Víctimas llevaron su dolor a las tablas

Las propuestas llevadas a escena fueron construidas con las comunidades y regiones afectadas por la violencia. La Dirección del Museo de la Memoria busca de esta forma reafirmar las posturas éticas de estas poblaciones a través de la dramaturgia.

 
Bogotá, 18 de julio de 2014.
Fotos: Álvaro Cardona, Centro Nacional de Memoria Histórica.


El Teatro Varasanta de Bogotá acaba de poner en escena una obra cuyo propósito es recuperar la memoria de lo que le ha pasado a Colombia con el apoyo de los protagonistas de primera línea: las víctimas. La pieza teatral es una la iniciativa de la Dirección del Museo de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, que está promoviendo el encuentro de víctimas con artistas de trayectoria para darles impulso a su talento y reafirmarles sus posturas éticas en esta disciplina.
 
Fueron tres los grupos de teatro juvenil que participaron de esta creación colectiva de convertir las artes escénicas en una herramienta para recrear la memoria. El Teatro por la Paz de Tumaco, Semillas de Paz del Putumayo y la Red Juvenil Suroccidental de Barranquilla.
 
El Proyecto de Fortalecimiento a Iniciativas Escénicas de Memoria Histórica que lleva el nombre de Memoria en Escena busca que agrupaciones surgidas para resistir el conflicto puedan tomarse el espacio público para defender su postura de dignidad, resistencia pacífica y denuncia de las consecuencias del conflicto armado en el país.
 
El proceso pedagógico fue dirigido por los maestros Marc Caellas, director y dramaturgo independiente; Felipe Vergara, director del grupo de teatro Barracuda Carmela, y la actriz Marcia Cabrera, invitados por el Teatro Varasanta para desarrollar el proyecto que le encargó la Dirección del Museo de la Memoria del CNMH.
 
El proceso de puesta en escena

 
Durante 12 días los integrantes de estas agrupaciones fueron traídos de sus lugares de origen a Bogotá para intercambiar experiencias, buscando fortalecer desde la cultura sus procesos de memoria histórica y de visualización de situaciones de victimización, a través de una metodología conocida como la residencia artística. En este caso, la residencia comenzó el primero de julio y terminó el 12. La obra, de una duración de hora y media, fue expuesta al público el viernes 11 de julio en el Teatro Varasanta y al día siguiente, en espacio público de la  Avenida Park Way del barrio La Soledad, se hizo el performance.
 
En la presentación de la obra de teatro, Juan Carlos Posada, director del Museo Nacional de la Memoria, manifestó que la residencia artística es un proceso de memoria y transformación de la situación de las víctimas de la violencia a través de trabajos de resistencia social, de comunicación y de evolución escénica.
 
Al subrayar que estas propuestas se adelantan desde las comunidades y regiones afectadas por la violencia, comentó que es por esto que esos relatos son fundamentales para construir un sueño de paz.
 
El grupo Semillas de Paz, que está conformado por unos 60 jóvenes provenientes de diferentes organizaciones juveniles del Putumayo, hizo su puesta en escena desde la situación de violencia y de despojo de la que fue víctima en la comunidad de Puerto Caicedo, por parte de los grupos paramilitares. La puesta en escena resalta el reconocimiento de las víctimas para su proceso de identificación social.  Estos adolescentes trabajaban con el padre Alcides Jiménez hasta que fue asesinado. A partir de ese momento, intervino la Fundación Rayuela de Bogotá para apoyarlos.
 
Por su parte, el Teatro por la Paz recurrió a la danza, el baile y la tradición oral para conectarse con el público, mostrando los procesos de cambio social y violencia en Tumaco, y cómo de esa forma puede irse construyendo memoria colectiva y crítica social. Esta iniciativa teatral es apoyada por la Diócesis de Tumaco y el Servicio Civil por la Paz de la Asociación de Cooperación para el Desarrollo (AGEH) de Alemania.
 
Finalmente, la Red Juvenil Suroccidental desarrolló su interpretación ligando elementos como el dolor, la agonía y el sufrimiento, para así poder contar la historia de sus víctimas y el anhelo de paz. Esta iniciativa surge como parte del proyecto de la Fundación Cultural Rayuela de Soacha (Cundinamarca), que en el 2001 responde con arte a la violencia de Ciudad Bolívar. Luego, la propuesta se extendió a otras partes del país, como en Barranquilla.
 
“Fruto de estas iniciativas pedagógicas y artísticas se logra visibilizar e impulsar los procesos de las víctimas y las organizaciones sociales que se han visto afectadas por la violencia, defendiendo siempre su dignidad”, dijo la tutora del proyecto, Marcia Cabrera, actriz del Teatro Varasanta.
 
Al final de la puesta en escena los actores y actrices invitaron al público a unirse en una celebración y baile de alegría. “Aquí es donde todos podemos construir la paz” dijo Raúl Jiménez, uno de los participantes en el proyecto de residencia artística. 
 
Los jóvenes talentos venidos de varias de las regiones que aún sufren con rigor el conflicto armado volverán a Bogotá para presentarse el martes 14 de octubre, al mediodía, como acto de apertura de la VI Semana por la Memoria en el Centro Cultural García Márquez. Allí todos veremos nuevamente en tablas sus habilidades artísticas cargadas de fuerte contenido social.