El eterno desencuentro entre Israel y Palestina

Las imágenes de la población civil afectada por los bombardeos en la Franja de Gaza contrastan con la foto del Papa Francisco y los líderes de Israel y Palestina reunidos hace apenas un mes. Este es un capítulo de la historia sin fin en el Medio Oriente donde la violencia se recrudece a pesar de múltiples intentos de paz.

Julio 17 de 2014
Foto: Archivo Semana


En Oriente Medio han vuelto a sonar las bombas del conflicto entre Israel y Palestina. Luego de un período de relativa calma, los enfrentamientos volvieron desde hace una semana y han causado la muerte de más de 180 palestinos.

Según cálculos de la ONU, el 80 por ciento de las víctimas son civiles y muchos de ellos son niños. Eso sin contar las 1.300 personas que han resultado heridas por los bombardeos.

A pesar del intento egipcio de mediar entre las partes, que ha logrado bajar la intensidad de las confrontaciones, todo parece indicar que este episodio del conflicto va para largo.

Este martes, luego de un día esperanzador en el que Israel aceptó una propuesta de tregua construida por Egipto, miembros de Hamas –el grupo extremista palestino que controla la Franja de Gaza– rechazaron la propuesta y dispararon cohetes contra la zona controlada por los israelíes, lo que desencadenó una fuerte respuesta del ejército de ese país, rompiendo por ahora cualquier tipo de cese al fuego.

Hace un mes, sin embargo, las cosas parecían ir por buen camino. Aunque las negociaciones de paz promovidas por el Gobierno de Estados Unidos habían fracasado, el Papa Francisco logró reunir en el Vaticano al presidente israelí, Shimon Peres, y al mandatario palestino, Mahmud Abás, quienes no tenían un encuentro directo desde hacía más de un año (ver artículo)

Aunque la reunión no fue para hablar de política, sino para “orar por la paz en la zona”, el gesto llenó de esperanza al mundo, que veía con preocupación cómo la opción de paz entre Israel y Palestina se desvanecía.

Sin embargo, la semana pasada la situación volvió a empeorar. Hamas secuestró a tres jóvenes israelíes que luego aparecieron muertos y eso desencadenó una respuesta de algunos extremistas de Israel, quienes en represalia mataron a un joven palestino.

El resultado fue una escalada en la confrontación: algunos grupos palestinos lanzaron cohetes contra Israel y la respuesta no se hizo esperar: el Ejército de ese país inició la operación Margen Protector, en la que bombardeó la Franja de Gaza por una semana.

Pronto los noticieros de todo el mundo registraron con preocupación las imágenes de civiles palestinos heridos por las bombas, de casas destruidas y de mujeres huyendo del humo con sus hijos en brazos.

Aunque la ONU y otros países reaccionaron increpando a Israel a respetar el derecho internacional humanitario ese país respondió diciendo que los bombardeos son dirigidos únicamente a “los lanzadores de misiles y a la infraestructura de Hamas, que se esconde entre la población”. “(...) Sin embargo, estamos tratando de evitar afectar blancos civiles”, agregaron.

Los bombardeos han sido de lado y lado. Hamas y la Yihad islámica han lanzado más 550 cohetes y granadas mortero contra Israel, que no han afectado a la población civil debido al escudo antimisiles que tiene ese país. Israel, por su parte, ha lanzado más de 580 ataques aéreos en Gaza.

El Gobierno de Egipto intentó mediar, presentando un plan de paz que fue aceptado este lunes por Israel. Voceros de Hamas, sin embargo, rechazaron este martes las condiciones propuestas y las consideraron “una muestra de sumisión”. Un comunicado del ala armada de Hamas dijo que ninguna parte, oficial o no, les había hablado del alto el fuego, pero que “si los contenidos de la propuesta son ciertos, es una rendición y lo rechazamos directamente”.

Un conflicto de más de 60 años

Lo cierto es que este es un episodio más de un conflicto que lleva más de 65 años.  Hacía 1917, la zona en disputa, habitada principalmente por palestinos, era controlada por el Imperio Británico, pero la llegada de inmigrantes judíos que volvían a lo que consideran ancestralmente su tierra de origen, produjo los primeros enfrentamientos.

En 1948 la ONU declaró el Estado de Israel y dividió la zona en tres: Israel, la ribera occidental (hoy conocida como Cisjordania) y la Franja de Gaza (controlada en esa época por Egipto). Esa situación desencadenó la Guerra de los Seis Días entre Israel y los estados Árabes a su alrededor. A partir de ese momento, los conflictos fronterizos –sobre todo por Jerusalén, ciudad considerada como sagrada por ser epicentro de varias religiones del mundo, entre las que se cuentan en judaísmo y el cristianismo– no han hecho más que empeorar.

El expresidente de Estados Unidos Bill Clinton intentó en 1993 adelantar un proceso de paz en la región. Así nacieron los Acuerdos de Oslo, firmados por las partes, donde se establecía un período de transición de cinco años durante el cual se negociaría un acuerdo permanente. Además, se establecía un principio de acuerdo para la creación de un gobierno palestino con autoridad en Cisjordania y la Franja de Gaza.

Pero los acuerdos se rompieron y el conflicto regresó. La presencia de grupos extremistas como Hamas, que niega la existencia del Estado de Israel, ha hecho difícil llegar a un acuerdo duradero.

La situación se complicó en 2012, cuando la ONU aceptó a Palestina como un Estado observador no miembro, lo que le dio a la Autoridad Palestina un estatus de gobierno que Israel no reconoce.

El conflicto, siempre latente, se recrudeció la semana pasado con el secuestro de los jóvenes israelíes.