Las comunidades reiteran el papel protagónico de la sociedad civil en la reconciliación.

Diferentes experiencias concretas de reconciliación en los departamentos de la zona Caribe y Orinoquia, rescataron el papel protagónico que deben tener las comunidades y la sociedad civil de las regiones, en un país que quiere superar la guerra.

Foto: Juan Carlos Sierra.

Las experiencias fueron expuestas en el marco del tercer Gran Encuentro de Reconciliación Colombia, llevado a cabo este miércoles en el hotel Dann Carlton de la capital del Atlántico. Reconciliación Colombia es una iniciativa de la sociedad civil, integrada por 40 aliados entre empresarios, organizaciones sociales, cooperantes internacionales y medios de comunicación nacionales y regionales.

Por un lado, Dinora Sáenz, explicó el proceso de transformación positiva que ha vivido el municipio de El Castillo, antes tildado de guerrillero y ahora reconocido porque le ha hecho frente a la guerra; sus pobladores se unieron en un proyecto de construcción de memoria y trabajan por un futuro compartido para los cerca de 2.000 habitantes, de los cuales el 60 por ciento se considera víctima del conflicto.

“Hoy El Castillo está en auge. La Unidad de Víctimas trabaja la reparación colectiva, estamos dentro del plan de consolidación y el gobernador Alan Jara y el Centro de Memoria quieren transformar este campo de batalla en un centro de esparcimiento, de esperanza”, dijo optimista Dinora.

Katherine Torres, coordinadora de la iniciativa araucana de Puentes para la Paz, aseguró que Colombia tiene que prepararse para tomar consciencia en el tema de la reconciliación y la construcción de paz, porque “si cincuenta años ha durado la guerra, quizá necesitemos otros cincuenta para hacer la paz, para que primen las palabras y no las balas”.

Luego, el turno fue para Ricardo Esquivia, director de la fundación Sembrando Paz, que trabaja en los Montes de María. Esquivia comentó que para la reconciliación es importante reconocer el aporte de todos los actores sociales, grandes o pequeños, porque lo importante es sumar esfuerzos. También advirtió que arrepentirse no es un acto religioso, como muchos piensan, “es ser consciente de que se ha cometido un grave error y cambiar”. Por su parte,  Claudia Betancourt, coordinadora del Plan Convivencia Pacífica Atlántico, cerró este bloque comentando la importancia de construir nuevos imaginarios de paz. Su propuesta abrió la posterior mesa redonda para que los participantes de los 14 departamentos comentaran sus consideraciones sobre el papel que tiene la sociedad civil en imaginar y concretar una sociedad reconciliada.

Presentamos las intervenciones más significativas de la mesa redonda de la sociedad civil.

- “No podemos hacer la reconciliación sin los empresarios”. Luis Alberto Ángel, funcionario  enlace con las víctimas de la alcaldía Tame, Arauca.

- “Los 14 mil guerrilleros que se desmovilicen no van a ir a vivir a la Casa de Nariño. Van a llegar a nuestras comunidades y tenemos que prepararnos para recibir a quienes incluso pueden resultar siendo nuestros familiares”. Ciro Canoles, líder de Macayepo.

- “Sabemos que pueden haber imperfecciones enormes y de la responsabilidad de la empresa privada, las multinacionales y los actores políticos. Este tipo de escenarios da impulso pata construir y reconstruir este país”. Marcela Campuzano de  Evolución Caribe.

- “En ningún momento se nos preguntó a la comunidad afro qué tipo de educación queríamos. Y sabemos que el tema educativo es vital para la reconciliación". Carlos Cassiani,  San Basilio de Palenque.

- “Este proceso se hace en el territorio y con la gente del territorio”. Sonia Pabón, Programa de Desarrollo y Paz del departamento del Meta.

-  “La reconciliación implica una paz sin hambre, y eso significa soberanía alimentaria. Reconciliación con la barriga llena”. Jaime Trespalacios.

-  “Los derechos al bien común y al bien particular funcionan en nuestra sociedad dislocados”. Alberto Baquero, presidente de la Academia de Historia del Meta.

Al finalizar esta mesa redonda Mery Caro de la fundación Cosechando Sonrisas de Valledupar, rompió el hielo. Invitó a los asistentes a mirar a la persona que tenía sentada al lado para brindarle una sonrisa y  luego un abrazo. “Por ahí inicia la reconciliación”, señaló arrancando un espontáneo aplauso del público.