El asesinato que cuestiona la reconciliación en Irlanda del Norte

El arresto de Gerry Addams, líder del Sinn Fein, por la muerte de una supuesta informante del Gobierno en 1972, ha planteado el debate en ese país sobre cómo mantener la paz, sin impunidad.
 
En diciembre de 1972, Jean McConville se encontraba en su humilde casa en Divis Flats, un complejo habitacional del oeste de Belfast. Hombres del Ejército Republicano Irlandés (IRA por sus siglas en inglés) entraron en su casa y, en presencia de su familia, la arrastraron hacia un vehículo. La condujeron a un lugar desolado donde fue interrogada, torturada y asesinada con un disparo en la cabeza.

Su cuerpo estuvo desaparecido por más de 30 años; su asesinato solo fue reconocido por el IRA hasta 1999. Dos antiguos miembros de la organización, Brendan Hughes y Dolours Price, declararon sobre el crimen con la condición de que sus testimonios fueran divulgados después de su muerte, ocurrida en 2008 y 2013, respectivamente.

Después de una larga batalla adelantada por la policía irlandesa para que una corte federal de Estados Unidos levantara la reserva sobre las cintas, el año pasado un acuerdo bilateral entre los dos países permitió que se accediera al contenido de las cintas. Tanto Hughes como Brice señalaron a Gerry Addams, actor fundamental de la política irlandesa y gestor de los acuerdos de Viernes Santo que terminaron con la violencia en Irlanda del Norte, de planear y comandar la unidad que secuestró y asesinó a McConville.

Addams, quien dirige el partido nacionalista Sinn Féin, el brazo político del IRA, y actualmente se desempeña como diputado, estuvo detenido por 96 horas, durante las cuales fue sometido a 33 interrogatorios.

Addams, que niega su participación en el crimen, afirmó que su detención envía una señal equivocada para la paz en Irlanda del Norte y pidió al Gobierno de su país que defienda el acuerdo de paz firmado hace 15 años. Acusó al Gobierno británico de perseguir a los republicanos irlandeses, mientras que no hace lo suficiente por juzgar a los soldados británicos culpables de crímenes durante el conflicto.

En los acuerdos firmados el viernes santo de 1998 no se definió nada sobre los crímenes y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante el conflicto.

Mientras que el primer ministro norirlandés, el unionista Peter Robinson, ha manifestado que lo ocurrido “fortalece el proceso de paz porque demuestra que nadie está por encima de la ley” y ha acusado al Sinn Fein de usar "tácticas de matones" para intimidar a la policía, algunos republicanos han propuesto romper la frágil alianza que mantienen con los unionistas y que ha permitido gobernar el país desde el 2007.

“Este es un momento muy serio y tenso en el proceso de paz. Mientras Irlanda del Norte no tenga un método para lidiar con lo sucedido antes del acuerdo de paz, habrá estos momentos de extrema fragilidad en los que todo puede derrumbarse”, dijo a The Guardian el ex ministro para Irlanda del Norte del laborismo Shaun Woodward.

La familia de Jean McConville, por su parte, ha anunciado que no tirará la toalla hasta ver en el banquillo a Adams.