La Sociedad Civil ya trabaja por la reconciliación

Algo extraño ha pasado en Marsella (Risaralda) a lo largo de los últimos años. Por condiciones naturales, los cadáveres que son arrojados a lo largo del curso del río Cauca se atascan en Beltrán, un corregimiento de ese municipio risaraldense. Por ese motivo, la comunidad de Marsella ha tenido que lidiar con una realidad difícil y su cementerio es uno de los lugares con más N.N. en el país.
 
En ese punto llegó EQUITAS (Equipo Interdisciplinario de Trabajo Forense y Asistencia Social), una organización social bogotana que implementó un proyecto llamado Sello Narces, con el que modernizó el cementerio, adaptó los planos y capacitó al sepulturero para que el entierro de estos cadáveres  se hiciera de manera planificada y controlada.
 
Con esos cambios, los familiares de personas desaparecidas de Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y parte del Eje Cafetero, han podido llegar a ese lugar a buscar a sus desaparecidos con buenos resultados. Ahora quieren llevar ese proyecto a otros lugares del país.
 
“Inicialmente no nos planteamos la reconciliación, porque creíamos que primero había que buscar la verdad, pero nos hemos dado cuenta de que no hay que esperar al fin del conflicto para hablar de reconciliación”, dijo Ana Carolina Guatame, directora de la entidad.
 
Como esa, hay un sinúmero de iniciativas que las organizaciones de la sociedad civil adelantan en la región y que desde diferentes perspectivas ayudan a la reconciliación.  Estas se conocieron durante el Cuarto Encuentro de Reconciliación Colombia, que se llevó a cabo en Bucaramanga este 23 de abril.
 
Allí quedó claro que muchas entidades ya vienen trabajando temas de paz y reconciliación. La Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Centro, con sede en La Dorada, por ejemplo, es un articulador de instituciones y recursos para apoyar procesos sociales y productivos que ayudan a las personas y comunidades de la región.
 
También lo hace la Corporación Compromiso de Bucaramanga, una ONG que trabaja por los derechos humanos en el departamento de Santander y que ha puesto a hablar a esa región del tema de la construcción de paz y del postconflicto. 
 
La academia no se queda atrás. En la Universidad de Caldas está el CEDAT, un centro de investigación que trabaja temas de convivencia y conflicto armado. El CEDAT elaboró un programa para que jóvenes desvinculados y desplazados trabajen juntos haciendo periodismo en Manizales. La Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, por su parte, tiene un Instituto de Victimología, en el que las investigaciones de los estudiantes de derecho sirven para mejorar la eficiencia y la eficacia de la atención a las víctimas.
 
Sin embargo, las organizaciones muchas veces sienten que no es suficiente por la falta apoyo de las empresas y las autoridades locales. Así lo resumió Ubencel Duque, Director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio: “¿Por qué en Colombia no hay paz si hay tantas iniciativas de paz desde la sociedad civil? Ese es el elemento de fondo que tenemos que mirar de cara a la reconciliación”.
 
El tema clave pasa por los recursos. Leonor Rueda, de la Fundación Estructurar, dijo que “desde las ONGs nos hemos preguntado cómo hacer para llegar a los empresarios y para que aprovechen nuestra experiencia y nuestra cercanía con las comunidades”.
 
Sin embargo, Margarita Gonzales, de Pfizerm se hizo la misma pregunta desde la perspectiva de los empresarios. “¿Cómo podemos hacer para apoyar esas iniciativas?”. 
 
El Padre Abimael Bacca, de la Pastoral social de Cúcuta, puso el foco en el Estado.  “La responsabilidad no es sólo de los empresarios. El Estado también tiene mucho por hacer; hay que construir nuevas políticas públicas para que la linea de la paz no sea tan asistencialista”, dijo.
 
En el encuentro se presentaron también experiencias donde los tres sectores han trabajado juntos. Una de ellas es el Taller Escuela de Calzado de Pereira, en donde la Alcaldía de Pereira, la Fundación Universitaria del ´Area Andina, la ACR y los empresarios del calzado trabajan juntos para capacitar víctimas y desmovilizados en la confección de calzado.
 
Esa parece ser la clave para que las experiencias se potencialicen: un trabajo artículado desde los tres sectores, como dijo Elsa Ramirez de la Federación Nacional de Cafeteros: “la empresa privada, la sociedad civil y el Estado tienen que sentarse y trabajar juntos para construir  el camino”.