La mujer que perdonó a Ramón Isaza

Jeny Castañeda, víctima del paramilitarismo, aprendió que el perdón es la mejor forma de salir adelante luego de sufrir una enfermedad que casi acaba con su vida. Hace poco perdonó a los jefes del bloque Magdalena Medio de las AUC, el más antiguo de esta organización ilegal armada en el país. Por su iniciativa, propició un acto de reconciliación en la cárcel La Picota de Bogotá, donde se hallan recluidos. Aquí la inédita historia.
 

 
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Por José Vicente Guzmán.
Reconciliación Colombia
Foto: Reconciliación Colombia. El pasado 9 de abril, Jeny Castañeda participó en un homenaje a las víctimas de los paramilitares en Puerto Triunfo.


El 19 de septiembre del año 2001 la vida de Jeny Castañeda cambió para siempre. Ese día los paramilitares del bloque Magdalena Medio de las AUC asesinaron a su mamá, Damary Mejía,  una líder comunitaria de Puerto Triunfo (Antioquia).

Aunque en esa época Jeny tenía sólo 20 años, quedó encargada de sus hermanos menores y de su bebe recién nacido. Además, tuvo que vender la mayor cantidad de propiedades (ganado y tierras) que tenía para reunir recursos que costearan el tratamiento para la trombosis de su abuelo, quien se enfermó de pena moral por el asesinato de su hija.

El sufrimiento que vivió durante esos años la llenó de odio. “Sólo quería vengarme”, cuenta.


Por eso, cuando los paramilitares se desmovilizaron y empezó a aplicarse la Ley de Justicia y Paz, Jeny asistió a las audiencias en las que compareció Ramón Isaza, comandante del bloque Magdalena Medio y recordado por ser una especie de ‘patriarca’ de los paramilitares que sembraron el terror y la muerte en esta región del país. Allí tuvo la oportunidad decirle que lo odiaba, aunque eso no le permitió sentirse tranquila.

Lo peor vino después. A Jeny le dio cáncer de tiroides y se lo achaca al sufrimiento, el odio y las ganas de venganza. Estuvo a punto de morir.

Pero allí, en la cama de un hospital de Medellín donde le estaban haciendo un tratamiento de yodoterapia, a Jeny le volvió a cambiar la vida: una noche se soñó con su mamá, quien le dijo que Ramón Isaza la iba a buscar para pedirle perdón y en el mismo sueño le dijo que, en su nombre, lo perdonara.

A pesar del escepticismo que la embargó, las palabras de su madre se hicieron realidad. En una visita que los hombres del bloque Magdalena Medio hicieron a Puerto Triunfo para identificar fosas comunes, Ramón Isaza mandó llamar a Jeny, lloró, le pidió perdón y le dijo que todas las noches rezaba para que ella se recuperara y pudiera perdonarlo.

“Ese día me conmovió saber que él le pedía perdón a mi mamá en sus oraciones, y, por el sueño que había tenido con ella, decidí perdonarlo”, cuenta Jeny.

Pero la experiencia no se quedó ahí. En noviembre de 2013 logró entrar a la cárcel La Picota de Bogotá y en un acto privado, realizado en la capilla de la cárcel, enfrentó a los cabecillas de ese bloque paramilitar, los perdonó y les regaló un rosario. El acto conmovió a la mayoría de los excombatientes, quienes se mostraron arrepentidos y le pidieron perdón. Hoy trabajan con ella en procesos de verdad e incluso asistieron a Puerto Triunfo y les prometieron a las víctimas que no volverían a hacerles daño.

Jeny, por su parte, continúa recuperándose del cáncer y ahora se siente más tranquila. Ella hizo parte del Cuarto Encuentro de Reconciliación Colombia, este miércoles 23 de abril en Bucaramanga, donde contó su historia y compartió sus reflexiones al respecto.