No hay reconciliación sin enfrentar desigualdad, conclusión del cuarto encuentro regional

Con hambre, desempleo y falta de educación no es posible construir un país en paz, sostuvieron los participantes en el cuarto encuentro regional de Reconciliación Colombia, realizado en Bucaramanga.

La posibilidad de tener una vida digna y buena es una condición necesaria para que Colombia alcance la paz. Pensando en eso, la reconciliación no puede ser un concepto abstracto sino más bien un proceso en el que los colombianos aprenden a escucharse y a dialogar sin necesidad de que las diferencias creen enemigos.

Así lo sostuvieron representantes de todos los sectores de Santander, Norte de Santander, Quindío, Caldas, Risaralda y la región del Magdalena Medio, que presentaron sus propuestas, inquietudes e historias sobre la reconciliación.

Entre otros puntos, manifestaron que para que las personas sean capaces de discutir sobre lo que los une y los separa sin que ello desemboque en la violencia, es necesario desarrollar una educación para la paz. Los colombianos tienen que poder recuperar la confianza en sus conciudadanos, lo que no ocurre de la noche a la mañana. El cambio verdadero comienza cuando cada uno está dispuesto a dar el primer paso.

Representantes de las víctimas destacaron la importancia de la verdad como condición necesaria para el perdón. Por ello exigen a los actores, incluidos el gobierno y las empresas, que cuenten la verdad para prevenir que el horror se repita y permitir que el perdón sea una posibilidad. Y en medio de las discusiones sobre la paz no se pueden dejar de lado los indígenas ni las mujeres.

Cuando se habla de la posibilidad de la paz también debe discutirse la necesidad de construir una sociedad mejor. Es necesario transformar el modelo de desarrollo económico, la situación del campo, al igual que la de la política y la salud. De lo contrario van a seguir existiendo las mismas condiciones que crearon y que han mantenido el conflicto colombiano por más de medio siglo. Si las condiciones sociales y económicas permanecen igual la paz no será duradera. El conflicto está profundamente arraigado en el funcionamiento de la sociedad y por ello la discusión sobre la reconciliación debe ser muy profunda e ir más allá de los temas que actualmente se están discutiendo en La Habana. El narcotráfico, por ejemplo, es un tema que debe estar a la orden del día cuando se habla de paz.

En medio de la discusión sobre la posibilidad de la reconciliación es fundamental tener en cuenta el punto de vista de las nuevas generaciones. El deber de los colombianos es enseñarle a los jóvenes sobre el conflicto y sus orígenes, ya que sólo así se evitará que se siga repitiendo. No hay peor enemigo que la ignorancia. Y la educación para la paz también es una necesidad sentida. Los ciudadanos deben aprender a solucionar conflictos sin necesidad de desembocar en la violencia. Los habitantes de las regiones que hicieron parte de este encuentro se dieron cuenta de que el arte y la cultura son una manera de construir paz y de hablarles a los jóvenes en un idioma que es mucho más cercano a ellos. Las iniciativas de Cúcuta lideradas por la Quinta Crew y la Escuela de Artes Empíricas son ejemplo de ello.

Durante el encuentro se hizo un llamado especial a las empresas, en especial a las del sector extractivo presentes en los Santanderes, para que la reconciliación no sea simplemente un tema relacionado a la responsabilidad social empresarial. En estos procesos también deben estar vinculadas las mujeres, a quienes además la guerra les ha obligado a cambiar de rol y muchas veces a convertirse en la única cabeza de familia. Experiencias como la Escuela Taller del Calzado de Pereira han hecho un gran trabajo en esta área. Para que la guerra no continúe es necesario crear posibilidades no sólo para las víctimas del conflicto sino también para las poblaciones vulnerables en general.

Por ello la responsabilidad del Estado va más allá del montaje de estructuras institucionales. Debe fomentar y crear equidad entre todos sus ciudadanos, impartir justicia y darle a cada colombiano la posibilidad de una vida digna.  Esto es de suma importancia, pues si se quieren cerrar las puertas de la violencia hay que crear nuevas oportunidades. Todos los colombianos deben sentir que tienen la posibilidad de salir adelante sin necesidad de sumarse al conflicto armado. Teniendo en cuenta la importancia del Estado en el tema de paz, la ausencia de sus representantes durante el encuentro fue bastante notoria.


CONCLUSIONES CUARTO ENCUENTRO
 
Conclusión Principal:
 
- La reconciliación no es viable si no se enfrentan la desigualdad, el hambre,  el desempleo y la falta de educación. 
 
Conclusiones Generales:
 
- Un proceso de reconciliación implica escucharse y entenderse, es fundamental que la reconciliación no se quede en un concepto abstracto,  sino que se aterrice por medio del diálogo.
- Es necesario vencer el miedo de  dar el primer paso.
- La confianza no se decreta, hay que construirla y toma tiempo.
- Cada sector tiene unas prioridades, por lo que es necesario trabajar de la mano para poder crear sinergias alrededor del tema.
- Es desde las regiones más afectadas por el conflicto donde han surgido las propuestas más creativas para hacerle frente al mismo.
- Todos los actores deben contar la verdad, incluyendo el Estado y a las empresas. De esta manera, es posible saber qué se va a perdonar y, sobre todo, no volver a cometer los mismos errores del pasado.
- Debemos trabajar sobre lo que nos une y no sobre lo que nos separa o diferencia.
- Género y etnias son fundamentales a la hora de hablar de paz. 
 
Principales Retos…
 
- Este momento representa una gran oportunidad para lograr transformaciones con respecto al modelo de desarrollo económico, el campo, la política y la salud. De lo contrario, van a seguir existiendo unas condiciones que van a desencadenar nuevos conflictos.
- Es necesario construir la reconciliación desde lo simbólico, desde lo cultural, y con una perspectiva histórica y social.
- Es necesario superar múltiples violencias, no sólo aquella que se está discutiendo en La Habana.
- Se requiere combatir el narcotráfico, ya que la competencia por los recursos se constituye en una fuente de alimento para el conflicto.
 
Nuevas Generaciones
 
- Es necesario mirar cómo los niños conocen y entienden que hay un conflicto en el país.
- Muchos ciudadanos no saben por qué se está llevando a cabo una guerra en el país. es necesario cambiar el imaginario colectivo relacionado con la manera como se solucionan los conflictos en Colombia.
- El arte y la cultura son una manera de construir cultura de paz y de comunicarse con los jóvenes en un lenguaje más cercano a ellos. Esto se está logrando por ejemplo con iniciativas como las de Cúcuta lideradas por la Quinta con Quinta Crew  y la Escuela de artes Empíricas.
 
Sobre el sector privado
 
- Se hace un llamado a las empresas   en especial del sector extractivo presentes en  los Santanderes para que la reconciliación no sea un tema únicamente relacionado con la responsabilidad social empresarial.
- Es muy importante vincular en los procesos formativos a las mujeres, quienes además han cambiado de rol y tienen capacidades que no necesariamente se ajustan a su nuevo rol de cabeza de hogar. Experiencias como la Escuela Taller del Calzado de Pereira lo han logrado.
- Es necesario repensar las estrategias de generación de ingresos para las poblaciones vulnerables en general, no sólo para la población en proceso de reconciliación.
 
Sobre las autoridades
 
- La responsabilidad del Estado va más allá del montaje de estructuras institucionales. Requiere de equidad, justicia, inclusión y dignidad. Esto es difícil de encontrar hoy en
- Es necesario trabajar en materia de justicia social. Pues en la medida en que todos tengan oportunidades se cierran los caminos a la violencia y la guerra, y se hace posible tener un valor agregado.
- Se hizo un llamado de alerta por la no asistencia de autoridades de los departamentos de estas regiones.
 
Sobre las organizaciones sociales

- Es necesario que las organizaciones se acerquen a las oficinas regionales de las agremiaciones para que puedan gestionar recursos de manera propia para los proyectos que adelantan y no esperar que esos recursos les lleguen.