma muy rápida a la masa de la economía informal, legal o ilegal, y las niñas terminan embarazadas a temprana edad.

“Mientras haya distribución inequitativa de oportunidades no puede haber reconciliación en nuestro país. Se trata de oportunidades de cambio de vida para las víctimas, no solo para superar el conflicto, sino también la indiferencia y el olvido. Tenemos que abrazarlas  a todas”, dijo Benedetti y concluyó: “la educación tiene que ser uno de los principales elementos en la reparación y la reconciliación".

Antes, la había precedido Antonio Celia, presidente de Promigas, para señalar que evidentemente la educación es reconciliación porque en la vida de las personas se traduce en inclusión, equidad, prosperidad social. “Educar es darle a la gente la posibilidad de que de lo mejor de sí”, comentó Celia, tras señalar que la región Caribe, sigue rezagada y ese atraso, sumado a las brechas arriba señaladas, no reconcilia a esta sociedad. “Qué importan tantos y tan diversos enfoques, lo importante es que se acuerden pactos con metas medibles y resultados comprobables”, insistió.

Para este empresario éste es el momento propicio para trabajar estos temas, pues el sector empresarial ya le está dedicando tiempo y ganas a este proceso y advirtió: “los actos son los que permiten recuperar la confianza perdida”.

Por último Celia se refirió a la importancia que en el tema de la reconciliación tiene el lenguaje, pues las exageraciones,  la pugnacidad, los insultos y las palabras violentas y agresivas “alejan la forma civilizada de dirimir los conflictos.

Antes de ceder la palabra, le dejó al auditorio un verso vallenato que desactiva esa forma de pensar según la cual “los adversarios son enemigos”: si tienes un enemigo, destrúyelo con un abrazo.

Estas visiones fueron complementadas con la exposición que representantes de los proyectos Asorinoquia y Maca, de Alquería, realizaron acerca de los propósitos de su trabajo.

“No estamos de acuerdo con el desarrollo que arrasa”,  dijo Clara Leticia Serrano de Asorinoquia, organización que agrupa a empresarios, muchos de estos foráneos pero con negocios en los Llanos Orientales. “Queremos trabajar para que el desarrollo no solo llegue a Villavicencio y sus inmediaciones”, dijo.

De igual manera, Hernán Vásquez, coordinador del proyecto MACA, narró la experiencia concreta de Alquería en La Macarena, y que ha permitido a los campesinos de la zona, 1.400 productores vinculados, garantizar la venta del producto, mejorar niveles de producción, disminuir costos y mejorar los ingresos.

El panel de empresarios cerró con la intervención de una jovencita y un joven que hacen parte de los 6.759 beneficiados por el programa aplicado a través de la Alcaldía de Barranquilla con cooperación internacional y en alianza con el sector privado, que les permitió  acceder a los mercados productivos, lo que –dijeron- les ha cambiado la vida a ellos, a sus familias y a los entornos más  próximos, como el laboral y el de convivencia social.