"Hay que crear el ambiente para que cualquier acuerdo de paz florezca"

Reconciliación Colombia habló con Fabrizio Hochschild, coordinador residente de las Naciones Unidas, sobre la campaña que la ONU acaba de lanzar en el país y que busca acercar el tema de la cultura de paz a los ciudadanos del común: ‘Respira Paz’.
 
Por José Vicente Guzmán
Enviado Especial
Barranquilla
 
18 de julio de 2014.
 
Mientras avanza el proceso de paz en La Habana y se desarrollan los mecanismos para que la sociedad civil, y sobre todo las víctimas, participen con propuestas en la mesa de negociación, el gran reto sigue siendo involucrar en la construcción de paz al ciudadano de a pie.
 
Sobre todo teniendo en cuenta que en los encuentros regionales de Reconciliación Colombia (que se realizaron entre febrero y mayo de este año) y en varios escenarios similares, ha quedado claro que no es suficiente un acuerdo de paz para crear una cultura de paz en el país.
 
Pensando en el reto de bajar a la cotidianidad este tema, las Naciones Unidas lanzaron este miércoles 16 de julio en Bogotá la campaña ‘Respira Paz’ , que busca activar la conciencia de una actitud de paz individual al “respirar y reflexionar antes de actuar para manejar mejor las situaciones tensas o conflictivas que surjan en la vida cotidiana”.
 
Para conocer los alcances de la campaña, Reconciliación Colombia habló con Fabrizio Hochschild, coordinador residente de las Naciones Unidas en Colombia, quien se encontraba en Barranquilla en el marco del tercer foro regional para recibir propuestas de las víctimas con rumbo a La Habana. Esto fue lo que le dijo a Reconciliación Colombia sobre la campaña:
 
¿Qué busca ‘Respira Paz’?

La campaña busca aportar a una cultura de paz en Colombia. Aunque las negociaciones de paz son importantes para terminar un conflicto, no son suficientes. La paz va mucho más allá de la firma de un acuerdo y de un proyecto político. Es una responsabilidad de todos. La campaña trata de recordar que la paz es un valor fundamental de la sociedad y busca brindar una herramienta concreta para conseguirla.
 
¿Ahí es dónde entra a jugar la respiración?

Sí. La respiración, como la paz, es absolutamente fundamental para vivir. El deseo de respirar es algo que nos une a todos, como debería hacerlo la paz.
 
Además, la respiración puede tener un aporte muy concreto a la promoción de la paz si aprendemos a respirar profundo y reflexionar antes de actuar. Eso puede evitar reacciones de ira, de agresión y de violencia física o verbal.  Es una herramienta muy práctica, tangible y factible para promover una cultura de paz.
 
¿La idea es enseñar esa metodología  de respiración a  los colombianos?

Sí, esa es la idea.
 
¿Y qué medios y acciones específicas utilizarán para que la campaña llegue al ciudadano de a pie?

Vamos a pasar varios comerciales de televisión donde participan celebridades colombianas apoyando la campaña (ver los comerciales). También llevaremos un cine itinerante a las regiones que más impacto han recibido por el conflicto armado. Además, contamos con el apoyo del grupo juvenil Bomba Estéreo, que compuso una canción especial para la iniciativa. También vamos a tener varios actos culturales en zonas de conflicto y esperamos que más personajes nacionales e internacionales se unan a la campaña. Estamos trabajando muy fuerte en las redes sociales.
 
¿La campaña tiene referentes en otros conflictos que ya se han solucionado en el mundo?

No. Es una campaña hecha en Colombia. En otras partes del mundo se hicieron otras dependiendo de las necesidades de esos países. Ha habido campañas para atacar las causas que llevaron a guerras y conflictos, como la intolerancia religiosa o el racismo; o para informar sobre el proceso de paz, algo que aquí también hace falta. Pero esta campaña es única porque el conflicto en Colombia es único.
 
¿Por qué lanzan la campaña en este momento específico?

Porque creo que estamos más cerca que nunca de llegar a un acuerdo de paz en Colombia. Por eso hay que crear el ambiente que asegure que cualquier acuerdo florezca en la práctica. Por otra parte, el conflicto ha hecho germinar una cultura de violencia que va más allá de las zonas donde actualmente este tiene lugar.
 
¿Esto es así?

Sí. Actualmente el conflicto está en una pequeña parte del país, pero la cultura de la violencia está en casi toda Colombia. Eso se evidenció en la gran cantidad de muertos y riñas que produjeron las celebraciones por el éxito de la Selección Colombia en el Mundial de Fútbol y en las declaraciones duras de varios  líderes políticos durante la campaña por la Presidencia. Por eso hay que trabajar por crear otra lógica y otra forma de relación entre las personas.
 
¿Cómo es que un cambio en la vida cotidiana puede aportar a la puesta en marcha de un eventual acuerdo de paz?

Los conflictos tienen causas económicas, sociales o religiosas que los acuerdos de paz siempre tratan de resolver. Pero hay que pensar más allá. Las guerras se perpetúan por la existencia de recursos –lo que llaman la economía de la guerra– y, sobre todo, por la manera de pensar de un país. Generalmente, las personas se matan porque se odian, tiene miedo o desconfían  y ese nutriente de la guerra no va a desaparecer en Colombia aunque le quitemos las armas a las Farc. Toca quebrar esa lógica y construir otra manera de pensar.
 
¿Cree que ese va a ser el mayor reto a la hora de poner en marcha los eventuales acuerdos que salgan de la negociación?

Sí, porque ningún acuerdo por bien hecho que este puede resolver los malos entendidos y los nuevos conflictos que van a surgir después de la firma. Los desacuerdos siempre surgen, como lo demuestran los procesos de paz en otros países. En ese momento hay que buscar que los colombianos tengan las herramientas prácticas y las actitudes apropiadas para resolver los malos entendidos a través del diálogo y la confianza.
 
Ya hay colombianos que lo están haciendo…

Sí. De hecho ese es el gran logro de Reconciliación Colombia. Visibilizar historias que muestran  otra lógica con personas que a pesar de vivir en contextos violentos cambian su manera de pensar y le apuestan a la tolerancia. El problema es que, siendo sinceros, las noticias, las telenovelas, los trancones y los tweets hacen que en la vida diaria la gente esté más propensa a la cultura de la violencia.
 
¿A los colombianos de a pie les hace falta sentir que la paz les pertenece y los toca directamente?

Ese es un desafío. La paz es algo lejano en algunos lugares de Colombia donde ya no están directamente los grupos armados. Allí muchas personas sienten que están afuera del conflicto y olvidan las secuelas de violencia.  Esas personas deben darse cuenta de que le pueden entregar a sus hijos y nietos un país mucho mejor. En eso esta campaña puede hacer la diferencia.
 
En unos años, ¿cómo espera que Respira Paz haya aportado efectivamente a la sociedad colombiana?

Hay dos grandes expectativas. Que más colombianos dejen de pensar en la paz como un proyecto político que es responsabilidad de unos pocos dirigentes, para verla como un valor fundamental que necesita el país. Y que la sociedad se apropie de la metodología de usar la respiración para disminuir la ira y la agresividad.