Empresas deben pasar de los indicadores a la incidencia

Que las grandes empresas dejen su posición dominante y lleguen al territorio a aprender del entorno en el que desarrollan sus actividades para preocuparse también por incidir en las necesidades básicas de quienes lo habitan, pidió Ecopetrol en el cuarto encuentro regional de Reconciliación Colombia. “Esto comienza desde la vereda”, dijo Margarita Obregón, su secretaria general.

Foto: Juan Carlos Sierra

A nombre de una de las empresas nacionales más prósperas del país pidió al sector privado ocuparse menos de los indicadores y más de la incidencia efectiva para el desarrollo de las comunidades.  “En Ecopetrol estamos haciendo una autocrítica a nuestra presencia en los territorios. Por esta iniciativa (Reconciliación Colombia), decidimos reconocernos en el territorio, pues somos un actor social muy importante, pero también uno que puede incidir. Pasar de los sellos y reconocimientos a la acción”, dijo la secretaria general de Ecopetrol.

Y este no es un tema de poca monta, ni de corto plazo. En eso coincidieron los otros panelistas que compartieron con ella el espacio de debate del papel del sector privado en la reconciliación, durante la jornada que tuvo lugar en el Centro de Eventos y Exposiciones de Bucaramanga, CENFER.

Esa desarticulación que encontró Ecopetrol en sus acciones hoy está buscando integrarla a través de su Oficina de Derechos Humanos y avanza ahora en el apoyo a las víctimas del conflicto, en una cultura de paz y en un Centro de Memoria Histórica para un centro vivo en el Magdalena Medio. “Este es un camino largo, una apuesta a largo plazo”, comentó.

Mientras tanto, Luis Fernando Samper, de la Federación Nacional Cafeteros, comentó que los frutos de la integración con la comunidad pueden verse quizá en el aporte de la caficultura a una cultura de paz, pues la naturaleza federativa de esta agremiación muestra la gran riqueza del trabajo colectivo. En Colombia 600 municipios de 20 departamentos tienen actividad cafetera, la cual ocupa al 33 por ciento de los trabajadores agrícolas del país.

“Un modelo de acción colectiva contribuye a la paz”, dijo y comentó que si se quiere avanzar en la reconciliación en las regiones necesariamente hay que reconstruir confianza, tener presencia continua en el territorio y plantearse proyectos que sean sostenibles en el tiempo. Estas son claves que le han permitido a la Federación ganar en legitimidad.

Según Samper, “el reto es desarrollar proyectos articulados” y coincidió con la apreciación de Margarita Fonseca, secretaria de Ecopetrol: “nosotros no somos el Estado, pero podemos colaborar con el Estado”.

El turno fue entonces para la mediana y pequeña empresa. Tomó la palabra Hernán Hernández, director regional de Acopi. Dijo que la reconciliación es un tema de largo aliento y por ello es necesario trabajar en frentes tales como la restauración de capacidades productivas y de relaciones sociales. “Hay que emprender una construcción conjunta desde las lógicas de distintos actores”, explicó.

También dijo que la reconciliación es un desafío en términos de empleabilidad y en muchos casos los empresarios se pueden convertir en arquitectos de este proceso. “Por ello 70 pequeñas y medianas empresas hoy están articuladas con el ejercicio social de generar empleo a quienes se han desmovilizado y a la población vulnerable”. El modelo de empleo desarrollado por las llamadas Pymes logró reconocimiento nacional en el año 2012 por 297 empleos otorgados a poblaciones vulnerables. Sin embargo, Hernández confesó que esta tarea resulta compleja pues el sector privado es reticente a darles oportunidades a quienes han empuñado las armas.

Por su parte, Johana Hernández, de la Escuela Taller Calzado de Pereira, trajo una experiencia concreta de cómo pueden crearse modelos productivos de generación de empleo, en una “triada entre el sector privado, el sector público y academia”. Su Escuela Taller es apoyada por la Alcaldía de Pereira y por las organizaciones internacionales OIM y la agencia estadounidense Usaid.

Johana explicó que allí trabajan una metodología de aprender haciendo. “Escuela taller es un proceso de formación práctico de un producto concreto en el que han participado 121 personas, que pasó por un estudio de mano de obra calificada de grupos interdisciplinarios de víctimas y victimarios, para luego capacitarlos en gestión empresarial y diseño y producción de líneas propias para darles la oportunidad de generar sus ingresos".

De esta forma se dio paso en el cuarto encuentro a la mesa redonda para que los sectores allí participantes discutieran sobre el papel de la empresa privada en la reconciliación.

Cuestión de oportunidades


“Hablan de reconciliación y perdón, pero si las víctimas no tienen trabajo, ¿qué reconciliación va a haber?”. Con esta frase, Cecilia Zuluaga, directora de la Corporación Ave Fenix, abrió el debate sobre el papel de los empresarios en este proceso, en la mesa redonda del Cuarto Encuentro de Reconciliación Colombia.

Diferentes representantes de la sociedad civil pusieron sobre la mesa el tema de la falta de oportunidades como combustible para el conflicto y como obstáculo para la reconciliación. En ese sentido, el mayor reto es para los empresarios.

Un reto en el que, por ahora, hay mucho que trabajar debido a que las víctimas y organizaciones sociales aún no confían en el trabajo de las grandes empresas. “Es lamentable que las grandes multinacionales se estén quedando con casi 39,5 millones de hectáreas de tierra. El país tiene que ser más equitativo”, dijo Jhon Jairo Salinas, representante de Redepaz

En ese sentido, la invitación es a transformar la forma de generar riqueza. Como lo dijo Ana Yanci Certuche, vocera de ACOPI: “podemos empezar por repensar las estrategias de generación de ingresos, porque en el país nos hemos vendido una serie de mentiras: cuando hablamos de que aumenta la generación de empleos, estamos hablando de trabajos informales de dos meses. ¿Por qué no mejoramos la capacitación de la mano de obra de víctimas y desmovilizados para que se conviertan en empleo calificado?”.
 
“Sin las víctimas no podemos hacer un proceso de reintegración justo”, dijo Tyrone Rodriguez, director de la ACR Norte de Santander, quien también contó que esa regional trata de unir a diferentes entidades en el proceso de reintegración de los desmovilizados. 

Otro tema importante que surgió en la discusión sobre el papel de las empresas, es el de brindarles oportunidades a los desmovilizados. “El taxista que lo lleva a su casa es un desmovilizado. Quién arregla los daños en su casa es un desmovilizado. Los invito a quitar ese estigma: la gran mayoría de nosotros estamos aportando a la reconciliación”, dijo  Miguel Solano, un desmovilizado que ahora trabaja como abogado de víctimas de la violencia. 

Una de las empresas que perdió el miedo fue Industrias Par. Henry Peña, representante de esta empresa, invitó a los empresarios a intentarlo. “Sí se puede. Se puede perdonar si lo queremos de verdad”.

Arte y cultura 

Otro tema que se tocó en este de debate fue el de la cultura y el arte como escenario de generación de ingresos y oportunidades. “Tuve primero un arma que un computador por el contexto en el que crecí, pero el arte me salvo, porque no me dejó tiempo de hacer más”, dijo Jorge Botello, ‘Ahiman’, un rapero de Cúcuta que fundó La Quinta con Quinta Crew, un colectivo que les da a los niños de los barrios populares de la ciudad la opción de ocupar su tiempo libre en rap, graffiti y hip hop. 

En ese sentido, Martha Mora, quién además de víctima es poeta, dice que el arte podría ser monetizado para que se convierta en una oportunidad real para las personas. “Sería bueno que la empresa privada dijera que va a usar la cultura para sacar adelante a las personas sin oportunidades”, dijo.