Apostarle a la educación, principal conclusión del tercer Encuentro Regional

Lograr que sea una herramienta para disminuir la desigualdad y no para aumentarla fue la principal preocupación expuesta por los representantes del Caribe y la Orinoquía.

“La reconciliación será posible si se reduce la gran inequidad en la educación: entre la rural y la urbana y la pública y la privada”, fue la principal conclusión.

Para los representantes de estas regiones, que reúnen a 15 departamentos, aunque el gobierno tiene la voluntad de hacer una política pública para construir paz, es imprescindible que tenga en cuenta la educación si quiere lograr un verdadero cambio cultural.

Para  ellos  es notoria la inequidad entre la educación del campo y la ciudad o la educación pública y la privada, algo que toca corregir porque la educación permite a los ciudadanos elegir lo que quieren hacer y no lo que se ven obligados a hacer. Y en un país en paz, todos deberían tener la oportunidad de elegir por sí mismos.

Reconciliación es diversidad

En esta región también discutieron qué es la reconciliación. Para ellos implica hablar de memoria, de verdad y de reparación, e implica conocer y respetar el pasado y los territorios.

Esto, porque el proceso debe comenzar por reconstruir el tejido social entre las comunidades –con sus propias características y tradiciones– y las instituciones. Un ejemplo claro es el de los pueblos indígenas, que han resistido más de 500 años de violencia y de indiferencia por parte del Estado, y que ahora deben ser tenidos en cuenta.

Por eso, los representantes del Caribe y la Orinoquía piden que se reconozcan las diferencias para construir en la realidad una sociedad inter-culturalista que ya está sobre el papel en la Constitución de 1991.

Además, dijeron que lo más importante es reconocer lo que ya se viene haciendo bien para replicarlo y lo que se viene haciendo mal, para corregirlo.

Los retos

Otra conclusión para el Caribe y la Orinoquía fue que sacar adelante un proceso de reconciliación no es fácil, y la reconstrucción debe hacerse desde la base, respetando todas las miradas.

En ese caso, el principal reto es vencer la indiferencia de una gran cantidad de colombianos que creen que el conflicto no tiene que ver con ellos.

Para los representantes, además, no es necesario que se ponga fin al conflicto armado para poder avanzar en iniciativas de reconciliación, por lo que la agenda se puede comenzar a armar desde ya y tiene que pensarse a largo plazo, con políticas de Estado.

Para sacarla adelante  pusieron algunas pautas: Primero, se debe tener en cuenta el ejercicio en memoria histórica, que para muchos de los invitados al encuentro en esa región  ha sido fundamental para conocer la verdad y empezar a sanar heridas. Y segundo, hay que darles valor a las personas y nunca desconocer el dolor de los otros.

Crear una institucionalidad para la paz

Una de las frases que más se repitió durante el encuentro del 19 de marzo en Barranquilla fue que “a las empresas no les puede ir bien y al país mal”, y en ese sentido, para los representantes de estas regiones, las empresas tienen que escuchar a las comunidades.

Además, para muchos de los invitados a ese encuentro, reconstruir no es un asunto de ladrillos sino de entender lo que ha sucedido y crear proyectos que superen el pasado y siembren semillas para el futuro. Para eso, es necesario que el empresariado se articule más con los proyectos productivos de víctimas, desmovilizados y comunidades en general.

Por otro lado, las autoridades locales y nacionales tienen que invertir la lógica actual de tener una institucionalidad para la guerra y no para la paz. Por ejemplo, en muchas zonas la única presencia estatal son las Fuerzas Armadas, que en algunos casos han cometido abusos y deben pedir perdón a la población.

La solución es que el Estado recupere la confianza en sí mismo y de esa manera tenga un mayor impacto positivo en esos territorios.

Otras conclusiones

Los representantes del Caribe y la Orinoquía pidieron que la resistencia de las comunidades indígenas pacíficas sea un ejemplo para el país y que se aborde de frente el problema de la tenencia de tierra, pues siempre ha habido un conflicto entre los dueños de los terrenos y las comunidades indígenas que tienen sobre ellos derechos ancestrales.

También pidieron que se enfoque la discusión de oportunidades en el tema de los desmovilizados, pues muchas empresas aún desconfían de los excombatientes. Para ayudarlos es necesario capacitarlos como mano de obra idónea, crear oportunidades e invitar a las víctimas a que trabajen con ellos.

Por último, llamaron la atención sobre el papel de las nuevas generaciones en la reconciliación. “Este es un proceso a mediano y largo plazo, y necesitamos que haya líderes jóvenes que continúen con las políticas”, dijeron.

Para eso, pidieron enfocarse en el sector rural, para hacer una reconciliación sin hambre, con soberanía alimentaria, generación de ingresos y acceso a la educación, para que la juventud tenga la oportunidad de educarse.

Conclusiones Tercer Encuentro

Conclusión Principal…
 
La reconciliación será posible si se reduce la gran inequidad en la educación: entre la rural y la urbana y la pública y la privada.
- Si bien el gobierno tiene la voluntad de hacer una política pública para la construcción de la paz, es imprescindible la educación, de lo contrario no se va a lograr un cambio cultural hacia la paz.
- La educación es la noción más poderosa de desarrollo, ya que permite a los ciudadanos elegir lo que quieren hacer y no lo que se vean obligados a ser. Ese es el concepto más poderoso de libertad.
 
Sobre la reconciliación…
 
- Es importante conocer y respetar el pasado y la memoria de los territorios. Hay que reconocer lo que ha pasado y que los procesos de reconciliación no iniciaron ahora.
- El proceso de reconstrucción del tejido social comienza entre las comunidades y las instituciones.
- Los pueblos indígenas han resistido más de 500 años de violencia. Es hora de reconocer las diferencias y de construir una sociedad interculturalista, no sólo en la constitución sino en la realidad.
- Es necesario que la reconciliación le apunte a tres objetivos: rechazar la violencia, reconstruir la confianza y reconstruir en los territorios el Estado Social de Derecho.
- La reconciliación implica hablar de memoria, de verdad, de reparación, pero sobre todo, de reconocer lo que se ha hecho y se viene haciendo bien, pero también, lo que se ha hecho mal en todos los sectores, ya sea desde el Estado, las empresas y la sociedad civil.
 
Sobre los principales retos….
 
- La reconstrucción se debe hacer desde la base, y respetando todas las miradas y las comunidades.
- En Colombia no sólo hay víctimas del conflicto armado, sino también víctimas de la indiferencia. A través de la reconciliación se puede convocar a todos los actores para vencerla.
- No es necesario que se ponga fin al conflicto para poder avanzar en iniciativas de reconciliación.
- La agenda en reconciliación tiene que ser pensada a largo plazo, tienen que ser políticas de Estado.
- El ejercicio en memoria histórica ha sido fundamental para la reconciliación, ya que con este tipo de iniciativas se conoce la verdad histórica, la cual es esencial para ayudar y sanar heridas.
- Hay que darles el valor a las personas, con actos simbólicos desde las comunidades y nunca desconocer el dolor de los otros “hay que darle reconocimiento al dolor”.
 
Sobre el sector privado
 
- A las empresas no les puede ir bien y al país mal.
- Reconstruir no es un asunto de ladrillos, sino de entender lo que ha sucedido y crear proyectos que busquen superar el pasado y sembrar semillas para el futuro.
- Sí es posible articular programas productivos entre el empresariado y las comunidades
- Es necesario que el empresariado se articule más con los proyectos productivos de las víctimas y desmovilizados.
- Las empresas tienen que escuchar a las comunidades. La actitud del empresariado no puede ser “que no saben cómo participar en la reconciliación” ya que no hay método ni fórmula mágica.
 
Sobre las autoridades
 
- Hoy hay una institucionalidad para la guerra y no para la paz. Se debe invertir esta lógica.
- En muchas zonas parte del problema es que la única presencia estatal son las FF.AA., y que en esas situaciones no saben qué puertas tocar para apoyar el desarrollo local y mejorar la presencia institucional.
- En algunos territorios de estas dos regiones, algunos miembros de las entidades del Estado y/o de las Fuerzas militares deben pedir perdón por los abusos cometidos contra la población.
Es importante que más allá de la ineficiencia del Estado, éste vuelva a recuperar la confianza en sí mismo para tener un mayor impacto en los territorios.
 
Sobre comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas
 
- La resistencia de las comunidades pacíficas indígenas debe ser un ejemplo para el país, así como las costumbres ancestrales.
- La reconciliación tiene el reto de:
       - Escuchar las voces y los enfoques que se tienen sobre la misma.
       - Mejorar los canales de comunicación
       - Desligar las  políticas públicas de intereses  particulares.
- La tenencia de la tierra es un problema que hay que abordar. Siempre ha habido un conflicto entre los dueños de las tierras y las  comunidades indígenas.
 
Recomendaciones hacia los procesos con víctimas y desmovilizados
 
- Hay que enfocar la discusión en los excombatientes pues la desconfianza hacia la población desmovilizada por parte de las empresas es muy grande.
- Se necesita mano de obra idónea, crear oportunidades, por más pequeñas o medianas que sean las empresas, se puede trabajar con población víctima o desmovilizada.
- Hay que sobreponerse al hecho de ser víctima y trabajar con excombatientes, e igualmente, hacerlos partícipes de labores comunitarias.
 
Nuevas generaciones
 
- Las nuevas generaciones son importantes en este proceso, porque la reconciliación es un proceso a mediano y largo plazo y necesitamos que haya líderes y continuidad en la reconciliación.
- La reconciliación para el sector rural tiene que ser sin hambre, con soberanía alimentaria, con generación de ingresos, con acceso a la educación, donde la juventud tenga oportunidades para educarse.
 
Para destacar
 
A pesar del dolor se puede pasar la página y comenzar a escribir su historia de su propio puño y letra”. Frank Ramos – Proyecto Utopía Universidad de la Salle -Casanare
La reconciliación es profundamente ética y espiritual, y cuando se decide cambiar la actitud, se empieza a fraguar cómo cada uno decide perdonar o reconciliarse. Ricardo Esquivia – Director Fundación Sembrando Paz
Dejar de medir los éxitos con inauguraciones de proyectos, en cambio, los indicadores deben ser cómo se cambió la vida de la gente. Necesitamos son  modelos de desarrollo autónomos y sostenibles. Claudia Garcia, Directora – Fundación Semana.