La iglesia, actor clave de la reconciliación

Esta semana, el Episcopado Colombiano celebra su Asamblea Plenaria. El Encuentro ha sido una oportunidad para reafirmar su compromiso con la búsqueda de la paz en el país, desde los valores propios de la iglesia cristiana.
 
Monseñor Luis Augusto Castro, Obispo de Tunja, fue nombrado nuevo Presidente de la Conferencia Episcopal. Remplazará al Cardenal Rubén Salazar, quien ya cumplió dos períodos de tres años al frente de la organización.
 
Su responsabilidad será grande porque liderará el acompañamiento que haga la Iglesia a los procesos de reconciliación, reparación y posconflicto en el país.

"Yo creo que aquí me pusieron como un signo de que la Iglesia en Colombia está trabajando y sigue trabajando por la paz del país", afirmó Castro en sus primeras declaraciones, citadas por RCN Radio.

"No podemos quedarnos con una reconciliación barata, una reconciliación falsa o una reconciliación que sea un disfraz de la impunidad. La guerrilla debe saber pedir perdón, no de dientes para afuera, sino con el corazón", agregó.

Desde hace décadas, la Iglesia ha tenido un papel protagónico en temas como la atención humanitaria y la búsqueda de una solución negociada del conflicto.
 
“Nosotros todos los días predicamos la reconciliación y la fraternidad, pero una vez firmada la paz y cesado el conflicto armado, se crearán necesidades nuevas de reparación y reconciliación. Ahí estaremos nosotros siempre listos a ayudar”, manifestó el Cardenal Salazar el lunes pasado, durante la rueda de prensa posterior a la inauguración de la Asamblea.
 
“Todas estas circunstancias concretas tienen que llevarnos en la conducción de las comunidades a mirar qué significa para una comunidad concreta, qué significa para un grupo de víctimas concretas, qué significa para un grupo de personas que han estado comprometidas en el conflicto armado verdaderamente buscar la reconciliación”, agregó.
 
La Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano se hace cada tres años y en él, además de elegir a los Directivos de la entidad, se hace una evaluación de la labor que se está llevando a cabo.
 
Monseñor Salazar expresó que una de las labores de la Iglesia en el proceso de paz debe ser la de buscar la conversión de las personas, es decir, un cambio de actitud para que abandonen sus acciones violentas.
 
Sobre este punto, señaló que la auténtica justicia no es solo castigar a los culpables, sino rehabilitarlos y darles las condiciones para su reinserción en la vida social y política.
 
"El país debe buscar caminos que rehabiliten y que no destruyan política y civilmente a las personas", precisó, al señalar que no se trata de trabajar este tema como desmovilizaciones, sino de abrir los espacios para una verdadera inserción a espacios que vayan más allá de lo individual y abarquen la vida política del país.
 
Los obispos reunidos en la Asamblea hicieron un llamado al Gobierno y al Eln para que superen las negociaciones exploratorias y se inicie prontamente un proceso de diálogo formal.