Desigualdad y falta de oportunidades también tienen que ver con la reconciliación

Si queremos hablar de reconciliación, es necesario que los colombianos tomemos el toro por los cachos y trabajemos en cosas concretas como la desigualdad, la inequidad, la corrupción, la falta de oportunidades y los paños de agua tibia como brindarles empleos transitorios y sin ningún futuro sostenible a víctimas y victimarios.

Foto: Juan Carlos Sierra, Revista Semana

En torno a estos temas giró parte de las discusiones de los tres paneles e igual número de mesas redondas del cuarto gran encuentro regional del proyecto Reconciliación Colombia, que esta vez reunió al Eje Cafetero y a los dos Santanderes en Bucaramanga. Si se pudiera resumir el debate en una frase se diría que se trata de resolver problemas estructurales, para un reto estructural como lo es la reconciliación nacional en una sociedad que completa 60 años de conflicto violento.

Lo dijeron las autoridades locales en el primer panel. Horacio Serpa, exgobernador de Santander y hoy senador electo, invitó al auditorio a vencer los miedos por los cambios que nos acompañan a los colombianos para superar la desigualdad, principal problema social que impide la reconciliación. (ver panel y mesa redonda de autoridades locales).

“Si las víctimas no tienen trabajo y pasan hambre… qué reconciliación va a haber”, les preguntó Cecilia Zuluaga, directora de la Organización Ave Fénix, a los más de 60 participantes de las mesas redondas y a los 200 participantes del Encuentro.

A este punto contribuyó Ana Yancy, de Acopi, quien dijo que es necesario pensar y repensar estrategias de generación de ingresos para lo cual se es fundamental “capacitar la mano de obra de víctimas y victimarios para un trabajo cualificado”. (ver panel y mesa redonda de empresarios).

Pero no solo esto. Hay que hacer más. Mucho más. Pasar de la etapa de sensibilización a la acción. Y no cualquier acción, sino una acción colectiva, como lo explicó Luis Fernando Samper, de la  Federación Nacional de Cafeteros.

El Gerente de Asuntos Públicos de esta entidad dijo que la naturaleza federativa en la que es desarrollada esta actividad muestra la gran riqueza del trabajo colectivo. “Un modelo de acción colectiva contribuye a la paz”, dijo y comentó que si se quiere avanzar en la reconciliación en las regiones necesariamente hay que reconstruir confianza, tener presencia continua en el territorio y plantearse proyectos que sean sostenibles en el tiempo.

Es por esto que Ecopetrol, una de las empresas más pujantes del país, pidió al sector privado ocuparse menos de los indicadores y más de la incidencia efectiva para el desarrollo de las comunidades.  “En Ecopetrol estamos haciendo una autocrítica a nuestra presencia en los territorios. Por esta iniciativa (Reconciliación Colombia), decidimos reconocernos en el territorio (…) pasar de los sellos y reconocimientos a la acción”, dijo la secretaria general de Ecopetrol Margarita Obregón. (ver panel y mesa redonda de empresarios).

Para la Unidad de Atención y Reparación de las Víctimas esto tiene una lógica y es que “el conflicto ha profundizado la pobreza, por lo que invito a la empresa privada a trabajar en este frente”, dijo Gloria Serrano, funcionaria local de esta Unidad, quien además señaló que en todo este proceso de inclusión deben tener un lugar central las víctimas, pues contra estas se ha ensañado el conflicto.

De esta manera, en esta ciudad del país en el que se concentraron participantes de todos los sectores de los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, Santander y Norte de Santander, se comenzó a dar otros nombres a la reconciliación.

En los eventos anteriores se ha comentado que el centralismo, la falta de acceso a la educación, y el poco entendimiento de las realidades territoriales, por ejemplo, impiden la reconciliación. Hoy, en la jornada que tuvo lugar en el Centro de Eventos y Exposiciones de Bucaramanga, CENFER, se agregaron la desigualdad, la inequidad, la ausencia de oportunidades como obstáculos para alcanzarla.

Por otra parte, aunque el desconocimiento histórico de los derechos de las víctimas ha cambiado tras la expedición de la Ley de Víctimas, es evidente que a dos años de su promulgación falta mucho para su plena implementación. En este caso Derechos con D mayúscula, pues muchos de los participantes que representaron a las víctimas y a sus organizaciones pidieron al auditorio que se entienda que reclaman derechos, no asistencialismo. (ver panel y mesa redonda de sociedad civil).

Conclusiones de la Fundación Ideas para la Paz

La Fundación Ideas para la Paz ha sido una aliada importante en el proyecto Reconciliación Colombia. Para esta oportunidad quiso participar elaborando unas conclusiones que recogen la experiencia de los Encuentros Regionales.

1. De cara a un escenario de reconciliación, es clave entender que esta se construye  en los territorios, reconociendo los actores y las realidades propias de cada uno. Lo anterior significa reconocer los conflictos y tensiones, así como los factores facilitadores que se tejen en los territorios.

2. Teniendo en cuenta lo anterior, la reconciliación debe ser pensada en el largo plazo, con el objetivo  de poder identificar esas lógicas que caracterizan cada territorio. Partiendo del hecho de que ese proceso es diferente para cada caso, y que en algunos puede tomar más tiempo.

3. La reconciliación pasa por un proceso de construcción de confianza entre todos los actores, incluyendo la reconstrucción de confianza entre las mismas instituciones.

4. Se hace imperativo un cambio en cómo se entiende la reconciliación y en la función que debería cumplir cada actor de cara a este proceso. En ese sentido, se requiere de la participación articulada de todos los actores (instituciones, empresas, OSC) que permita escalar las iniciativas que ya se vienen realizando en los territorios.

5. En materia de autoridades, no solo basta con la formulación de políticas públicas (como por ejemplo la Ley 1148). Se requiere del acompañamiento y, sobre todo, de recursos que permitan fortalecer las instituciones y el trabajo de los funcionarios que sirven de enlace entre el Estado y la ciudadanía. En ese sentido hay que retomar la pregunta de si el Estado tiene la capacidad institucional para afrontar el conflicto.

6. Si bien es cierto que ya existen modelos que se vienen trabajando en materia de reconciliación, particularmente en iniciativas relacionadas con reintegración de desmovilizados, es necesario repensar los modelos de generación de oportunidades y cómo pueden ser sostenibles tanto para las víctimas, como para quienes se encuentra en proceso de reincorporación a la sociedad.

7. Del mismo modo, lo anterior se relaciona con la oportunidad de establecer diálogos con actores que ya vienen trabajando en iniciativas de reconciliación y evitar los esfuerzos aislados.

8. Se hace necesario pasar del discurso retórico  a la práctica. La invitación es que entre todos los participantes del encuentro regional se construyan sinergias, teniendo en cuenta los procesos y las capacidades instaladas de cada actor.

9. La verdad se constituye en un factor clave de cara a un proceso de reconciliación,  que como se mencionó varias veces, incluso permite saber qué se está perdonando.

10. La necesidad de que la academia puede trascender en los temas relacionados con el posconflicto y los procesos que de allí se derivan.


Reconciliación Colombia es una iniciativa de la sociedad civil que busca resaltar los esfuerzos de las experiencias territoriales de reconciliación y articular al sector privado, a la cooperación internacional y a las autoridades locales en este desafío necesario de afrontar. Así mismo la revista Semana jalona la alianza con medios nacionales y locales de prensa, radio, televisión y nuevos medios para trabajar en la agenda informativa estas valerosas historias, así como alentar el debate y la reflexión.