750 víctimas se hicieron oír en Barranquilla

El tercer foro regional de víctimas, espacio que pretende enviar propuestas a la mesa de negociaciones en La Habana, es el que más participantes ha tenido hasta ahora.

Por José Vicente Guzmán

Barranquilla. 18 de julio de 2014
Foto: Unimedios.

 
Con un acto conmemorativo se cerró este viernes el tercer foro regional de víctimas realizado en Barranquilla entre el 17 y 18 de julio. Asistentes al encuentro ataviados con trajes típicos del Caribe realizaron una representación en donde recogieron varios huesos, los envolvieron en una manta y le pusieron encima una planta, mientras gritaban “¡Nunca más!”.
 
Así termino una jornada de dos días, en donde el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por pedido de la mesa de La Habana, recogieron propuestas, orales y escritas, que serán enviadas a Cuba.
 
El encuentro contó con 741 asistentes que acudieron al Hotel El Prado. Venían de Atlántico, Bolívar, Guajira, Cesar, Córdoba, Sucre, Magdalena y San Andrés y Providencia, zonas que han sufrido masacres, secuestros, asesinatos selectivos y muchas otras acciones nefastas como consecuencia del conflicto armado.
 
Por el número de participantes, este ha sido el foro más exitoso de los que se han realizado hasta ahora, pues el aforo esperado, según los organizadores, era de 500 personas. De hecho, antes del inicio del evento se presentaron algunos inconvenientes con víctimas que no estaban inscritas y no alcanzaron a entrar.
 
Sin embargo, una gran variedad de ellas pudieron hacerse sentir frente a la mesa de Cuba. Soraya Bayuelo, víctima y directora del Colectivo de Comunicaciones de los Montes de María, aplaudió estos espacios porque le dan voz a quienes sufrieron por el conflicto. “Nosotros propusimos una reparación integral transformadora. Y hemos planteado la posibilidad de que nuestra voz se haga pública y política”, agregó.
 
También dijo que podían perdonar a quienes les hicieron daño, “pero pedimos qué haya justicia y paz sin impunidad. Ojalá lo que acuerden en la Habana se vuelva una política pública en la que luego participemos todos”.
 
En el evento también participó el General Luis Mendieta, quien destacó  la asistencia de más miembros de la Fuerza Pública y dijo que así habría mayor pluralidad. “Hay que sembrar el árbol de la Paz y sanar los espíritus y la confianza”, afirmó.
 
Mendieta y otras víctimas de las Farc se habían negado en un principio a participar en los encuentros debido a que se sentían invisibilizados respecto a las víctimas del Estado y del paramilitarismo, pero luego de recibir garantías por parte de los organizadores decidieron asistir.
 
Los organizadores hablaron de un objetivo superado. Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional, dijo que habían cumplido la tarea encomendada por la mesa de negociaciones. “A lo largo del foro se demostró que la participación, el respeto por el otro, la tolerancia para aceptar ideas contrarias a las nuestras, el pluralismo y la reconciliación son fundamentals para hacer la vida en democracia y para construir la paz”.
                       
Por su parte Fabrizio Hochschild, coordinador residente de la ONU en Colombia, dijo que se habían superado con creces las expectativas. “Hubo mayor diversidad de víctimas que en ocasiones anteriores y aunque me contaron de un incidente de insulto y estigmatización que lamento, el evento en general se desarrolló con tolerancia”.
 
Objetivos a futuro
 
Como la idea del evento no es generar consensos entre las víctimas, sino recoger todos los puntos de vista, los organizadores se comprometieron a entregar todas las propuestas que recogieron durante estos dos días. 
 
Por ese motivo, aunque unos documentos preliminares con las conclusiones y temas abordados en Barranquilla serán enviados a La Habana la próxima semana, el documento final que especifica las propuestas de los cuatro foros será entregado dos semanas después del encuentro nacional de víctimas, que será en Cali entre el 4 y el 6 de agosto.
 
Después de esa fecha, la atención se centrará en las comisiones de víctimas que viajarán a la isla. El Gobierno y las Farc entregaron un comunicado este jueves 17 de julio, en el que definen un mecanismo para que 70 víctimas viajen a La Habana, alternándose en 5 comisiones de 12 personas.
 
De hecho, las partes le encargaron a los mismos organizadores de los foros la responsabilidad de escoger a las víctimas.
 
En ese sentido, varios de los asistentes al encuentro pidieron que las comisiones tuvieran representantes de víctimas de las Farc y representantes de víctimas del Estado. Sin embargo, algunos difieren en cuanto al porcentaje de participación que debería tener cada grupo en la comisión. 
 
Precisamente lograr ese equilibrio y que no haya víctimas que se sientan rechazadas son los nuevos retos de las Naciones Unidas y la Universidad Nacional, con el apoyo de la Conferencia Episcopal de la iglesia Católica.



Fotos: José Vicente Guzmán
 
Conclusiones y propuestas
 
En el acto de clausura, miembros del equipo que recogió y ahora debe sistematizar las propuestas leyeron un resumen con algunas conclusiones y propuestas. Sin embargo, el listado de todas las propuestas recogidas no se hará público.
 
Estas son algunas de las que se dieron a conocer:
 
· El reconocimiento de las víctimas es esencial porque contribuye a valorar sus capacidades como sujetos de derecho.
· Hay que replantear el término de víctima, que es estigmatizante y revictimizador.
· Se debe reconocer un universo mayor de víctimas que el que especifica la Ley de Víctimas. Algunos proponen reconocer como víctimas a los miembros de la Fuerza Pública heridos en combate o asesinados y sus familias, y otros a las personas que han sido afectadas por el conflicto desde 1948.
· Es importante tener en cuenta enfoques diferenciales para diseñar programas de acuerdo a necesidades específicas de víctimas mujeres, LGTBI y discapacitadas, entre otros.
· El concepto de víctimas debe incluir al territorio, por la afectación que este ha tenido que soportar debido a las disputas territoriales.
· La guerrilla debe reconocer que ha reclutado a la fuerza a niños, niñas, jóvenes y adolescentes, y debe repararlos por el daño que les causó.
· La Corte Penal Internacional debe ser quien juzgue los crímenes de lesa humanidad.
· Las Farc deben reconocer su responsabilidad en las infracciones al derecho internacional humanitario y deben reconocer que han infringido las normas del Estatuto de Roma y que han cometido delitos de lesa humanidad contra miembros de la sociedad civil y de la Fuerza Pública.
· El Estado debe reconocer su responsabilidad al permitir y, muchas veces, atizar el conflicto armado por la persecución política y la ausencia en los territorios. También debe reconocer que ha cometido crimenes contras los derechos humanos.
· Ganaderos, palmicultores, mineros y empresarios transnacionales deben reconocer su responsabilidad y comprometerse a alcanzar la paz con justicia social.
· Debe haber un tribunal de justicia especial para garantizar el castigo y juzgamiento de los crímenes de las farc, el Estado y terceros.
· El Estado debe garantizar el derecho a la educación gratuita, al trabajo digno, el acceso a la tierra, la organizatividad y participación política.
· Las víctimas deben tener un papel decisorio y no sólo consultivo en el proceso de paz.
· Debe haber una circunscripción especial de víctimas en cargos de elección popular.
· La Comisión Nacional de la Verdad debe estar compuesta por expertos nacionales e internacionales independientes y autónomos, con participación de las víctimas.
· La comisión debe ser regional y debe contar con archivos de inteligencia del Estado y de la guerrilla y debe contar con información testimonial y documental de las víctimas.
· Debe haber reparación especial para víctimas como miembros de la Fuerza Pública y sus familias, el sindicalismo y grupos desmovilizados.
· Un fondo para reparar a las víctimas con bienes de las Farc.
· La negociación debe terminar con la entrega de las armas y el desmonte de las estructuras de los grupos armados.
· Depurar a miembros de Fuerza Pública que sean acusados de violaciones a los Derechos Humanos.
· Programas de desminado humanitario.
· Se deben crear un Ministerio de la Reconciliación y un Ministerio de las Víctimas.