Cómo conectar el proceso de paz con la gente

La experta internacional Thania Paffenholz analizó para Reconciliación Colombia las perspectivas que tiene el escenario de La Habana para promover la reconciliación nacional. Advierte que no será fácil si el proceso no logra hacer un ‘click’ tanto con las élites como con los colombianos del común.

Foto: Thania Phaffenholz (izq.) es investigadora del Centro de Conflicto, Desarrollo y Construcción de paz de Ginebra. Tomada de steps-for-peace.org
 
¿Pueden darse inicio a procesos de reconciliación incluso antes de la firma de un acuerdo de paz?

Sí. La reconciliación puede iniciarse en cualquier momento. Sin embargo, la experiencia muestra que una reconciliación completa solo será efectiva cuando el proceso de paz ha sido asimilado por las élites que se erigen desde todos los ángulos posibles que han estado en confrontación. Sólo en ese momento, la mayoría de la población desarrolla la confianza necesaria para avanzar en la verdadera reconciliación. Por lo general, la reconciliación de alto nivel llega antes que la reconciliación del conjunto de la sociedad. Esto de ninguna manera significa que no es importante prepararse desde antes para la reconciliación.
 
¿Por eso puede ser importante para la reconciliación de un país el liderazgo de sus figuras políticas, económicas y sociales?

Sí. La manera cómo los grandes líderes se aproximan a la reconciliación es importante para que esta se dé en las bases de un país. Esto tiene una explicación. Se debe al hecho de que la confianza en quienes toman las decisiones envía una señal a la gente del común de que es posible recuperar la confianza.
 
 
¿Por qué suelen las “élites” tener miedo a la transformación y a la reconciliación?

Las élites no necesariamente tienen miedo a la reconciliación. Tienden a temerle al cambio. No quieren perder en un proceso de reformas que normalmente precede a un acuerdo de paz. De ahí la gran importancia de diseñar estrategias que ayuden a las élites a entender el proceso y a integrarlos en los trámites de las reformas.
 
¿Cuáles son, a su juicio, los principales retos para lograr la reconciliación en Colombia?
 
Veo cuatro retos principales en el proceso de paz en Colombia. El primero, esta relacionado con el hecho de aclarar quién se supone se debe reconciliar con quién. En Colombia esto no es tan evidente como uno pensaría: ¿estamos hablando de la reconciliación del Gobierno Nacional con las Farc?, o ¿de los grupos armados con sus víctimas?, o ¿de la reconciliación entre segmentos políticos opuestos de la sociedad?
 
El segundo reto tiene que ver con la carencia de soporte público de las negociaciones en La Habana. El proceso es percibido como un esfuerzo lejano, desconectado de la gente. Pero llegará el momento de la implementación de un probable acuerdo y aquí el soporte de la opinión es esencial. Más aún, este soporte público puede ser crucial si llega la hora en la que el proceso de La Habana corra un peligro de fracaso. El soporte de la gente puede ayudar a presionar a las partes a avanzar y concretar la firma. Por esta razón, es crucial que aquellos que están apoyando el proceso de paz en Colombia inicien una estrategia sistemática de soporte del público en general. En este aspecto, hay mucho que aprender de otros procesos.
 
El tercer reto es que veo que hay consultas públicas llevándose a cabo como una manera de llenar la brecha que existe entre La Habana y los colombianos. A la gente se le ha pedido manifestar sus reclamos y preocupaciones, así como también sus expectativas frente al proceso de paz, lo que es muy importante. No obstante, hay dos problemas con esto: a) las consultas no son lo suficientemente inclusivas. No todos los segmentos de la población colombiana hacen parte de estas consultas.   Especialmente aquellos escépticos al proceso no son enteramente integrados. Este es un problema que puede resultar contraproducente para la implementación del acuerdo; b) Si bien las consultas han producido reportes que son entregados a las dos partes,  no se ha hecho una priorización sobre cuáles de estas propuestas son más importantes que otras. Igualmente no hay claridad de que pasará con los resultados de estos reportes ya que no existe un mecanismo de retroalimentación entre La Habana y la población.

Por último, el cuarto reto esta asociado al principio acordado por las partes según el cual “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Esto no ayuda en absoluto. Debería ser aplicado el principio opuesto. Es decir, cada acuerdo parcial puede o debe ser implementado independientemente del siguiente acuerdo. Esto ayuda a hacer del proceso de paz un esfuerzo en desarrollo y también ayuda a que la población perciba cambios inmediatos.
 
¿Por qué Guatemala -en el que la inclusión, la participación y la firma de un acuerdo fueron parte del acuerdo de paz-, no ha logrado la reconciliación? 

Guatemala es un buen ejemplo. La participación de principales actores políticos y de la sociedad en la Asamblea Nacional paralela a las negociaciones oficiales entre las dos principales partes contribuyó enormemente a la calidad del acuerdo de paz.    Actores de la sociedad civil propusieron importantes recomendaciones dirigidas a superar las causas del conflicto, como la tierra o los derechos de las minorías.  La mayoría de las propuestas hicieron parte del acuerdo. Sin embargo, después del acuerdo de paz  la importante reforma constitucional que tenía el reto de implementar todos los logros de los acuerdos de paz se encontró con sectores de oposición que hicieron un fuerte cabildeo contra los cambios constitucionales, lo que al día de hoy ha impedido que se dé una verdadera reconciliación.
 
En todo esto, ¿cuál es el rol de la policía y los militares en la reconciliación?

Juegan un importante rol ya que tradicionalmente pertenecen a las fuerzas más conservadoras y necesitan ser integrados en los procesos de reformas.
 
¿Qué lección cree puede haber dejado el proceso electoral que acaba de pasar en Colombia?

Hay que reconocer que el Presidente logró más votos de lo esperado. Sin embargo, quedó en evidencia que el proceso de paz en Colombia depende totalmente de un mandato político de una persona. De tal manera, que quien gana las elecciones, determina la manera de continuar el proceso de paz. Esto es un verdadero problema. Es tiempo de hacer de las negociaciones de paz un escenario independiente del proceso político e iniciar un proceso de paz y de reconciliación amplio, que le pertenezca a la gente, no a un gobierno.

Thania Paffenholz es editora, entre otros, de los libros 'Civil Society and Peacebuilding: A critical Asessment' y 'PeaceBuilding, A Field Guide'. Ver Bibliografía