Tres miradas a la Ley de Justicia y Paz

Tras ocho años de la entrada en vigencia de la Ley de Justicia y Paz, es probable que varias decenas de los postulados empiecen a salir de las cárceles. ¿Qué se ha aprendido durante este proceso? ¿Está la sociedad preparada para recibirlos? Reconciliación Colombia habló con representantes de la Unidad de Justicia y Paz, de las organizaciones sociales y de la comunidad internacional sobre este asunto. Le invitamos a que lea aquí las entrevistas y se forme su propia opinión.
 
Por Helena Durán
Especial para Reconciliación Colombia
Foto: Luis Benavides, Archivo Semana.

 
No se sabe muy bien si van a  volver a sus regiones, ni en qué condiciones lo harán. Pero esas fueron las reglas que se les plantearon hace 8 años a los miembros de los grupos paramilitares postulados a Justicia y Paz, tras acogerse a desmovilizaciones colectivas. Se necesitaba, eso sí, que los postulados cumplieran con la pena alternativa  (así aún no hubiera una sentencia de por medio) y contribuyeran con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Llegada la hora, la libertad de estas personas es una realidad que la sociedad colombiana debe ya afrontar.
 
Desde un principio se sabía que el proceso no iba a ser fácil. La implementación de herramientas de justicia transicional en ningún contexto es sencilla y siempre implica sacrificios de parte de toda la sociedad, advierten los analistas cinsultados por Reconciliación Colombia. Y si esta implementación se da en medio del conflicto, es decir, sin que haya una transición definitiva de la guerra a la paz, la tarea es aún más compleja.
 
Es probable que por esta complejidad, la Ley de Justicia y Paz no haya cumplido con los objetivos que en un principio se plantearon, aunque hasta los más críticos le reconocen avances. En la mayoría de casos aún no hay justicia y la paz está lejos, pero en un conflicto desgastado y largo como el colombiano las lecciones aprendidas son un activo valioso que debe destacarse.

Casos como el de Jeny Castañeda, la mujer que perdonó al jefe paramilitar Ramón Isaza por el asesinato de su madre, una historia de Reconciliación Colombia retomada en Especiales Pirry, plantean lo complejo que será, como sociedad, perdonar a los paramilitares.
 
En esa medida, en la víspera de que en agosto se cumpla uno de los plazos más significativos para la ley, Reconciliación Colombia habló con tres actores fundamentales dentro del proceso para que dieran su balance de estos ocho años y sus perspectivas frente al proceso de reconciliación que se viene ahora que aquellos que alguna vez optaron por tomar las armas, empiecen a reintegrarse a la sociedad.

¿Cree que como sociedad estamos listos para perdonar a los paramilitares? ¿Cree que es viable su reincorporación a la sociedad?  Participe en nuestro sondeo.

 

Lo que sigue es la reconciliación de la sociedad con los desmovilizados 

Carlos Fidel Villamil, jefe de la Unidad de Justicia y Paz, le dijo a Reconciliación Colombia que la Fiscalía asumió el reto de develar verdades judiciales y lo ha hecho con eficiencia, a pesar de que las expectativas del país estén desbordadas porque no ha habido un proceso pedagógico que explique los alcances de esta justicia.

Si lo que se espera es que un grupo de postulados, o un postulado, venga y diga la verdad textualmente como lo espera la víctima esto es muy complejo porque la víctima lo vivió desde una perspectiva y el postulado lo vivió desde otra. El proceso lo que va a arrojar es una verdad judicial", comentó Villamil.

El funcionario judicial comentó que los postulados han develado información de personas desaparecidas y las víctimas han podido encontrar los cuerpos de sus seres queridos. "El hecho de que los postulados hayan decidido someterse a la justicia, a hablar y decir la verdad con condiciones muy claras donde si se encuentra que no está diciendo la verdad se tienen que someter a la justicia ordinaria con penas ordinarias", explicó.

De cara a la reconciliación, Villamil dijo que lo que sigue es un proceso de reconciliación de la sociedad colombiana y del agresor consigo mismo donde él comprenda por qué terminó metido en eso y por qué no puede volver a caer en eso. Y también donde la víctima debe comprender su situación de víctima, y entender que aunque se le hizo un daño, ese proceso es superable.

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No es cierto que los paramilitares vayan a salir a borbotones: ICTJ 

María Camila Moreno, directora en Colombia del Instituto Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ, por sus siglas en inglés), comentó que el proceso ha sido importante y ha hecho aportes claves, aunque si no se hubiese improvisado tanto, el país hoy conocería las verdades del fenómeno paramilitar, lo que no ha sido posible por decisiones, a su juicio, equivocadas que le han quitado alas a los magistrados, jueces y fiscales que han intentado develar esas relaciones.

"Ese aprendizaje ha permitido entender que es necesario enfocar el esfuerzo ya no en las personas consideradas individualmente sino en las personas responsables de la estructura criminal que había que destapar", dice.

Comenta: "cuando ya estábamos llegando a punto de entender que el proceso no consistía en esclarecer el hecho a hecho, ni definir quién le hizo qué a quién, ni pedirle al comandante que acepte la responsabilidad por el listado de hechos que cometió el grupo, sino que de lo que se trata es de develar el plan criminal y que nos expliquen por qué, cuáles eran las razones, quiénes los financiaban y apoyaban, viene la reforma de la Ley de Justicia y Paz". Con esto, a su juicio, se abandonó la idea de develar la estructura paramilitar.

​Por último, comentó que no es tan cierto que se vayan a abrir las puertas de las cárceles y vayan a salir los paramilitares a borbotones. Pero frente a los que van a salir recomienda seguridad para ellos y una estrategia para que vuelvan articularse a la criminalidad.

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Falta actuar en relación con los cómplices de los paramilitares

El director de la Comisión Colombiana de Juristas ha sido uno de los más férreos críticos de esta ley. Sin embargo, al evaluar el tema dijo que el hecho de que se hayan desmovilizado los jefes paramilitares y de que se haya conocido verdades parciales, es uno de los aportes de Justicia y Paz porque la sociedad colombiana deslegitimó a esta fuerza armada ilegal.

Para Gustavo Gallón falta actuar en relación con los cómplices de los paramilitares que, a su juicio, son numerosísimos.

"Eso es una falencia grande del proceso y una urgencia", comentó este representante de las ONG. Por eso, al referirse a las víctimas, comentó que si el Estado quiere ofrecerles garantías de no repetición, es necesario que aborde a profundidad la "situación de criminalidad para desarticularla", pues este tema quedó pendiente en el proceso de justicia y paz ofrecido a los miembros de las agrupaciones paramilitares. 

A juicio del portavoz de las organizaciones no gubernamentales, llegar al fondo de las relaciones de los paramilitares implica revisar la conducta de "sus funcionarios y miembros de la Fuerza Pública", además de otros sectores sociales que se han valido de la violencia armada para mantener y acceder a poderes económicos, sociales y políticos en las regiones y también en el ámbito nacional.

Explicó que los retos inmediatos que se avecinan son los de la seguridad de las víctimas en relación con sus victimarios, que pueden regresar a los sitios donde actuaban. Y los de la seguridad de algunos de ellos que quieran civilizarse.

"El Estado debería hacer algo en los meses que vienen para ver quiénes se pueden resocializar y cómo ponerlos a hacer algo", dijo Gallón.

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