El gesto de reconciliación entre Juan Fernando Cristo y ‘Felipe Torres’

Durante la presentación del informe ‘Hacer la guerra y negar la política’, del Centro de Memoria Histórica, el ex presidente del Congreso habló, entre lágrimas, sobre el significado que tuvo para él el asesinato de su padre, y el exmiembro del Eln le pidió perdón por un crimen que no tuvo ninguna justificación.
 
El padre de Cristo, Jorge Cristo Sahium, fue asesinado el 8 de agosto de 1997 cuando se desempeñaba como Senador de la República.
 
Según relató en el evento Juan Fernando Cristo, él se encontraba en Grecia, a una hora de Atenas, con su esposa y su hija de dos años cuando recibió una llamada desde Colombia del entonces Presidente Ernesto Samper, para darle la noticia.
 
“Me anunciaron una noticia que parecía sacada de una pesadilla, que no se podía creer: habían asesinado a mi padre, a mi mejor amigo, a la persona que todo me enseñó”, relató Cristo, ponente de la Ley de Víctimas. (Ver su testimonio en video)
 
El asesinato de Cristo Sahium hizo parte de los hechos de violencia contra dirigentes de Norte de Santander, que también incluyó la muerte a Argelino Durán Quintero y Eustorgio Colmenares y los secuestros de Margarita y Gustavo Silva.
 
“Nunca me dijo que se sentía amenazado. Resulta curioso e incomprensible mirando hacia atrás que en la situación de violencia exacerbada que padecía la región y en su condición de uno de los principales dirigentes nunca se le hubiera pasado a uno por la cabeza que pudiera ser objeto de un crimen de esa magnitud”, dijo Cristo.
 
Y agregó: “tal vez la condición bonachona, pacífica y tranquila de Jorge Cristo hacía imposible pensar que a alguien se le ocurriera semejante barbaridad. Se les ocurrió y cambiaron nuestras vidas para siempre”.
 
Por su parte, Carlos Arturo Velandia, quien se identificaba como ‘Felipe Torres’ en el Eln, pidió perdón por la responsabilidad que él tuvo en generar hechos de violencia y víctimas.
 
Velandia estaba en la cárcel y era portavoz del Eln en los diálogos de paz con el Gobierno de Samper. “Cuando escuchamos la noticia sabíamos que se había cometido no solamente un grave error, sino un crimen imperdonable, porque cuando se conversa con un Gobierno que abre unas puertas para el diálogo, hay que responder con reciprocidad”.
 
Al concluir su intervención, Cristo y Velandia se dieron la mano. “Les doy mi mano, porque no tengo nada más qué dar, en acto de reconciliación”, dijo Velandia.