"Una madre nunca se cansa de esperar"

Las Madres de la Candelaria guiadas por Teresita Gaviria, una mujer empoderada y valiente que hace 16 años perdió a su hijo y que hoy sigue exigiendo respuestas, celebraron en el museo Casa de la Memoria de Medellín los 15 años de su fundación.
 
Arrodilladas entre las fotos de sus hijos, esposos y hermanos desaparecidos o asesinados, las Madres de la Candelaria gritaron al unísono el mensaje que llevan varios años repitiendo y que las ha hecho célebres: “los queremos libres, vivos y en paz. Ven haz algo para que no te toque a ti.” Entre sonrisas de alegría por los logros alcanzados y lágrimas de tristeza por el recuerdo de los ausentes, estas increíbles mujeres lideradas por Teresita Gaviria celebraron 15 años de su fundación.

Teresita Gaviria, líder de las Madres de la Candelaria.
 
En el auditorio del Museo Casa de la Memoria de Medellín estaban sentadas Miriam de Jesús Vásquez Palacios, una mujer a la que le asesinaron su hijo hace 23 años y que hace 10 forma parte de las Madres de la Candelaria, y Teresa Rendón a quien le desaparecieron su esposo en 1992 y a su hijo José Dubel López 8 años después. “Teresita nos ha enseñado a caminar y entre las otras mujeres de la fundación uno encuentra un apoyo que lo ayuda a salir a adelante. Porque hay que salir adelante, uno no se puede quedar sólo en el dolor” dice Teresa.
 
El dolor y la soledad que arrastra consigo la ausencia han unido a las 876 mujeres que conforman las Madres de la Candelaria. Entre ellas se ayudan, se apoyan y se cuentan sus historias. Allí se dan cuenta de que hay otras mujeres que entienden y comparten su infinito dolor y que han sentido la misma desesperación de madre al no saber qué ha sido de sus hijos. Todas ellas comprenden realmente el verso de la canción que cantan con los ojos repletos de lágrimas: “una madre nunca se cansa de esperar”. Por eso llevan 15 años exigiendo la verdad, y seguirán plantándose todos los viernes a las dos de la tarde frente a la iglesia de la Candelaria en Medellín hasta que cada una de ellas sepa qué pasó con su hijo o esposo desaparecido.
 
“Aquí hay muchas mujeres que han sufrido mucho, incluso mucho más que yo. Yo no tendría que estar acá porque yo no tengo un familiar desaparecido, pero hago parte de la fundación para apoyar a mis compañeras –explica Nazaret-. A mi sólo me mataron a mi hijo, pero ellas están peor porque no saben qué pasó con sus hijos y eso para una madre es terrible.” Esta es una afirmación que jamás tendría que decir una mamá. Para eso trabajan Teresita y sus compañeras, para que el ciclo de la violencia no se repita más. El trabajo es arduo y estas mujeres insistentes e inquebrantables. Para los funcionarios de la fiscalía y la alcaldía de Medellín Teresita es conocida cariñosamente como la terca.
 
Ellas comenzaron a construir memoria hace 15 años y han obligado al país a reconocer esa realidad triste y sombría que muchos preferirían ignorar. Con el alma inundada de tristeza estas madres, hermanas y esposas exigen respuestas, reclaman la verdad. Ellas no tendrían que haber cargado con el horror de la guerra pero a pesar de ello llenas de esperanza invitan a los colombianos a que se reconcilien. Estas madres nos exigen que hagamos algo para que ninguna otra mujer tenga que rodearse de la soledad y la tristeza que trae la incertidumbre de la desaparición.