El arte, una ventana para la reconciliación

No es uno de los temas que se haya planteado con mayor recurrencia en los encuentros de Reconciliación Colombia, pero su importancia no tiene discusión.

Foto: Juan Carlos Sierra, Revista Semana. El rapero Ahimán, durante el Encuentro Regional de Reconciliación Colombia en Bucaramanga.

El arte, la música, el trabajo artesanal, entre otras expresiones culturales, surgieron en los diálogos regionales realizados como una alternativa para expresar el dolor provocado por el conflicto armado, recuperar la memoria de las víctimas y avanzar hacia una sociedad reconciliada.

Que se haya mencionado el tema en los encuentros coincide con una realidad que se ve en todas las regiones del país: víctimas que interpretan vallenatos y música tropical en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá; desmovilizados que graban un video de música rap, y madres que a través del tejido se sobreponen al dolor de la pérdida de sus hijos, por solo mencionar algunos de los casos reseñados por Reconciliación Colombia.

César López, músico que ha trabajado desde hace varios años en proyectos de paz y reconciliación, destacó en el Encuentro de Reconciliación Colombia en Cali cómo el arte juega un papel fundamental en la sociedad tendiendo puentes y comunicándose de maneras en las que normalmente la gente no lo podría hacer.

López expuso en el encuentro dos iniciativas en las que viene trabajando: un gran banco de instrumentos musicales, que cualquier persona pueda donar, para que sean entregados a víctimas y a personas que vivan en zonas de conflicto, y una sinfónica juvenil que sería integrada por jóvenes de esas mismas regiones.

Por su trayectoria en este campo, López conoce la importancia que tiene el arte, y en especial la música para las personas de estas regiones y la inmensa variedad de ritmos y géneros con que cuentan cada una de las regiones.

Jorge Botello ‘Ahiman’, rapero de Cúcuta, señaló la importancia del arte como una alternativa contra la violencia.

“Por el contexto en el que crecí, tuve primero un arma que un computador, pero el arte me salvo, porque no me dejó tiempo de hacer más”, dijo.

Botello es fundador de La Quinta con Quinta Crew, un colectivo que, con esa misma filosofía, les da a los niños de los barrios populares de la ciudad la opción de ocupar su tiempo libre haciendo música y pintando.

Martha Mora, víctima y poeta, intervino también en el encuentro regional de Oriente y Eje Cafetero para contar su proyecto de Escuelas de Arte Empírico, que, con el apoyo de la Defensoría del Pueblo, les permite a los niños víctimas explorar el talento natural que tienen para el arte.

Para Mora, la premisa de la que debería partirse es que es posible hacer del arte una forma de vida. De esta forma, afirma, con el debido apoyo, el arte podría convertirse en una oportunidad real de ingresos para muchas personas.

“Sería bueno que la empresa privada dijera que va a usar la cultura para sacar adelante a las personas sin oportunidades”, dijo.

El tema del arte y la cultura como una herramienta para el posconflicto, lo planteó también Humberto de la Calle, negociador del Gobierno frente a las Farc, en un artículo publicado en la revista Arcadia.

“No se trata de formar semilleros de artistas de calidad. Se trata de “hacer” el arte para mitigar relaciones antagónicas y asumir el conflicto desde la transformación de la visión del mundo y las relaciones con las demás. (...) El arte como herramienta se separa del acto estético para producir efectos en el tejido social”, dijo De la Calle.