Los retos que plantea el posconflicto al periodismo

Varios expertos se reunieron en el Gimnasio Moderno de Bogotá para hablar sobre el posconflicto. El panorama es complejo, los retos son grandes e implican a todos los sectores sociales.

“En un contexto de posconflicto, el periodismo no puede seguir siendo el mismo. Tiene que repensar sus costumbres y redefinir sus tradiciones”. Con esta frase, pronunciada por el periodista Rafael Santos, se dio inicio al tercer Foro D´Artagnan para la libertad de prensa que en esta ocasión intentó responder a la pregunta sobre cuál debe ser la narrativa del posconflicto. Santos moderó un panel compuesto por el experto en tecnologías de la información Pablo Arrieta, la columnista María Jimena Duzán, el escritor Juan Esteban Constaín y el general retirado Fredy Padilla de León.

La primera intervención corrió por cuenta de Arrieta, quien afirmó que con respecto al uso de Internet en Colombia la batalla no debe ser por el acceso sino por su neutralidad. Según él, la red está cada vez más dominada por intereses económicos que amenazan los ideales de igualdad y libertad que se pretendían de esta plataforma de comunicaciones. “En Colombia las tarifas diferenciales que ofrecen los operadores de Internet impiden que las personas de menos recursos accedan a todas las posibilidades que este medio ofrece”.

Arrieta también dijo que aunque en países como Colombia no se viven censuras gubernamentales tan estrechas como en China o Rusia, sí hay que tener presente que las empresas tienen acceso a información que puede llegar a afectar la privacidad y la seguridad de los usuarios. “El internet ha servido para expandir la voz de muchas personas, ojalá no las callemos por intereses comerciales”, concluyó Arrieta y le cedió la palabra a María Jimena Duzán, quien introdujo su charla diciendo que debido al conflicto armado los medios se degradaron hasta el punto en que nos encontramos en la peor crisis del periodismo en Colombia.

“Ahora casi no hay reporteros que vayan a las zonas de guerra sin las Fuerzas Militares y los espacios de opinión son ocupados por políticos y no por periodistas”, citó Duzán y explicó que esto ha tenido como consecuencia que el periodismo colombiano defiende varios intereses antes que el de la verdad. Por eso, según la columnista de la revista Semana, en el marco del posconflicto los periodistas deben retomar el protagonismo y fijar posiciones políticas –no necesariamente partidistas- sobre cómo quieren que sea el país.

Duzán le cedió el micrófono Juan Esteban Constaín. El escritor payanés comenzó su intervención con un préstamo del mundo caballístico que él mismo juzgó inadecuado en la coyuntura política actual: “no hay que ensillar el posconflicto antes de haber resuelto el conflicto”. Según Constaín, en Colombia hay unas instituciones democráticas sólidas que encubren unas estructuras señoriales heredadas de la colonia: “aquí la democracia es el escenario de la ratificación en el poder de las mismas castas de siempre”.

Por eso, para Constaín la probabilidad del posconflicto no depende solo de lo que se negocia en La Habana. También implica la superación de las estructuras mentales que juzgan como malo a quien piensa diferente. Lo cual es el origen del sectarismo y del fanatismo que se respiran actualmente en Colombia. Afortunadamente, esta situación no se hizo manifiesta cuando el general Padilla afirmó que en algunas regiones de Colombia ya empezó el posconflicto, algo con lo que no estuvieron de acuerdo los otros tres panelistas.

Además de coincidir con lo manifestado por Constaín, Pablo Arrieta aseguró que “el posconflicto empezará cuando no exista la gran industria del miedo que impide el acercamiento con quienes han participado en la guerra”. Por su parte, Duzán afirmó que la prueba de que este proceso no ha empezado está en los pocos avances que hasta el momento ha producido la aplicación de la Ley de Tierras. “Es que lo primero que hay que entender es que la paz va a costar. Las élites tienen que entender que la paz significa cambios y que esos cambios cuestan”.

En síntesis, el Tercer Foro D´Artagnan por la libertad de expresión dejó claro que son muchos los retos de cara al posconflicto. Desde una transformación profunda de la labor de los medios de comunicación hasta un cambio en las estructuras políticas y sociales del país. Todos los panelistas convinieron que el proceso va a ser complejo. El Foro dejó una esperanza. En palabras de Lorenza Panero, directora de la Fundación D´Artagnan: “todo comienza por rescatar la importancia de la palabra y de escuchar al otro. Ese es el inicio del posconflicto”.