Lo que esperan las víctimas de las Farc

Dos víctimas de secuestro, una, esposa de un Mayor asesinado, otra, hija de una Representante a la Cámara secuestrada que finalmente recuperó la libertad, coinciden en que el dolor de las víctimas debe servir, por encima de todo, para que esta tragedia nunca vuelva a ocurrir y las generaciones futuras vivan en una Colombia reconciliada.

Reconciliación Colombia las entrevistó para conocer su opinión sobre el manifiesto de 10 puntos acordado entre Gobierno y Farc, para iniciar la discusión del tema de víctimas en La Habana.

María Fernanda Perdomo, hija de la Representante Consuelo González de Perdomo
"Prefiero a un guerrillero en el Congreso, que secuestrando o asesinando". 

 
Su madre, la congresista Consuelo González de Perdomo, estuvo casi siete años en poder de las Farc. María Fernanda trabaja ahora en el área de derechos humanos de Ecopetrol.

"Para vivir en un país reconciliado nos queda faltando que todos los colombianos reconozcamos que el conflicto no sólo se vivió entre víctimas y victimarios": María Fernanda Perdomo.

1. ¿Cómo valora el hecho de que el Gobierno y las Farc hayan hecho un manifiesto de 10 puntos para debatir en La Habana el tema de las víctimas?

Se tocó el punto que la sociedad colombiana estaba reclamando en esta negociación.  El dolor de las víctimas, sus inquietudes y sus propuestas no podían seguir por fuera de La Habana, por lo que estos 10 principios del acuerdo de víctimas entre Gobierno y Farc son muy valiosos y oportunos.
 
2. ¿Ve útil que las víctimas viajen a La Habana como quedó planteado por parte del Gobierno y las Farc?

Será una oportunidad invaluable que la mesa de negociaciones tenga en cuenta las propuestas recogidas en los foros regionales que se hagan en Villavicencio, Barrancabermeja, Barranquilla y Cali sobre la satisfacción de los derechos de las víctimas y la construcción de paz en los territorios. Para construir una propuesta de paz sostenible e incluyente es fundamental entender y valorar que quienes hemos vivido el dolor de la guerra no sólo tenemos diferentes conceptos de verdad y justicia, sino muchas propuestas para que las próximas generaciones no enfrenten lo vivido por nosotros.
 
3. ¿Qué verdad y qué justicia espera María Fernanda?

En mi caso, la verdad esperada no se relaciona con el porqué del secuestro de mi mami por casi 7 años, sino con el reconocimiento de las causas, consecuencias y contextos de la guerra en Colombia. Para mí, esto es la base fundamental para construir mi propia verdad. En el marco de los esfuerzos de paz, mi concepto de justicia se enfoca en propuestas que, sin fomentar la impunidad, no necesariamente tienen un carácter penal. La Justicia Transicional es una poderosa alternativa que internacionalmente ha demostrado sus bondades en procesos de posconflicto.

4. Y una propuesta concreta suya para el futuro, ¿cuál sería?

Las iniciativas multiactor en las que Gobierno, empresas y organizaciones de la sociedad civil trabajen conjuntamente en iniciativas en pro de la paz y la reconciliación. Estas involucran a toda la sociedad en torno a un objetivo común. Por supuesto, las experiencias de las víctimas en cualquier proceso de este tipo integran una visión de memoria, valor y resistencia que no se pueden desconocer en un país que ha vivido en guerra por décadas.
 
5.  ¿Qué cree Usted que puede llevar a que una delegación de víctimas sea plural y representativa?

Una delegación plural y representativa se compone por representantes de víctimas no sólo de los diferentes grupos ilegales, sino de diversos delitos, regiones y, por supuesto, con un enfoque diferencial. Una delegación de este tipo es el reconocimiento de que el conflicto colombiano nunca ha sido blanco o negro, ni de buenos y malos exclusivamente. Las visiones y experiencias de las víctimas de las guerrillas, de los paramilitares y del Estado traerán a las discusiones una mayor comprensión del contexto histórico nacional e  internacional, las realidades socioeconómicas, las mutaciones de la guerra y los intereses individuales que incentivaron el conflicto en Colombia, y permitirán tener propuestas que interpreten y reconozcan a todos.
 
6. ¿Usted se ha sentido reconocida como víctima y como ciudadana con derechos? O qué cree le ha faltado?

El reconocimiento como víctima no ha llegado y los derechos que gozo obedecen a mi realidad previa al hecho victimizante y no a una condición de víctima.  Sin embargo, en lo personal he procurado capitalizar una experiencia profundamente dolorosa que generó cambios fundamentales en mi concepción de la vida, del país y mi forma de aportarle. En el fondo de mi corazón quisiera que muchos colombianos, muy en lo personal, reconocieran el daño causado cuando, de manera seguramente no intencional, justificaron con algún comentario el secuestro de mi mami por ser una congresista; o nos juzgaron como familiares de los secuestrados cuando pedíamos un acuerdo humanitario entre el Gobierno y las Farc; o de forma facilista veían en el rescate de los secuestrados una salida fácil a la compleja situación de unos colombianos en la selva; o nos criticaron porque en su momento le agradecimos a Piedad Córdoba y al presidente Chávez por su gestión; o se dejaron llevar por el amarillismo de una reacción, un gesto o un comentario en el momento de su liberación. Como aporte a la paz, los colombianos debemos comenzar por aceptar que las armas hacen tanto daño como los prejuicios, las palabras y las actitudes.
 
Quedó faltando un acompañamiento sicosocial que apoyara de forma efectiva a la familia como un todo, no solamente durante el secuestro, sino después de él. Esto hubiera sido muy valioso. Por esta deuda, considero que una política pública de apoyo sicosocial y pedagogía de la paz no sólo para las víctimas, sino para toda una sociedad que interiorizó la violencia como una forma de resolver conflictos, debe establecerse como base fundamental para asegurar que los efectos de la guerra no continúen enraizados en la sociedad.
 
7. Si se tratara de hablar sobre las verdades del conflicto armado, ¿qué le gustaría a Usted escuchar?

Creo que una Comisión de la Verdad debe analizar desde todos los ángulos las causas, las consecuencias y los contextos de la guerra para que, a partir de esto, comencemos a reconocer que los problemas del país no sólo son los grupos armados ilegales, sino la desigualdad, la cultura del todo vale, la corrupción, el individualismo, la intolerancia, la falta de solidaridad y empatía, etc.  Para mí, este reconocimiento es fundamental para la construcción de una paz duradera.
 
De las Farc, quisiera saber dónde están los secuestrados que nunca regresaron a sus hogares; si ya no viven, dónde están sus restos; dónde están las minas sembradas en el territorio colombiano, y cuáles fueron las redes sociales, económicas y políticas que les facilitaron su accionar. También quisiera escuchar el lado humano de los miembros de las Farc, simplificado en un “pido perdón y reconozco que me equivoqué”.
 
8. ¿Ve un avance en el hecho de que las Farc reconozcan que tienen responsabilidad en este tema?

Creo que sin este reconocimiento los colombianos hubiéramos dudado siempre de la intención genuina de las Farc de construir una paz a largo plazo.  Para mí, más que un avance, es la demostración del interés de las Farc en lograr un acuerdo de paz.
 
9. ¿Poner a las víctimas en el centro de la agenda pública hace que se avance en la reconciliación nacional o qué faltaría?

Reconocer, involucrar y dignificar a las víctimas es fundamental en un proceso de reconciliación. Sin embargo, considero que para vivir en un país reconciliado nos queda faltando que todos los colombianos reconozcamos que el conflicto no sólo se vivió entre víctimas y victimarios. Para mí es vital que la sociedad en su conjunto, y especialmente aquellos a quienes el dolor de la guerra afortunadamente no entró en sus hogares, acepten que en Colombia fomentamos el conflicto por acción y por omisión, y que la paz se construye en el día a día, por todos y cada uno de los colombianos.
 
10. Como víctima de las Farc, ¿qué espera Usted del proceso de paz?

Yo he puesto todas mis esperanzas y energías en el éxito del actual proceso de paz. Tengo claro que los acuerdos a los que se llegue en La Habana no garantizan de forma inmediata la paz en Colombia. Sin embargo, esta negociación es una condición  indispensable para que todos los colombianos comencemos a trabajar  por la construcción de una paz sostenible, que, en mi concepto, es un proceso a largo plazo que requiere perdonar, ceder, construir consensos, reconocer, respetar y trabajar colectivamente por una nación en la que quepamos todos. 
 
11. ¿Qué espera que las Farc hagan por las víctimas?

De las Farc espero que hagan parte de una sociedad que trabaje por un país justo y próspero. Siempre he dicho que prefiero a un guerrillero en el Congreso, en una empresa, en una ONG, que sembrando una mina, secuestrando, reclutando niños, extorsionando o asesinando a policías y soldados. En este país debemos convivir todos y aprender a construir un futuro mejor a partir de las diferencias.
 
Las Farc deben comprometerse a garantizar la NO repetición.  Esto significa que  nunca más sea la violencia el medio para lograr cualquier objetivo, y que las diferencias e inconformidades se planteen de forma pacífica, civilizada y concertada.

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Susy Atbibol, esposa del mayor Duarte, asesinado tras 13 años de secuestro
"La indiferencia, nos puede convertir en víctimarios". 

 
Susy Abitbol perdió a su esposo, el mayor de la Policía Édgar Yesid Duarte Valero, luego de trece años de secuestro. Las Farc lo asesinaron en cautiverio. Reconciliación Colombia la buscó para hablar con ella sobre la discusión del tema de víctimas que comenzará en La Habana.
"No hay odio en mi corazón, ni en el de mi hija, porque sería el peor veneno para nosotras mismas": Susy Abitbol.
 

1. ¿Cómo valora el hecho de que el Gobierno y las Farc hayan hecho un manifiesto de 10 puntos para debatir el tema de las víctimas en La Habana?

Hay algo muy claro y es que donde hay conflicto y donde hay guerra siempre habrá una víctima. Uno de los pasos para avanzar en un proceso de paz debe ser escuchar la voz de quienes han vivido en carne propia el dolor, la angustia de perder a sus seres queridos, la injusticia de las desigualdades y el silencio al que han sido sometidos.  La inquietud surge del por qué después de casi dos años desde que iniciaron los diálogos, cuando ahora hay tanta presión, es cuando justamente se toma en cuenta este tema. Ojalá no se convierta en un instrumento político y, en realidad, se les dé a las víctimas el reconocimiento que se merecen.
 
2. Pero, ¿ve útil que las víctimas viajen a La Habana como quedó planteado por parte del Gobierno y de las Farc?

Por supuesto que es útil y además necesario. Las víctimas son protagonistas de los hechos y son las primeras que tienen que dar testimonio, algo fundamental para llegar a un acuerdo. Tanto las víctimas como los victimarios son quienes saben verdaderamente qué pasó y la verdad es uno de los derechos de las víctimas. No se puede negociar a ciegas, con los ojos vendados a la realidad.
 
3. ¿Cómo cree que puede garantizarse que una delegación de las víctimas sea plural y representativa?

Esta delegación no debe incluir solo algunas clases de víctimas, sino tener en cuenta que el dolor es el mismo y las víctimas no se pueden estratificar. En cualquier lugar, una víctima es quien ha sufrido un daño por cierta acción u omisión,  independientemente del hecho victimizante. Sin embargo, sí hay que tener en cuenta que se han dado sucesos más graves que otros. A la mesa se deben llevar representantes que incluyan todos los casos.
 
4. En su caso, como familiar de un miembro de la Fuerza Pública asesinado...

En nuestro caso particular tuvimos que vivir el secuestro de nuestros policías y militares  por años y  luego murieron en cautiverio asesinados. Las Farc los tuvieron por trece años, por ejemplo. El ser miembro de la Fuerza Pública no los excluye de ser víctimas porque aquí se ve clara la violación a los derechos humanos. También se deben tener en cuenta los casos de las víctimas que no son escuchadas por vivir en sitios alejados de todas las posibilidades.
 
5. ¿Se ha sentido reconocida como víctima y como ciudadana con derechos?

Creo que parte de ese reconocimiento es conocer la verdad.  Se requiere de más apoyo, más atención a las necesidades. Ponerse en los zapatos de las víctimas, no para juzgarlas ni atacarlas por reclamar sus derechos, sino para acompañarlas y  ayudarlas. Ese es un camino a la reconciliación. Vivir un secuestro de un familiar que pasó trece años encadenado y, en lugar de que llegue vivo, recibirlo en una bolsa plástica sin que te explique la verdad de cómo sucedieron las cosas ya es una violación a los derechos. Creo que falta saber encaminar el orgullo y el poder  por parte de los actores del conflicto para llegar más hacia las víctimas con la verdad y con la justicia.
 
6. Si se tratara de hablar sobre las verdades del conflicto armado, ¿qué le gustaría escuchar?

Quisiera escuchar, por ejemplo, a los medios de comunicación diciendo que el conflicto ya hace parte del pasado y que ahora hay más igualdad de derechos. Quisiera que esto no sólo fuera un deseo, sino una realidad. Escuchar a las generaciones futuras decir que fueron sus padres o sus abuelos quienes tuvieron que pagar una cuota por tantos años de violencia, pero que ellos no tendrán que vivir este dolor porque ya pasó y que por fin ellos viven en un país en paz.
 
7. ¿Ve un avance en el hecho de que las Farc reconozcan que tienen responsabilidad en este tema?

Es un inicio que debe ser tenido en cuenta para comprender el daño que se ha causado al país.
 
8. Los principios parten de la base de que las víctimas sean resarcidas. ¿Le han garantizado sus derechos como víctima?


Considero que el tema de las víctimas aún tiene muchas falencias. Es un camino que se ha comenzado a construir en el gobierno del presidente Santos, pero tiene aún mucho por recorrer. Hay desinformación al respecto. ¿Cómo una persona que vive en los lugares más apartados de la geografía colombiana puede reclamar derechos si ni siquiera tiene conocimiento de que esto existe o no sabe a quién acudir?

Una cosa es el papel y otra la realidad. Se habla de la Ley de Víctimas, de hacer cumplir los derechos, pero  para que este camino avance tiene que llegarse a la justicia y a la verdad.
 
9. ¿Qué espera usted, como víctima de las Farc, del proceso de paz?

Lo que esperamos todos es que si se llega a una paz, esta sea con verdad y justicia. La reconciliación no puede ser perdón y olvido como si fuera sólo un disgusto de un momento y ya. Los hechos por nada del mundo pueden quedar en la impunidad. Aunque no hay odio en mi corazón, ni en el de mi hija, porque sería el peor veneno para nosotras mismas, sí creemos que quienes nos causaron tanto mal deben pagar por todo el daño causado.
 
10. ¿Qué deben hacer las Farc por las víctimas?

Reconocer y comprender que hay que pagar por los delitos cometidos. Entender que así como secuestraron y encadenaron gente inocente que estaba cumpliendo con el deber legítimo de proteger al país, ellos deben asumir las consecuencias. Les pediría que entreguen a los secuestrados  y den razón a las familias que sufren día a día por sus desaparecidos.
 
11. ¿Poner en el centro el debate sobre las víctimas del conflicto puede lograr la reconciliación del país o qué falta?

Las víctimas son la muestra evidente del conflicto. Si el tema no se convierte en el escudo de algunos políticos, las víctimas pueden tener un papel fundamental en la mesa de negociación. Lo más triste es ver que todos los colombianos hemos sido víctimas, pero muchos con la indiferencia han sido victimarios sin quererlo.