¿Qué puede aportar una comisión de la verdad?

¿Qué lecciones han dejado las comisiones de verdad en Colombia? El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito presentó un nuevo libro que invita a la reflexión sobre este tema.          

“En Colombia la memoria se ha contado por retazos. Por esto, uno de los problemas más grandes del país es la cantidad de verdades que hay”. Estas fueron las palabras de David Cirluiza, ex integrante de la Comisión de Verdad del Perú, al lanzar el nuevo libro del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito titulado “El rompecabezas de la memoria: ¿Aportes de una comisión de la verdad?”.  La publicación plantea diferentes reflexiones y aprendizajes en torno a la verdad, sus retos, sus limitaciones y las enseñanzas que pueden extraerse de diferente procesos de búsqueda de la verdad, tanto en el ámbito nacional como mundial. “Esta publicación es un aporte importante para la sociedad ya que lleva a que nos cuestionemos sobre cómo construir una verdad que sea un insumo para el proceso de paz”, destacó el peruano.

El libro analiza los informes sobre la violencia que se han producido en la historia de Colombia, las limitaciones que han tenido y las lecciones que han dejado. Según Mauricio García Durán, experto en procesos de paz y autor de una de las reflexiones del libro, “en ninguno de los acuerdos de paz en Colombia se ha negociado una comisión de la verdad”.  Por eso, frente al proceso que se desarrolla en La Habana, es necesario que la sociedad se plantee preguntas fundamentales como ¿desde cuándo debe empezar a trabajar una comisión de la verdad? ¿qué asuntos debe tratar? ¿qué período debe cubrir? ¿cómo se debe conformar?

Tanto García Durán como Cirluiza estuvieron de acuerdo en que, en general, las comisiones de verdad que se han dado en diferentes lugares del mundo han dejado grandes insatisfacciones. Ninguna ha sido perfecta y siempre hay quienes se quedan esperando más del proceso. Sin embargo, destacaron que en Colombia “hay una base material del conflicto muy elaborada” ya que a través de los diferentes procesos de paz y de la historia del país como tal han ido quedando las versiones, análisis y reflexiones de décadas de conflicto. Esto puede ser un gran aporte y un buen punto de partida para una eventual comisión de la verdad. Sin embargo, “el gran reto que tenemos es poder definir cuáles son los mínimos imprescindibles de verdad, justicia y reparación que necesitamos para construir una paz sostenible”, señaló García Durán.

El libro también incluye una entrevista a Germán Guzmán, autor del libro “La violencia en Colombia”, un análisis del mismo, y una compilación de las diferentes recomendaciones que se han hecho en varios informes sobre la verdad y la memoria como ¡Basta ya!  y el de la Comisión de la Verdad del Palacio de Justicia.  Este material, junto con reflexiones de autores tan prestigiosos como Nilson Pinilla, Alejandro Posada y Camilo González Posso serán, sin duda, un aporte fundamental para empezar a pensar en los pasos que debemos dar en el camino hacia la reconciliación. Javier Cirluiza hizo una última advertencia: “la verdad y la memoria no deben confundirse con la reconciliación porque la verdad lo que hace es confrontar e incomodar”. Sin embargo, animó a tomar esta decisión pues un paso en este sentido, así sea difícil de dar, “es mejor que quedarse ahí”.