En Foro Internacional, víctimas exigieron más resultados

Las victimas hoy son más visibles, están más organizadas, pero no ven suficientes avances en la garantía de sus derechos. En el marco del día nacional de conmemoración y solidaridad con las víctimas, se les dio la palabra para que evaluaran la implementación de  la Ley de Victimas durante sus dos años de vigencia. Los resultados, desde su perspectiva, no son alentadores.
 
En el Centro de Memoria Paz y Reconciliación de  Bogotá se reunieron diferentes organizaciones de víctimas del conflicto, representantes del distrito y de la rama legislativa para discutir sobre la implementación de la ley de víctimas y los avances o fracasos de la misma frente a los derechos de esta población. “El camino de la restitución de tierras ha sido lento e ineficaz. Por eso, ad portas del día de las víctimas, es necesarios evaluar la efectividad de la ley”- señaló Ana Teresa Bernal, Alta Consejera Distrital para los Derechos de las Víctimas, quien también destacó que el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación se ha convertido en un epicentro para las victimas que viven en Bogotá y las ha ayudado a organizarse para actuar y ser oídas.
 
En el encuentro participaron dirigentes de la organización Movice, Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, y de las mesas distritales y nacionales de Víctimas. Los participantes resaltaron las inmensas dificultades que ha habido para acceder a los programas de restitución: las filas para hacer las solicitudes son eternas, les piden documentos probatorios que por la situación en la que salieron de sus tierras obviamente no tienen, y una vez retornan no cuentan con los medios ni con las garantías de seguridad para quedarse en sus tierras. Por eso, en palabras de Aura Amelia Abril, representante de la mesa distrital de víctimas, “no es suficiente que queramos y podamos retornar. Tienen que garantizarnos que nos podamos quedar en esas tierras”. El senador Luis Carlos Avellaneda, que hace parte de  la comisión de seguimiento a la ley, también recalcó que la mayoría de tierras restituidas no tienen proyectos productivos y que la pequeña cantidad de hectáreas restituidas muestran un balance desfavorable frente a la magnitud del despojo.
 
La inconformidad no solo gira en torno al proceso de restitución, también hay protestas frente al reconocimiento de las víctimas y la responsabilidad del Estado. El representante de MOVICE, Camilo Villa, insistió en que “el Estado no puede pasar de agache en este proceso, tiene que reconocer su responsabilidad en el conflicto”. En ese mismo sentido se pronunció Luis Asterio murillo, de la Mesa Nacional de Víctimas, al decir que “es imperativo que se conozca la magnitud del despojo de tierras por parte de todos los actores del conflicto armado, incluyendo al Estado”.
También se criticó el hecho de que la ley solo permita la restitución de tierras despojadas desde 1991. El conflicto viene de más atrás y muchas víctimas sienten que las han dejado por fuera sin ninguna justificación real. “Están tratando de despolitizar las cifras del conflicto, y de evadir la responsabilidad del estado en situaciones como el genocidio de la UP”- dijo Camilo Villa.
 
Las víctimas también hablaron sobre sus preocupaciones en temas como la educación y la vivienda. Dicen que la ley prometió mucho en estas áreas pero que es poco lo que se ha materializado. Las medidas de atención y asistencia están contempladas como una política de caridad y no como una obligación del Estado, esto ha hecho que sea poco lo que se materializa. “La ley en un principio fue vista como una esperanza para las víctimas, pero no hemos visto resultados” – señaló la representante de la Mesa Distrital de Victimas Aura Amelia Abril – “Las cifras que muestran casi siempre son las de victimas atendidas. Y si, uno va y lo atienden y le informan sobre sus derechos, pero no sirve de nada que nos informen sobre nuestros derechos si estos no se materializan”.
 
Sin embargo, todos los participantes coinciden en que la ley les ha dado visibilidad, les ha abierto escenarios para participar y las ha ayudado a organizarse. El hecho de que el tema de las víctimas sea uno de los temas centrales en los diálogos de la Habana es prueba de ello. En general, los participantes manifestaron que apoyaban el proceso de paz, y que celebraban que este tipo de transiciones se estuvieran empezando a dar en el país, pero que había muchos vacíos y problemas en la ley que tenían que ser corregidos si se quería pensar en una Colombia en paz. Esto, sin duda, es cierto. Si no se garantizan los derechos a las victimas de una forma real y efectiva, es poco lo que se puede avanzar en términos de paz y reconciliación. Por ello, es fundamental que en este proceso de evaluación y reflexión sobre la ley sean las victimas las que tiene la palabra.