“Si no alcanzamos la paz, nuestro dolor no tendría sentido”

La situación actual de las victimas y sus expectativas frente a los diálogos de la Habana fueron el tema central en el foro realizado por El Tiempo.

Foto: Unidad para las Víctimas.
 
Este primer foro dio inicio a un ciclo de cuatro debates que se realizarán para debatir sobre lo que viene después de la eventual firma de un acuerdo en la Habana. La discusión de hoy se centró en los temas de la verdad, la justicia y la reparación como elementos fundamentales para que las victimas, y la sociedad en general, puedan hacer el tránsito hacia la paz. A las voces y opiniones de diferentes víctimas se sumaron las de representantes del Estado como el fiscal general y la directora de la Unidad de Víctimas, y de organizaciones especializadas en justicia transicional, como el director de DeJusticia, Rodrigo Uprimny.
 
En la apertura del debate la directora del PNUD en Colombia, Silvia Rucks, insistió en que en el proceso de paz que adelanta el país sería impensable no incluir a las víctimas del conflicto, no solo porque la evolución del derecho internacional así lo exige, sino porque la experiencia internacional demuestra que un proceso que no las tenga en cuenta carecerá de legitimidad. El debate se dividió en tres paneles, dedicando cada uno de ellos a un derecho de las victimas del conflicto: la verdad, la justicia y la reparación.  Las principales conclusiones de cada uno de los paneles, que serán enviadas al grupo negociador de la Habana, fueron las siguientes:
 
Panel No. 1: Verdad y Memoria

La primera conclusión a la que se llegó es que la verdad es necesaria para poder satisfacer los derechos de la victimas a la justicia y a la reparación. “sin la verdad no hay posibilidad de justicia y de reparación integral, ni de paz para el país”- destacó Marleny Orjuela, directora de Asfamipaz. Por su parte, Gonzalo Sanchez, director del Centro de Memoria, insistió en que la verdad “ es la base para que el proceso tenga continuidad”.
 
José Antequera, otro representante de las victimas, recalcó que la verdad es lo que delinea el proceso no como en proceso de sujeción de las guerrillas a las autoridades sino como un proceso de apertura democrática. Para ello es necesario conocer la verdad en su totalidad, “no es solo el testimonio de las victimas sino también los archivos del gobierno que Estado que tienen en reserva”- dijo Antequera- e insistió en que esto es necesario para esclarecer crímenes de estado, como el asesinato de su padre que era uno de los líderes de la Unión Patriótica. Tanto él como Orjuela y el director del Centro de Memoria Histórica, insistieron en que la víctimas deben hacer parte activa de los diálogos de paz para que el proceso no pierda su legitimidad.
 
Finalmente, se concluyó que la creación de una comisión de la verdad es necesaria. Según Uprimny, “la verdad judicial tiene limitaciones y por ello es necesario que se complemente con otros mecanismos como las comisiones de verdad”. Sin embargo, mientras no cese el conflicto tan solo tendremos fragmentos de verdad y por eso, desde la perspectiva del profesor, se debe esperar a que el conflicto termine para conformar una comisión de la verdad que esclarezca la verdad global.
 
Panel No. 2: Justicia

En el segundo panel, los participantes, entre quienes estaba el Fiscal General, discutieron sobre los mecanismos alternativos que se pueden establecer en un sistema de justicia transicional. La primera conclusión a la que se llegó es que la justcia transicional no puede significar la impunidad. Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas, recalcó que “la justicia transicional no fue creada ni puede ser vista como una justicia de baja calidad”. Frente a esto Montealegre insistió en que si bien se van a investigar todos los delitos que impliquen graves violaciones a los derechos humanos, este tipo de justicia debe basarse en un modelo restaurativo, y no en uno retributivo como el de la justicia penal ordinaria en donde se investiguen y juzguen todos los delitos y se condene a todos los responsables. “Ese es uno de los costos. Para la paz hay que hacer sacrificios, pero también hay grandes beneficios”-dijo el Fiscal.
 
Las dos victimas que participaron en el panel manifestaron que no están de acuerdo con la imposición de penas alternativas para sus victimarios como el trabajo social comunitario. “No estoy de acuerdo con que estos señores se sienten tranquilos a arreglar un parque cuando han matado  miles y miles de personas”- señaló Luz Marina Bernal, madre de uno de los falsos positivos. Ante esto, el Fiscal General insistió en que la sociedad tiene que empezar a pensar en términos de justicia transicional y entender que “la pena privativa de la libertad no es la única forma de hacer justicia”.  También dijo que el país debía empezar a pensar en el modelo de justicia transicional que se debe aplicar a los miembros de la fuerza pública. En su opinión, los culpables de falsos positivos no deberían entrar en el proceso de justicia transicional.
 
Panel No. 3: Reparación

Finalmente, en el tercer y ultimo panel se habló sobre la reparación y los elementos esenciales para la misma. Una de las conclusiones es que sin una reparación integral, es imposible pensar en la paz. La reparación es un elemento indispensable para este proceso. Porfirio Vélez, una victima del paramilitarismo que se encuentra en proceso de reparación resaltó que “una victima debidamente reparada se puede convertir en una herramienta poderosa para la paz”.
 
Paula Gaviria, directora de la Unidad de Victimas, destacó los avances que se han hecho en esta materia pero reconoció que “hay un déficit de confianza en el Estado y para volver restablecer al Estado como autoridad debemos reparar y reparar bien”. Por su parte, Camilo Sánchez, experto en justicia transicional, indicó que si se quiere generar esa confianza se deben respetar las reglas de juego y las expectativas que se le han dado a la víctimas. Frente a este tema, Porfirio expuso la complejidad de su caso diciendo que “aunque yo ya tengo una sentencia a mi favor hay mucha inseguridad jurídica, nos han cambiado las reglas de juego al ponerle topes a la reparación que antes no existían”.