‘Empresariado moderno y pujante debe volver la mirada sobre la otra Colombia’

El director en Colombia de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), Peter Natiello, explicó de una forma gráfica la lectura que la agencia estadounidense hace de la situación en Colombia para invitar al empresariado a decidirse por conectar una con otra realidades.

Foto: Guillermo Torres, revista Semana

“Observamos que hay dos ‘Colombias’: una moderna, con una creciente clase media, fortalecida en sus instituciones y que ya se postula como candidato para la Organización de  la Cooperación y el Desarrollo Económico (que reúne a los 30 países más desarrollo del mundo).

“La segunda Colombia es menos esperanzadora: con una brecha preocupante de desigualdad, donde persiste el conflicto, con retos importantes en materia de derechos humanos y donde el flagelo de las drogas sigue causando violencia.

“Queremos lograr que esa dos ‘Colombias’ se encuentren. Que la primera Colombia mire a la segunda y la ayude a salir de esa situación en la que se encuentra. La primera tiene la capacidad de revisar su papel y transformar a este país”, dijo Natiello.

Su intervención fue una de las voces del panel del papel de los empresarios en la reconciliación de los colombianos dentro de la asamblea número 59 de la Cámara de Comercio Colombia Americana.

Lo dijo al dirigirse a un buen número de representantes de las relaciones binacionales al señalar que comprende que el sector privado responde al propósito de “con ánimo de lucro” y que es por esto, precisamente, que USAID les pide voltear a mirar a esa otra Colombia. “La paz es buen negocio, se pueden lucrar en esta otra Colombia”.

Según los datos que el director de esta agencia ha tomado de expertos en la materia, la economía nacional crecería en dos puntos si está en paz y los costos de las transacciones se reducirían considerablemente. “Esto es una fuerza positiva y poderosa. Esperamos que más y más empresas colombianas opten por este camino”, dijo.

Historias de empresarios que trabajan por la reconciliación

Durante este panel, los líderes en Colombia de las empresas Nestlé y Colmotores presentaron las experiencias positivas que han tenido al meterse en este tema y cautivaron al auditorio con datos concretos.

Manuel Andrés, directivo de Nestlé, por ejemplo, comentó que llevan 70 años en el país y que en 1974 decidieron abastecerse de leche en el Caquetá para procesar la leche Klim. En el 2004 vino un atentado contra el personal e instalaciones de esta firma en el municipio de Doncella y en lugar de irse lo que hizo Nestlé fue profundizar su trabajo con la comunidad, a través de centros reconciliación que trabaja pedagogías en este tema y con la ayuda de terceros.

“Llevamos 70 años en el país creyendo que es posible generar valor en nuestra Colombia, así esta sea en las regiones más complejas y más afectadas por la violencia”, señaló Andrés.

Estos centros hasta la fecha han beneficiados a 7 mil personas de forma directa e indirecta y en 2011 ganó un reconocimiento nacional con el premio Emprender Paz.

“La reconciliación es un deber para el Estado y también para los empresarios”, puntualizó.

Así mismo, Jorge Alejandro Mejía, de Colmotores, comentó que el empresariado debe saber en el país en el que desarrolla su negocio: un país con 6 millones 200 mil víctimas, el 82 por ciento de estas personas en condición de desplazamiento; el 90 por ciento de estas en condición de pobreza; el 75 por ciento en pobreza extrema.

“Es decir hay un problema de generación de ingresos que tenemos que enfrentar”, comentó al selecto auditorio que escuchó atento su intervención.

También hay casi 57 mil desmovilizados, 78 por ciento de estos hombres, apenas el 12 por ciento con negocio propio y el 15 por ciento con empleo formal.


Entonces señaló: “Mucha de esta mano de obra no tiene su situación militar resuelta, no tiene pase, en el mejor de los casos, o no sabe manejar, no tiene RUT, no tiene cuenta bancaria... Es decir, no tienen esas cosas que para nosotros son normales”.

Mejía señaló que desde ahí comienza el reto de la clase empresarial. Es decir, apersonarse de la formalización de estos procesos: “Las empresas grandes y medianas debemos hacer el trabajo de cómo integrarlos en la sociedad”.

Luego explicó cómo Colmotores- General Motors, a través de la Fundación Chévoret, ha buscado generar impacto asumiendo la capacitación de un buen número de estas personas, generación de oportunidades y acompañándolas hasta su enganche laboral. Esta iniciativa también obtuvo un reconocimiento por su trabajo en 2008.

Luego de escuchar estas intervenciones, Camilo Reyes Rodríguez, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Columbo Americana, le dijo al proyecto Reconciliación Colombia que cuenten con esta institución porque quieren hacer parte del nuevo papel del empresariado.

El reto, a su juicio, es superar la dificultad de los colombianos para asociarse. “Los colombianos siempre están pensando en sus propios intereses. Si logramos cambiar esa cultura de aplastar al contrario con los argumentos o circunstancias, y, en su lugar, encontrar elementos comunes para construir este será un buen comienzo”, comentó.