Una semana para conmemorar a las víctimas de desaparición forzada

Entre el 27 y el 31 de mayo, Colombia se une a la Semana Internacional del Detenido-Desaparecido con actividades en Bogotá y Medellín. El eslogan es ‘¿Dónde están los desaparecidos?, ausencias que interpelan’.

Cuando se habla del conflicto armado hay un grupo de víctimas que a primera vista pasan desapercibidas. Se trata de las víctimas de desaparición forzada, conocidas en otros países como los detenidos-desaparecidos.

Son personas que se llevan a la fuerza, de manera ilegal, y a quienes desaparecen sin dejar rastro, mientras que sus captores niegan el hecho.  En su mayoría, los victimarios son agentes del Estado. Aunque también hay casos en donde los culpables son grupos paramilitares y, en menor medida, grupos guerrilleros.

El caso más conocido en Colombia es el de los desaparecidos de la cafetería del Palacio de Justicia, quienes fueron sacados por los militares durante la toma del palacio por parte del M19, el 6 de noviembre de 1985, y luego desaparecieron. Pero ese no es el único caso en Colombia.

Las cifras son desesperanzadoras. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, cerca de 25.000 personas han sido desaparecidas de manera forzada en el país. Y si se tienen en cuenta los familiares de los desaparecidos, que son quienes sufren con la pérdida de su ser querido, las víctimas son 122.155 personas (dato oficial de la Unidad de Víctimas).

Sin embargo, muchos calculan que el dato real es mucho mayor. Janeth Bautista, directora de la Fundación Nidya Erika Bautista, que trabaja con familiares de desaparecidos, dice que la cifra debe doblar a la oficial, “hay casos que aún no se han investigado, que no se denuncian por miedo o en los que se retiran las denuncias por persecución”.

La cantidad es tan escandalosa que Ana Teresa Bernal, Alta Consejera para los Derechos de las Víctimas de la Alcaldía de Bogotá, lo resume en una frase: “Ni siquiera las dictaduras de América Latina sumadas alcanzan el número de víctimas de desaparición forzada que tiene Colombia”.

Pero a pesar de la magnitud del crimen, los familiares de los desaparecidos sufren un abandono doloroso por parte de la Sociedad y el Estado. “A los colombianos no les importan los desparecidos como les importan los secuestrados”, dice Janeth Bautista. “Además, los familiares siempre tenemos la incertidumbre de no saber dónde están y cómo están nuestros desaparecidos”.

Eso sin contar con la presión que ejercen algunos grupos irregulares para callar a las víctimas a punta de amenazas.

Además, si para las otras víctimas es difícil acceder a la justicia, para las víctimas de desaparición forzada es misión imposible, pues el Estado pocas veces acepta su responsabilidad. Maria Isaura Sanabria, una de las madres de Soacha que perdieron a sus hijos en los llamados ‘falsos positivos’ (en donde miembros del Ejército se llevaban a jóvenes  pobres que luego aparecían muertos con uniforme de guerrilleros), cuenta que “muchas veces nos culpan y nos dicen que no nos importa la paz y la reconciliación, pero lo único que queremos es justicia”.

Una semana para ellas

Para que la sociedad colombiana empiece a tener más en cuenta a las víctimas de desaparición forzada, y para cumplir una exigencia de la ley de Víctimas, las organizaciones de víctimas, el Centro Nacional de Memoria Histórica, el Centro de Memoria Paz y Reconciliación de Bogotá, el Museo Casa de la Memoria de Medellín y la Alcaldía de Bogotá, organizarán una serie de actividades entre el 27 y el 31 de mayo de 2014.

“En esa fecha se celebra la Semana Internacional del Detenido Desaparecido. Nosotros nos unimos porque queremos que el país escuche, ya que las dinámicas de impunidad en estos caso son ofensivas para la sociedad”, dice Gonzalo Sanchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Las organizaciones de víctimas de desapariciones forzadas vienen haciendo el ejercicio desde 1984, pero este año planean algo especial. “Por primera vez, las 13 organizaciones de desaparición forzada estaremos juntas en Bogotá”, cuenta Janeth Bautista.

Por ese motivo, van a exigirle al Estado que ratifique la ‘Convención de las Naciones Unidas para la protección de todas las personas contra la desaparición forzada’, que reconoce la acción de un comité internacional para atender los casos que no resuelve la justicia interna.

Además, quieren que su voz se escuche en la mesa de conversaciones de paz entre el Gobierno y las FARC en La Habana. “Queremos que se forme un subcomité para buscar la verdad sobre las desapariciones forzadas en la Comisión de la Verdad que surja del acuerdo”, dice Bautista.

Por su parte, Ana Teresa Bernal cuenta que la Alcaldía de Bogotá instalará mensajes en cuatro pendones y 100 eucoles (publicidad en los paraderos de buses) para invitar a los bogotanos a participar de los eventos.  “Queremos invitarlos especialmente a los plantones que realizarán las víctimas: el 27 de mayo a las diez de la mañana en la plaza de Lourdes y el 29 de mayo a las once de la mañana en la Fiscalía”.

Los eventos

Además de los plantones, el Centro Nacional de Memoria Histórica lanzará el 27 de mayo en el Centro Cultural Gabriel García Marquez cuatro informes sobre desaparición forzada en Colombia, en donde pone el dedo en la llaga con cifras, rostros, el análisis del impacto en la sociedad y un balance de la acción del Estado en el caso de los detenidos desaparecidos.

También habrá un conversatorio con dos madres de Soacha en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá y exposiciones de galerías fotográficas de varias organizaciones de víctimas, como la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES), la Asociación de Familiares Colombia y la Fundación Nydia Erika Bautista.

En Medellín habrá conversatorios y una exposición fotográfica de los desaparecidos forzados del departamento en el Museo Casa de la Memoria. Además, se presentará un documental sobre las madres de Soacha y una obra de teatro de la Asociación Madres de la Candelaria.

Las actividades terminarán el 7 de junio con una vigilia en la Escombrera, un lugar de la Comuna 13 de Medellín que hoy es un botadero de basura, pero en donde los paramilitares enterraron varios cuerpos.  (Para ver más información sobre los eventos, dé clic aquí)

Al final de la semana, los organizadores esperan que la sociedad colombiana haya recordado, al menos por unos días, que existen personas desaparecidas de manera forzada, y que sus casos permanecen en la impunidad. Eso es lo que quieren las víctimas. Como dice Maria del Pilar Navarrete, de la Asociación de Familias del Palacio de Justicia, “¿Qué podemos hacer para que esto trascienda? ¿Qué podemos hacer para que todos los días de la vida, los colombianos recuerden que existen personas desaparecidas?”.