Se reactiva el Consejo Nacional de Paz

El Gobierno volvió a convocar el Consejo Nacional de Paz, que llevaba más de 10 años inactivo. En una ceremonia de instalación a la que asistieron reconocidas figuras como Antanas Mockus, Clara López, Alan Jara, y los negociadores gubernamentales que participan del escenario de La Habana, el presidente Santos relanzó este organismo para que todos los colombianos se sientan participes del proceso de construcción de paz.

Una de las críticas al proceso de paz de La Habana es que no ha tenido suficiente participación de la sociedad civil. Por ello y para lograr que los diferentes sectores participen de forma activa en la construcción de paz, lo que evidentemente no se limita a los diálogos en la isla, el presidente Santos instaló el día el Consejo Nacional de Paz. “Ha llegado el momento de que la sociedad se involucre mucho más en el proceso y en lo que vendrá después”, dijo el mandatario durante esta sesión. A su juicio, el país debe empezar a prepararse para la fase de implementación de los  acuerdos, por lo que es fundamental revivir este organismo.

El Consejo fue creado mediante la ley 434 de 1998 a finales del gobierno de Ernesto Samper. Aunque en teoría debía reunirse cada dos meses, durante los diálogos del Caguán se reunió esporádicamente y en los 8 años de gobierno de Álvaro Uribe nunca fue convocado. Por eso el anuncio hecho en marzo por el presidente Santos informando que el Consejo volvería a ser convocado fue bien recibido por los sectores sociales que habían participado de estos debates.

En la instalación de este miércoles, a la que asistieron más de 300 personas incluyendo a los negociadores oficiales de La Habana, ministros, expresidentes, senadores, representantes de organizaciones de víctimas, defensores de derechos humanos y miembros de la Iglesia Católica, entre otros portavoces, se convocó a los diferentes sectores a definir el futuro del Consejo y los cambios que deben hacerse en su composición. Si bien en la ley 434 se incluyen importantes sectores como los empresarios, la Iglesia, los sindicalistas y organizaciones no gubernamentales, es necesario hacerle unas modificaciones para incluir otros actores como los movimientos sociales, los jóvenes y  las víctimas que son, en palabra de Humberto de la Calle, “el centro de gravedad de este esfuerzo”, y que no fueron tenidas en cuenta en la ley original.  

Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz y miembro del equipo negociador de La Habana, anunció que en menos de un mes se convocaría una nueva sesión del Consejo. “Vamos a citar a todas las organizaciones para comenzar a trabajar en la visión de paz. Tenemos que empezar a pensar qué significa construir la paz desde los territorios”, dijo. Esta instancia de participación será coordinada desde la oficina del alto comisionado, quien deberá liderar un trabajo acelerado para definir formalmente a los delegados y proceder a reactivarlo oficialmente.

El Presidente fue claro en afirmar que el Consejo no debe limitarse a ser un escenario más de construcción de propuestas para enviar a la mesa de negociaciones sino que “debe trascender las discusiones de La Habana para reflexionar sobre lo que viene después en los territorios cuando ya no haya conflicto”. Por su parte, Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno, también destacó que lo que se está construyendo en La Habana es tan solo un prólogo de la paz y no la paz misma, “la paz necesita una verdadera transformación social”. Y para ello el Consejo Nacional jugará un papel fundamental, dijo.

Diferentes sectores de la sociedad civil expresaron sus opiniones durante el evento. Tanto el gobernador del Meta,  Alan Jara, como la representante a la Cámara Consuelo González Perdomo, ambos víctimas del secuestro por parte de las Farc, celebraron que se estuviera hablando de territorialidad: “La paz debe construirse desde las regiones”, dijo el Gobernador. También añadió que si bien como víctima quiere justicia, entiende los alcances y beneficios de la justicia transicional. “Hay que contrastar el mundo ideal con el mundo real. Y yo quiero una paz que sea posible”, dijo. Juvenal, representante de la comunidad embera, resaltó que para lograr una verdadera paz “tenemos que aprender a perdonar, a entender las diferencias y a aceptar al que es distinto” y celebró que se estuviera incluyendo a los diferentes sectores en el Consejo Nacional de Paz.

La instalación fue una verdadera convocatoria para que la sociedad se involucre en el proceso de paz y que no se limita a los diálogos de La Habana. Quedó claro que la paz va mucho más allá del silenciamiento de los fusiles y que, en consecuencia, es necesario que el Consejo también lo trascienda. Si bien parte del evento se centró en explicar los avances del proceso en La Habana y los mitos y realidades que existen en torno al mismo, la principal conclusión fue que el rol del Consejo debe centrarse en construir una política permanente y participativa en este frente. El Presidente añadió que la reactivación del Consejo busca incentivar “una participación que movilice a la gente en todas partes, en todas las regiones, alrededor de la construcción de la paz, con proceso de planeación participativa, de abajo hacia arriba en todos y cada uno de los territorios”. Ojalá esta vez el Consejo logre su cometido.