El llamado a los empresarios que ha surgido de los cuatro encuentros de Reconciliación Colombia

Uno de los asuntos más recurrentes que se han planteado en los cuatro encuentros regionales promovidos por la iniciativa de la sociedad civil Reconciliación Colombia es cómo pueden contribuir los empresarios a lograr la reconciliación del país.

Foto: Juan Carlos Sierra, Revista Semana

La necesidad de avanzar en la inclusión social, de no tener miedo a generar oportunidades de empleo tanto para víctimas como para antiguos victimarios, de no preocuparse solamente por obtener unas ganancias, sino de crecer en armonía con el entorno en que se desenvuelven sus actividades, son algunas de las inquietudes que han surgido en este encuentro entre regiones que por primera vez se están hablando, sin necesidad de que este diálogo pase por Bogotá.

Aunque los empresarios reconocen el papel determinante que pueden cumplir en la reconciliación del país y la necesidad de revisar su actividad, algunos dejan en claro que su labor no puede sustituir las responsabilidades del Estado.

Los encuentros han sido muy provechosos para ellos en la medida que les han permitido conocer directamente cómo los ven las comunidades y a estas confrontar las ideas preestablecidas que en muchos casos tienen sobre ellos.

Así mismo, han permitido conocer casos emblemáticos como los de Coca-Cola/Femsa, Ecopetrol, Nestlé, la Federación Nacional de Cafeteros, Alquería, entre muchos otros, que desde hace varios años vienen trabajando por la reconciliación.

Estos son algunos de los llamados que se han hecho a los empresarios en los encuentros de Reconciliación Colombia.

Primer Encuentro: Antioquia y Gran Tolima




Las empresas que llegan al territorio “no contratan a las personas de la zona, y eso genera violencia e inequidad”,  Yolanda Perea, directora de la Fundación el Puerto de mi Tierra.

“La acumulación de riquezas es una de la causas del conflicto colombiano.  Por esa razón, las empresas deben pensar en reconciliarse con las comunidades”, Luis Carlos Salinas, director del Observatorio de Paz de la Universidad del Tolima.

“Las empresas deben redefinir su rol. A partir de ahora, la creación de riqueza debe hacerse de manera conjunta al desarrollo social”, Luis Fernando Rico, presidente de Isagen.

“Los empresarios tienen que reconciliarse con las comunidades negras. Para algunas comunidades la empresa es sinónimo de desplazamiento, de temor, etc. El trato social de las empresas en el Chocó ha generado resentimientos y odios. Las empresas tienen que cumplir con los mandatos de la consulta previa, lo cual no se hace”, Aristarco Mosquera, Asociación Campesina Río San Juan.
 
Segundo Encuentro: Pacífico y Centro




“Hay muchos sectores que no están en la onda de la reconciliación. Hay que exigir más a las multinacionales, al Gobierno nacional y a otros sectores para que Colombia pueda pensar en una reconciliación sostenible”, Feliciano Valencia, de la Asociación de Cabildos Indígenas del Cauca.

“Se necesita desarrollo de oportunidades y capacidades, proyectos de vida que hagan posible la vida de los niños, jóvenes, mujeres dentro de las ciudades y campo, adultos mayores; nuestra sociedad debe repensarse mucho más solidaria”, Alejandro Varela, de FES.

“El reto es darles oportunidades a sectores de la población que han participado de la violencia y que se han arrepentido de sus acciones, sometiéndose a un proceso de desmovilización”, Fabricio Ponce, presidente de Coca-Cola Femsa.
 
Tercer Encuentro: Caribe y Orinoquía




“Si a los empresarios les va bien, al país también le debería ir bien”, Luis Baquero, profesor de la Academia de Historia del Meta.

“Empresas en la región no tienen en cuenta a sus comunidades y no colaboran con el desarrollo de la sociedad civil. Nosotros necesitamos lugares con agua, aire para respirar y tierra para sembrar, pero no nos ayudan”,  Rosalba Jiménez, representante de la étnia indígena Sicuani, de la Orinoquia.

“Reconocemos que nuestra empresa causa un impacto grave en el medio ambiente y dramático en las comunidades, pero todos los días trabajamos para compensar esos daños”, Juan Carlos Restrepo, Vicepresidente de comunicaciones de Cerrejón. 

“Es importante constituir más escenarios de diálogo entre comunidades e inversionistas”, Débora Barros, líder indígena Wayuú.

“Reconstruir no es donar cemento y ladrillos, sino realizar esfuerzos coordinados, que resuelvan la cadena de problemas con la ayuda armónica de empresarios y gobernantes”, Claudia García, directora de la Fundación Semana.


 
 
Cuarto Encuentro: Oriente y Eje Cafetero

“Hablan de reconciliación y perdón, pero si las víctimas no tienen trabajo, ¿qué reconciliación va a haber?”, Cecilia Zuluaga, directora de la Corporación Ave Fénix. 

“Es lamentable que las grandes multinacionales se estén quedando con casi 39,5 millones de hectáreas de tierra. El país tiene que ser más equitativo”, Jhon Jairo Salinas, representante de Redepaz.

“El taxista que lo lleva a su casa es un desmovilizado. Quién arregla los daños en su casa es un desmovilizado. Los invito a quitar ese estigma: la gran mayoría de nosotros estamos aportando a la reconciliación”, Miguel Solano, desmovilizado que ahora trabaja como abogado de víctimas de la violencia. 

“Sería bueno que la empresa privada dijera que va a usar la cultura para sacar adelante a las personas sin oportunidades”, Martha Mora, víctima y artista.