"La compasión de unos compensa la dureza de otros"

Íngrid Betancourt pasa sus días en Francia entre las aulas donde cursa un doctorado  en Teología y el trabajo con ONG en defensa de los derechos humanos. Pero sigue atenta a lo que pasa en Colombia. Para ella la reconciliación es un camino que se recorre en equipo, no solo es la meta de un presidente. 
 
Publicada en la Edición Nacional de la Revista Reconciliación Colombia
Foto: AP


 
¿Qué es la reconciliación?

La reconciliación es el camino para salir del caos. No es impunidad, así como la justicia no es venganza. En la práctica, la reconciliación le da la vuelta al perdón, porque a pesar de todo, el otro vuelve a ser bienvenido.  

¿Ayudan los políticos a la reconciliación?

Muchos ayudan con todo. Otros han hecho del odio su capital político, apelando a los más bajos instintos del electorado. Pero no se puede generalizar pensando que la guerra es culpa de los políticos.
 
¿Se puede perdonar lo imperdonable?

Lo imperdonable es precisamente lo que hay que perdonar, porque lo demás se puede perdonar por definición. Pero en Colombia lo que debemos buscar es la reparación de las víctimas para que el perdón colectivo sea posible aun cuando el perdón individual tarde.
 
¿Ya perdonó a sus secuestradores?

La decisión de perdonar la tomé al instante de haber sido rescatada. El perdón es un rechazo a la esclavitud del odio, un grito de libertad. 
 
¿Le queda a Íngrid rabia en el corazón?

La rabia como indignación, como rechazo a la injusticia, no quisiera perderla.
 
¿Qué valora hoy que antes no veía?

El cariño que le regalan a uno porque sí. 
 
¿Qué no valora hoy que antes le desvelaba alcanzar? Es decir, ¿qué perdió valor para usted a su regreso?

Al volver de cautiverio, la perspectiva sobre las cosas, aún las más insignificantes, cambió. De pronto por eso el éxito profesional quedó relegado a un segundo plano.
 
La sociedad fue muy dura con usted, ¿cómo reconciliarse con ella?

Cada abrazo de un colombiano es un momento de reconciliación. De alguna manera, la compasión de unos compensa la dureza de otros.
  
¿Qué les hace falta a los colombianos para que se toleren unos a otros, y qué les sobra a la hora de tratar de reconciliarse?

Es posible que a los colombianos nos haga falta benevolencia. Y nos sobran todas las buenas razones que nos damos para seguir matándonos.
 
¿Qué la haría retornar definitivamente al país?

La convicción de que esa sería la decisión correcta.

¿Cree en el proceso de paz?

Es nuestra gran oportunidad, y hoy es posible culminarlo. Pero así como estamos divididos de este lado, así lo están del otro. Los que quieren la guerra aquí, están aliados con los que quieren la guerra allá. Su objetivo común es seguir alimentándose del monstruo.
 
Entre Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos, ¿quién se ha acercado más a la reconciliación?

La reconciliación es un camino que se recorre en equipo, no solo es la meta de un presidente. Cada uno de ellos ha facilitado el avance de su sucesor. Pero es claro que hoy, Santos es el capitán del equipo de la paz y Uribe es el jinete de la guerra.