Víctimas construyen memoria con piezas audiovisuales

Tres documentales permitieron acercar a grupos de víctimas de la violencia a procesos de construcción de memoria histórica y de visibilización, en una iniciativa liderada por el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ).
 
25 de julio de 2014   
 
H.I.J.O.S Colombia, Ruta Pacífica de Mujeres de Putumayo y la Organización Indígena Kankuama -OIK- de la Sierra Nevada de Santa Marta presentaron tres documentales en los que fueron protagonistas de primera línea.
 
Se trataba de exponer sus dolores y heridas tras haber sufrido en carne propia el conflicto armado y aproximarse así a la reconstrucción de su memoria para compartir así experiencias que permitan quizá identificar responsabilidades políticas, militares y socioculturales en sus casos.
 
Los documentales fueron expuestos este jueves 24 de julio en el Museo Nacional de Colombia por iniciativa del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ, por sus siglas en inglés) y de las embajadas de Holanda y Suecia.

Vea en este enlace los documentales presentados. 
 
La jornada también propició la discusión, reflexión y análisis en la que participaron los realizadores de los documentales, los investigadores Marcie Mersky (ICTJ) y Juan Carlos Posada (Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMV).
 
Los tres colectivos sociales que vienen trabajando por la recuperación y construcción de memoria histórica tienen cada uno su historia:
 
El movimiento Ruta Pacífica de Mujeres, conformado desde 1996, representa a más de 300 organizaciones de mujeres, presentó la obra El grito silencioso de las mujeres, donde, a partir de un plantón realizado en Puerto Asís, la organización buscó evidenciar la situación de las mujeres como víctimas del conflicto armado para “deslegitimar la impunidad” que se cierne sobre este tema.  En palabras de Amanda Camilo, líder del movimiento, “la idea es concienciar a la sociedad de que en cualquier momento la violencia los puede tocar”.
 
 ‘Hijas e hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio’,  H.I.J.O.S Colombia, quienes se organizaron en el 2006, le dieron el nombre a su documental de Hijos de la historia. Con esta pieza audiovisual recogieron la poesía, la denuncia social y los testimonios de los hijos de las víctimas del exterminio de la Unión Patriótica (UP), en su insistencia de alcanzar justicia en el caso de los asesinatos de sus padres.
 
En este caso, H.I.J.O.S Colombia buscó poner en contexto los escenarios de violencia, miedo y poder en el que se registraron los asesinatos de las cinco mil personas. Contar quiénes eran y por qué los asesinaron. Todo de la mano de acciones y sensibilización que puedan abrir caminos hacia la verdad.
 
El tercer documental, La memoria escrita del pueblo Kankuamo, de la Organización Indígena Kankuama, OIK, recreó a través de las historias de vida y testimonios de sus líderes cómo sufrieron el desplazamiento forzado y sus consecuencias. Para ellos este ejercicio de construcción de memoria refleja la triste historia de su pueblo, que está siendo exterminado, en un intento por que la verdad se sepa.
 
La OIK fue creada en el 1993 como colectivo defensor de los derechos del pueblo Kankuamo en la zona oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta. En el 2006 publicó el libro ‘Hoja de Cruz’ en el que cuentan la historia de asesinatos de los miembros de su comunidad por miembros de grupos armados. Este libro se considera uno de los primeros ejercicios valiosos en la construcción de memoria histórica y de visibilización de las víctimas.
 
La memoria, paso para conocer la verdad
 
Amanda Camilo, de la Ruta Pacífica de Mujeres; Diana Vélez, de H.I.J.O.S Colombia; Gilberto ACLANT, de OIK; Juan Carlos Posada, de CNMV, y Marcie Mersky, de ICTJ, destacaron la importancia de las piezas audiovisuales para la construcción de una cultura de paz.
 
Amanda Camilo dijo que como colectivo rescatan el hecho del trabajo en el campo de la memoria, pues esta es fundamental para avanzar hacia escenarios de verdad, justicia, reparación y no repetición.
 
Por la misma línea, Posada dijo que la memoria “es ese primer paso para esclarecer la verdad y que estos procesos no pueden ser pensados sin la participación de las víctimas”. Así mismo, fue enfático en reconocer que la memoria posibilitará que se conozca la verdad, se tenga acceso a la justicia, se den procesos de reparación (administrativa, jurídica, económica, sicosocial y simbólica) que desemboquen en escenarios de perdón y reconciliación.
 
También hubo consenso en que el arte sirve para visibilizar a las víctimas del conflicto, pues permite ver, mostrar, sentir y rescatar la memoria para el resto de la sociedad generando procesos de sensibilización, con lo que los casos pueden ser entendidos más fácilmente.