"La reconciliación tiene que ver con la recuperación de la institucionalidad perdida"

Cuatro entidades estatales que trabajan temas relacionados con el posconflicto hicieron un corte de cuentas sobre su gestión. Coinciden en que falta equilibrio entre las políticas de reintegración y la reparación de víctimas.

Publicado en la edición nacional de Reconciliación Colombia
Foto: Guillermo Torres


RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿Se puede hablar de reconciliación o de resistencia en Colombia?
 
PAULA GAVIRIA (Directora Unidad de Víctimas): Se están dando ambas en diferentes regiones del país. Hay comunidades que han venido resistiendo hace muchos años y hay ejemplos de reconciliación en las regiones. Las comunidades están volviendo a confiar en sí mismas y en el Estado.
 
MARÍA EMMA WILLS (Subdirectora Centro de Memoria Histórica): Para mí resistencia son actos cotidianos de aguantar a cualquiera de los actores armados con múltiples acciones cotidianas. Veo la reconciliación como una forma de desaprender la guerra como sociedad.
 
RICARDO SABOGAL (Director Unidad de Restitución de Tierras): Hay reconciliación en comunidades que han sufrido el conflicto. Pero también resistencia, no como la plantea María Emma, sino de aquellos actores que ganaron algo con el conflicto y no quieren ceder. La reconciliación pasa por entender que todos tenemos que entregar algo.
 
ALEJANDRO EDER (Alto consejero presidencial para la Reintegración): Hay más resistencia porque siguen existiendo espacios cerrados a las personas por el simple hecho de ser víctimas o victimarios. En Colombia no nos hemos dado cuenta que el tema de la paz es un asunto de todos.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿Con cuál resultado de su institución se han logrado acercar la reconciliación?
 
M.E.W.: El Centro Nacional de Memoria Histórica ha logrado posicionar la voz de las víctimas y eso genero empatía y solidaridad. Además, hemos logrado poner a pensar al país en el por qué del conflicto.
 
A.E.: Actualmente todos los desmovilizados tienen que cumplir con 80 horas de servicio social en distintas comunidades de víctimas. Eso ha permitido que se generen espacios de reconciliación.
 
P.G.: Todos los procesos de reparación colectiva con comunidades y grupos sociales estigmatizados, victimizados y perseguidos por muchos años en Colombia.
 
R.S.: Conseguir que los conflictos con la tierra los dirima un juez y no la fuerza bruta. Hay lugares en donde quien pierde va y le entrega su tierra a la comunidad que gana y en algunos casos los recibe con un festín.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: John Paul Lederach dice que la sociedad colombiana está desconectada de sus víctimas aunque representan más del 10 por ciento de la población ¿Por qué?
 
M.E.W.: La sociedad está muy polarizada y cuando se habla de reconciliación o de víctimas la gente se pregunta: ¿de qué orilla política me hablan? Además, las víctimas provienen de las poblaciones más estigmatizadas, más discriminadas y más abandonadas históricamente por la sociedad.
 
P.G.: Lo que le pasó a esas 6.371.000 víctimas nos sucedió a todos los colombianos y eso es algo que no hemos asimilado. Aprendimos a vivir con eso como si fuera parte de nuestro destino y el país pocas veces se ha puesto a soñar con una Colombia diferente.
 
R.S.: No creo que haya una desconexión. Lo que pasa es que llevamos 60 años en guerra y todos los colombianos nos sentimos víctimas.
 
P.G.: Es que parte de lo que nos ha evitado comprender el sufrimiento de las víctimas es sentir que todos somos víctimas. Aunque todos hemos sufrido el impacto del conflicto, no todos somos víctimas.
 
A.E.: Muchas veces olvidamos las víctimas. El 60 por ciento de los desmovilizados fueron reclutados como niños. Una de las cosas que más me ha sorprendido es que la línea entre víctima y victimario no es tan clara.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿Hay equilibrio entre políticas de reintegración y reparación de víctimas?
 
A.E.: Se ha hecho un esfuerzo. El problema es que en Colombia, como en todo el mundo, hay una polarización política desafortunada entre víctima y victimario. Y en la práctica, es imposible no trabajar con ambos al tiempo. Muchas veces son la misma persona, son familia o son vecinos.
 
P.G.: El gobierno encontró el equilibrio que se había perdido en ocasiones anteriores. Muchas víctimas decían que había un trato privilegiado hacia los desmovilizados, pero con la Ley de Víctimas eso cambió. Por otro lado, la reparación necesita la garantía de la no repetición y eso se consigue con la reintegración de los excombatientes.
 
M.E.W.: Muchos de esos excombatientes fueron reclutados cuando eran menores de edad, y una vez entran a una de esas agrupaciones voraces pasan por rituales donde les enseñan a deshumanizar al otro y cuando intentan salir, los fusilan frente a los demás. En ese caso, los comandantes que diseñan esas estrategias de reclutamiento, tienen que responder.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿En qué escenario se podrían juntar víctimas y victimarios?
 
A.E.: Eso ya se está dando a nivel comunitario, hace falta hacerlo a nivel público, pero hay sectores en donde hay mucha resistencia.
 
R.S.: Cierto. Ese ejercicio se trabaja muy bien en lo callado de una comunidad. Allí, por sí mismos, víctimas y desmovilizados tienen que aprender a vivir y hasta se reconcilian y se abrazan.
 
P.G.: No se da por falta de condiciones en el ámbito político y en la sociedad en general. Porque la sociedad ve con buenos ojos que las personas se reintegren a la vida civil, pero a medida que esa persona se va acercando a un ámbito donde puede afectar su vida privada, hay más resistencia.
 
M.E.W.: Aún no se han dado rituales memorables de perdón público en donde los que diseñaron la guerra reconozcan el daño que les causaron a las víctimas y al país. A nivel comunitario sucede porque todos tienen claro que fueron pequeños engranajes de esta guerra.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿Para qué la memoria?
 
M.E.W.: Porque tenemos que aprender algo de toda esta guerra. Hay que comprenderla para poder desaprenderla. No se trata solo de saber cuántas masacres hubo.
 
P.G.: Para ponerle un límite a las cosas que aceptamos y no aceptamos como sociedad.
 
R.S.: Para no volver a repetir.
 
A.E.: Sí, para no olvidar y no repetir el dolor de la guerra.

RECONCILIACIÓN COLOMBIA: ¿La tierra no se puede restituir como se quiere por mecanismos engorrosos o por bandas criminales?

R.S.: Colombia inició un proceso propio de un posconflicto y eso implica desafíos. Uno de esos es que la política debe hacerse en lugares donde no haya bandas criminales. Además, el derecho a la propiedad de la tierra se ha manejado muy irresponsablemente y las bases de datos no son buenas.
 
A.E.: El gobierno ha sido muy audaz en impulsar la paz de una manera agresiva y es normal que uno se encuentre con muchos problemas.
 
P.G.: Pero los trámites no han sido engorrosos. Ha habido un esfuerzo del Estado por simplificar el acceso de las víctimas.
 
M.E.W.: Hay que entender esto como un proceso de consolidación de un Estado que ha sido débil y corrompido en muchas regiones. Francia y Estados Unidos tardaron años en consolidar una democracia.
 
RECONCILIACIÓN COLOMBIA: Los mandatarios locales dicen que hay un sistema centralista que los deja maniatados y así no pueden actuar por la reconciliación…
 
P.G.: La reconciliación también tiene que ver con la recuperación de la institucionalidad perdida. La Ley de Víctimas les da unas tareas a los mandatarios locales porque las víctimas están allá con ellos. Estamos generando una serie de recursos y herramientas para que tengan con qué responder.
 
M.E.W.: En algunos consejos territoriales en los que he estado veo que en el radar de ellos no está el tema de las víctimas. Así como hacen un llamado de atención al Estado centralista, hay que preguntarles por qué no tienen en cuenta el tema.
 
A.E.: La descentralización es clave para instituciones como la nuestra. Nosotros lo hemos logrado. El problema es que estos temas son tan sensibles que políticamente no son ventajosos para algunos políticos regionales.
 
R.S.: Cuando nosotros llegamos a muchas regiones del país las víctimas nos decían: “queremos que ustedes manejen el tema y no alguien de la región”. Tenían razón, en esas mismas zonas las instituciones locales citaban a las víctimas, a nuestras espaldas, para que renunciaran al derecho de restitución.
 
M.E.W.: Es que hay autoridades locales que han estado involucradas con la guerra. Es un desafío que no depende solo del gobierno y de sus funcionarios, sino de cómo la sociedad elige a sus autoridades. Tenemos que empezar a desarmar todos estos engranajes de clientelismos armados.