Plan para vivir el fútbol sin violencia

Fue presentado documento con propuestas para que en diez años la violencia en el fútbol colombiano sea cosa del pasado.

29 de julio de 2014

Este lunes 28 de julio, el Ministerio del Interior presentó el Plan Decenal de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, un documento con propuestas y recomendaciones para convertir al deporte más popular en Colombia en un motor de convivencia y en una herramienta de transformación social en un plazo de diez años.

La idea es que con base en este texto, que se empezó a trabajar desde hace un año, el Gobierno Nacional se anime a tramitar leyes, a incentivar políticas públicas y a promulgar decretos con medidas específicas para mejorar la convivencia y erradicar la violencia del fútbol.

“Este plan es una apuesta para que entre todos superemos, de una vez por todas, las amenazas de un deporte que nos brinda tantas alegrías y que hemos practicado la mayoría de los colombianos en algún momento de nuestra vida”, dijo el Ministro del Interior, Aurelio Iragorri, durante el lanzamiento al que también asistieron Coldeportes, la Defensoría del Pueblo, la Policía Nacional, la División Mayor de Fútbol Colombiano (Dimayor) y la Federación Colombiana de Fútbol.

El documento propone acciones conjuntas de varias instituciones para reducir las muertes violentas durante los partidos de fútbol dentro y fuera de los estadios. Pide la creación de una oficina para la defensa del hincha, que estaría a cargo de la Defensoría del Pueblo, y busca que ese deporte se vuelva una política de Estado con responsables directos, que impulsen la construcción de espacios para practicarlo.

Una construcción conjunta

Para construir el Plan Decenal de Fútbol, las autoridades convocaron a Tiempo de Juego, Colombianitos, Contexto Urbano y la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto, organizaciones que han buscado juntar el aprendizaje del manejo del balón con elementos que hacen de ese deporte una herramienta de paz .

Estas organizaciones, en asocio con Coldeportes, promovieron 13 foros donde lograron que durante seis meses un total de 387 jóvenes de las llamadas barras bravas de todo el país se reunieran en un lugar diferente a un estadio para discutir cómo ellos, que sin duda son grandes motivadores de masas, se imaginan el fútbol, su deporte favorito, como un motor de convivencia.

También hablaron con los clubes profesionales, los directores técnicos, futbolistas, exfutbolistas, académicos, dirigentes deportivos y comunidad en general. Sostuvieron reuniones con los representantes de los gobiernos municipales, la Policía Nacional y hasta los medios de comunicación.

El resultado fue el documento que reúne recomendaciones de política pública con perspectiva de 2014 a 2024 y que desarrolla líneas de trabajo para erradicar la violencia de este deporte.

Con el documento en sus manos, el Ministerio del Interior y Coldeportes tendrán que comenzar a hacer realidad las recomendaciones. De hecho, anunciaron que antes de finalizar el año habrán entregado 250 estadios de fútbol, en igual número de municipios, y que planean construir mil más.

Sin embargo, hay un gran temor de que, como suele pasar en el país, las propuestas se queden en el documento.

Para Esteban Reyes, director de Tiempo de Juego, una de las entidades involucradas en la construcción del plan, las organizaciones sociales ya están enfocadas en lograr que estos temas no se queden en el papel.

“En el país hay por lo menos 12 organizaciones como la nuestra, que tienen proyectos de fútbol en barrios marginados, donde ya hemos logrado transformaciones sociales. 25.000 niños se han beneficiado con nuestros programas en casi todo el país”, comenta Reyes.

Una pasión que mueve

Lo importante es que durante los días del Mundial, cuando ciudades y poblaciones rurales se paralizaron por partidos de fútbol que llegaron a unir a un país polarizado políticamente, se pudo ver la capacidad de movilización de ese deporte.

Por ese motivo existe la confianza de que con un poco de impulso, el fútbol pueda ejercer un gran poder de transformación social.  

Además, según una encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría y que sirvió de base para el Plan Decenal del Fútbol, el 94 por ciento de los colombianos considera que ese deporte es muy importante o por lo menos importante; el 61 por ciento cree que sirve para alejar a los jóvenes del vicio y de la violencia, y el 46 por ciento cree que tiene la capacidad de unir a las personas.

Ya hay una ganancia. El proceso de construcción del plan es una demostración de que sí se pueden crear espacios de discusión, debate e incluso de ‘jugarse un picadito’ sin recurrir a la violencia. Varias de las barras bravas que participaron en la elaboración del plan jugaron entre sí un torneo de “Fútbol para la Paz”. Consiste en el uso de una metodología en el que el juego es mixto, no hay árbitro y gana el equipo que cumpla con la mayor cantidad de reglas de convivencia. Nada menos que la final fue en el Archipiélago de San Andrés, donde varios barristas hicieron un pacto de paz y de no agresión.   

A lo largo de este proceso también se dieron ejemplos concretos de trabajo conjunto para transformar entornos: jóvenes de las barras bravas de Millonarios y jóvenes de las barras bravas de Santa Fe, dos equipos históricamente rivales de la capital, desarrollaron tareas de limpieza de varios parques de Bogotá. Hay murales que constatan la buena vibra.       

Si ellos pudieron trabajar juntos, el país podría transitar por el camino andado. Aprender a celebrar en paz y no confundir la euforia contagiosa que producen los momentos de gloria con los desmanes y actos de vandalismo.     

Si las recomendaciones consignadas en el plan se implementan y funcionan, en diez años la violencia en el fútbol colombiano será cosa del pasado.

Vea el comercial del plan que va a salir en televisión