Arte como alternativa a realidad de jóvenes cucuteños

Por lo menos 170 niños y niñas entre los 8 y los 17 años de edad llegaron al parque público del barrio Nuevo Escobal en Cúcuta para participar este domingo 20 de julio del Primer Encuentro de Artistas Empíricos de Norte de Santander en una tarde que se llenó de danza, teatro, música y dibujo.

21 de julio de 2014. 
Fotos: Archivo particular

Martha Mora, artista empírica de este departamento y quien descubrió su talento tras sufrir los rigores del conflicto –a su esposo lo mataron los paramilitares-, fue quien convocó tras una labor de intenso cabildeo con las organizaciones de víctimas y las Juntas de Acción Comunal –JAC- de cada barrio de la capital nortesantandereana.
 


Esta mujer encontró en el arte la forma de salvarse a ella y salvar a sus hijos de reproducir esquemas de violencia y tras encontrar este camino ha buscado la forma de ayudar a jóvenes y niños a desahogar su rabia, frustración, odio y ocio a través de un dibujo, una puesta en escena, un instrumento musical.

En uno de los encuentros promovidos por el proyecto Reconciliación Colombia en su primera fase (febrero-mayo de 2014) contó que sus hijos querían crecer rápido para encontrar al asesino de su papá y ocasionarle la muerte.

Ese momento fue uno de los que la confrontó con la vida y con la búsqueda de formas creativas para que sus hijos amaran su vida y la de los otros. Desde ese momento, esta mujer se ha entregado a esta causa, muchas veces en solitario y sin mayor apoyo.

“Por los comentarios de la gente y la alegría de los niños la actividad salió bien”, le comentó la poetisa a Reconciliación Colombia.

Durante la jornada se premiaron tres categorías en la expresión artística de dibujo: de 8 a 11 años; de 12 a 14 años y de 15 a 17. Esta última categoría recibió una tablet que donó la personería de Cúcuta; los otros galardonados recibieron un kit de pintura y un morral donado por el Club Rotario de Cúcuta.

La Policía Nacional, fuerza del Esmad, apoyó también con la donación de peluches, balones y muñecas. Y participó de la actividad con una obra de teatro en la que el Esmad integró los conceptos de seguridad, respeto y orden a la convivencia.

 
“Fue una tarde muy bonita para compartir una verdadera cultura de reconciliación entre comunidad y la Fuerza Pública”, dijo Karina Forero, una de las personas que participó de esta actividad, y agregó: “Fue una jornada para olvidar los traumas y las tristezas y darle paso a creer que hay un buen futuro donde nuestros niños pueden soñar”.

La jornada artística concluyó a las 7 de la noche y aunque todos terminaron agotados, también se fueron con la idea de que es posible cambiar el futuro de muchos niños que enfrentan complejos problemas sociales en sus barrios. El arte puede ser la gran oportunidad.