"La mejor bachiller del Colegio ha llegado a ser una desmovilizada de la guerrilla".

José de Jesús Celis Gómez lleva sus últimos 20 años trabajando como rector del Colegio Aurelio Martínez Mutis, de Bucaramanga. Allí, por solicitud de la Secretaria de Educación, se inició hace una década con un programa de educación primaria y secundaria para desmovilizados que estudian en la jornada nocturna.
 
Desde entonces, la institución, recibe alrededor de 120 estudiantes que dejaron las armas para apostarle a la reconciliación.
 
"Para los sueños no hay que pagar impuestos", es la política que promueve el rector en el plantel, donde se convirtió en el promotor de la convivencia entre profesores, estudiantes y desmovilizados.
 
En esta tarea, asegura, ha pasado por diversos dilemas personales; el mas duro, cuando tuvo que expulsar a un alumno por portar armas.
 
"Era un estudiante de la jornada diurna, de un estrato muy popular, que se llevó un puñal al colegio. En eso el colegio es estricto y le anuncié la expulsión. Cuando lo hice el muchacho me dijo: usted me echa por un cuchillo cuando le sigue permitiendo el estudio a gente que ha matado a 30 o 40 personas?", relata. Aunque, admite, que fue un dilema complicado el joven fue expulsado y de él se sabe que tiempo después, en otro colegio, resultó involucrado en una riña que lo llevo a la muerte.
 
"Llevamos más de 65 años de conflicto armado, si fuera por enfrentamientos seríamos el país más experimentado del mundo. Pero La Paz no es gratuita, tiene que ser construida por todos", destaca.
 
En el colegio la adaptación fue difícil,  los de la jornada diurna peleaban porque los de la nocturna dañaban cosas; imponerles horarios y reglas chocó con sus costumbres; los profesores tenían temor de que volvieran a reincidir. Sin embargo, el plantel ha hecho su propia edificación al punto que hoy cuentan  con un equipo docente, en el que hay filósofos, sociólogos, y personal que voluntariamente elige el reto de mantener la convivencia y aportar para graduar personas que sirvan a la sociedad.

 
"Hemos tenido bachilleres muy inteligentes. Ellos vienen con unos presaberes que los hacen avanzar rápido. Tuvimos a la mejor bachiller del colegio que era una desmovilizada de la guerrilla. Unos lograron entender qué hacer con estos beneficios y van adelante, hoy en día se han incorporado en campos laborales. Otros siguen resentidos porque no son aceptados o sus proyectos no son exitosos, todavía nos falta crecer mucho para mejorar la formación de estos jóvenes, sin embargo en el colegio existe la conciencia de que cuando a la gente se le dan las herramientas y portó fiases la gente cambia", dice Celis.
 
Como parte de su proceso para encontrar respuestas para su comunidad académica, el rector hizo parte de los 300 asistentes al I Foro de Justicia Transicional, organizado por el Ministerio de Justicia, que se llevó a cabo los días 3 y 4 de mayo, en la Universidad Santo Tomas de Bucaramanga. "Uno no sabe con la sed que otro vive. Más allá de palomas de La Paz, Colombia necesita un Estado que trabaje en oportunidades laborales y educativas para que las personas no se levanten todos los días con la preocupación de no saber qué hacer ni qué comer", concluye.